Este patrimonio bibliográfico se ha ido enriqueciendo desde la fundación de la Universidad, en 1505, gracias a las donaciones de particulares y, sobre todo, a la incorporación de las bibliotecas de los jesuitas y de los conventos suprimidos por la desamortización de Mendizábal.
En una primera fase, se han digitalizado todos los incunables de la Biblioteca, los impresos sevillanos del siglo XVI y una selección de las obras de mayor relieve de los siglos XVI al XVIII. Actualmente se están digitalizando obras de carácter científico del siglo XVI.




