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Canarii 11 - Tema Central

Javier Fernández Quesada: crimen sin juzgar

Tragedia lagunera un 12 de diciembre

No es fácil, y sí doloroso, exponer en tan breve espacio mi opinión sobre el lamentable y triste homicidio del joven estudiante Javier Fernández Quesada, el 12 de diciembre de 1977, en la puerta principal de la Universidad de La Laguna.

Huelga general en Santa Cruz trasladada a La Laguna, barricadas y juegos de avances y retrocesos en las calles Delgado Barreto y Avenida de Candelaria, sin hoyar el recinto universitario. Sobre las dos, el recinto y las calles adyacentes se contemplan vacías de personas. Dos y treinta, abandono el Rectorado.

Algo antes de las dos cuarenta y cinco, un jeep de la guardia civil se dirige por la Avenida de la Trinidad en auxilio de sus colegas que, en la Plaza de Anchieta, se encuentran con problemas. En el tránsito, nueva barricada en La Trinidad. Descienden para desmantelarla, pedradas desde una tunera. Una choca con el Teniente Coronel. Continúan y en vez de dirigirse a la Plaza de Anchieta toman la travesía de la Candelaria. ¿Por qué? Otras piedras desde el Colegio de San Fernando. Marcha atrás penetran en el recinto sin el previo permiso del Rector. Se apean frente a las escaleras de la Universidad. En la puerta sólo dos o tres estudiantes. Dos o tres disparos secos y Javier cae mortalmente herido de una bala que le atraviesa el corazón.

Poco antes quedaban restos de barricadas al otro extremo por Delgado Barreto y entra otro grupo de civiles al mando de un coronel. Penetran en el campus y disparan más de ciento cincuenta tiros al aire. Algunos alcanzan edificios como la fachada del colegio femenino. ¿No es todo disparatado? Excusa: haber agotado las balas de goma.

Conclusiones

Primera: el empleo, en aquella época, de guardias civiles sin experiencia ni material adecuado para este tipo de conflictos. Segunda: ¿de quién emanaron las órdenes? Tercera: ¿un momento de obcecación por parte del teniente coronel apedreado? Cuarta: ¿hubo interés por parte del Gobernador, o del Capitán General, de terminar de una vez con la tradición de acudir, a petición del Rector o con su previa autorización, y penetrar la fuerza armada dentro del recinto universitario? Quinta: como quiera que la guardia civil era entonces cuerpo militarizado, ¿la responsabilidad fue de Mardones o procede apuntar a la Capitanía General?

El análisis de la documentación refleja aspectos curiosos. El Rector presenta declaración ante la Comisión, durante hora y media, oralmente. Mientras, el Gobernador, Coronel y Teniente Coronel, presentan las suyas por escrito con el plazo que ellos predeterminaran. Muchas coincidencias entre los tres informes y alguna discrepancia. En la fase final, al escrito de conclusiones, todas las observaciones elevadas por el señor Fajardo fueron derrotadas por catorce contra siete. Item más, ¿qué razón tuvieron para reunir en una misma comisión parlamentaria la muerte de Javier con las alteraciones malagueñas? Y ¿cómo, recientemente, el Señor Mardones sostiene que nunca pudo probarse que el disparo que acabó con la vida de Javier fuera disparado por un guardia civil si sólo éstos dispararon centenares de tiros?

A estas horas de mi larga vida creo en la conveniencia de que entablemos un cambio de impresiones entre los señores Fajardo, Mardones y quien suscribe, con el fin de aclarar no sólo la humillante muerte de Javier, el día 12, sino también el estúpido avasallamiento de la ciudad de La Laguna a manos de unas compañías de castigo.

Antonio de Béthencourt Massieu, ex Rector de la Universidad de La Laguna

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