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Canarii 12 - Tema Central

Canarias y el África subsahariana

De tierra de emigrantes a destino de cayucos

Vamos a exponer los inicios de este complejo fenómeno migratorio que se desarrolla entre fines del siglo XX e inicios del XXI, pero que todo parece indicar que se tratará de un proceso que probablemente se prolongará en el tiempo. Ponemos el punto final de nuestro análisis en 2005 para tener una mínima perspectiva temporal y porque a partir de 2006 tomará unas características diferentes con la llegada de cayucos que proceden de lugares más distantes, al sur del Archipiélago, Mauritania, Senegal, Gambia, e incluso en algún caso de Guinea, con lo que ya se trata de travesías que pueden superar los 2000 kilómetros.

Canarias ha constituido una puerta de entrada y de salida de productos y personas, que se abría o se cerraba a África dependiendo del punto de vista del que se mirase. Entre los siglos XVI y XX fue puerta de penetración europea en general, particularmente hispana, en África y en el siglo XXI es puerta de entrada en el “Paraíso” para millones de hambrientos.

En Canarias, en las últimas décadas, se ha producido un cambio relativamente rápido en sus movimientos migratorios. Pasó de ser expulsora de población, principalmente a América y en menor medida a África, a ser receptora de personas.

En las relaciones entre Europa y África en el Antiguo Régimen, Canarias constituye un enclave de suma importancia por hallarse en una encrucijada. Desde aquí se articuló un comercio triangular que se prolongó al ámbito americano. Los problemas y soluciones expuestos en los siglos XVI, XVII y XVIII han tenido proyecciones hacia el siglo XXI, con las convulsiones económicas y migratorias que sacuden al mundo globalizado.

Pero hemos de ser concientes de que resulta prácticamente imposible conocer con exactitud el número exacto de africanos que viven en Canarias hoy en día. La clandestinidad de muchos de ellos y sus arribadas de forma no convencional hace que queden fuera de los registros oficiales.

Hasta los años setenta, la llegada de subsaharianos a Canarias era prácticamente insignificante; incluso el número de inmigrantes totales hasta ese momento no pasó nunca de representar el 3 o 4 % del total de habitantes. Será a partir de la década de los ochenta cuando comienza este éxodo de africanos que llegan a Canarias sin los papeles reglamentarios.

Migraciones ha habido en diversos momentos a lo largo de la historia, pero en el siglo XXI la expulsión poblacional de África adquiere unas dimensiones no conocidas en la Historia Universal y no es previsible que este fenómeno se mitigue a medio plazo. La llegada de esos contingentes poblacionales del África subsahariana, que llegan a Canarias mayoritariamente en pateras, es de los aspectos que más visibilidad tienen en la opinión pública aunque en términos absolutos no es el grupo mayoritario de inmigrantes. En total residiendo en Canarias en 2001 se contabilizaban 10 500 personas de nacionalidades africanas, lo que incluye también a los magrebíes, muy por debajo de los 44 487 europeos (sin incluir a españoles) y de los 33 136 procedentes de países americanos. No olvidemos que las cifras reales son muy superiores a estas. Por tanto, esa perceptibilidad mayor debemos atribuirla a razones que tiene que ver con elementos culturales y desde el análisis de la otredad.

A mediados de 2004 residían en Canarias de forma regular 119 535 extranjeros. Los subsaharianos son minoría en este computo general, la procedencia más destacada de estos tiene que ver con la cercanía geográfica, así como con otros lazos de tipo económicos y sociales, por ello, es Senegal el país que más aporta con el 8,88%; le siguen en importancia Nigeria, 3,8 %; Guinea Bissau, 2,12%; Ghana, 1,76 %, y Guinea Ecuatorial, 1,7 % y, en menor medida, Guinea Conakry, Sierra Leona, Cabo Verde, Gambia, Malí, República Surafricana, Liberia, Kenia, Camerún, República Democrática del Congo, Angola, Costa de Marfil y Burkina Faso. Es decir, que la proximidad es un factor clave y a ello responde el orden, siguiendo las costas atlánticas del continente. Además, la relación de masculinidad en el Archipiélago se ve alterada porque es notorio el predominio de varones jóvenes con una baja cualificación, algo característico de la mayor parte de los movimientos migratorios. Las relaciones de afinidad cultural con Guinea Ecuatorial por ser una antigua colonia española ha facilitado algunos acuerdos oficiales, a lo que hay que añadir la creación de redes familiares y sociales de apoyo, que son otros factores a tener en cuenta a la hora de dar una explicación del predominio de los nacidos en unos países sobre otros.

Desde luego, la explicación general del éxodo masivo de subsaharianos tiene que ver con las dificultades de vida en sus países de origen, agudizado en el siglo XXI por la aplicación de las políticas económicas neoliberales bajo el rótulo del discurso de la globalización, que en realidad se trata exclusivamente de una globalización financiera, no así de los recursos ni de la mano de obra. Es un hecho que los países ricos tratan de cerrar sus puertas a quienes huyen de la miseria de África, pero es un fenómeno un tanto esquizofrénico, porque, por una parte, los necesitan como mano de obra barata y, por otra, temen verse invadidos por gente que les parece indeseable. Como afirmaba el oriundo tanzano Walter Rodney en 1972, África ha sido doblemente explotada a lo largo de la historia: el capitalismo explota a los seres humanos, pero aquí por ser negros los explota más, sin escrúpulos.

La provincia que más inmigrantes ha recibido es, de forma desigual, la de Las Palmas. Esto lo vemos agudizado desde la segunda mitad de los años ochenta cuando se dispara este proceso y se ha mantenido constante. Ya desde esos momentos iniciales, también detrás de europeos, americanos y magrebíes, son senegaleses y de países del Golfo de Guinea, el grupo mayoritario en estas tres islas (Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote). Entre 1988 y 1993 sabemos que 225 súbditos de ese país solicitaron permiso de trabajo. Se ha dado como explicación que, desde el aeropuerto internacional de Dakar, se alcanza con facilidad el Archipiélago, unido a que los barcos pesqueros y de carga transportan no sólo mercancías, sino también tripulantes, pasajeros y polizones que se establecen en Canarias.

Las Cámaras de Comercio de las dos provincias canarias han incrementado sus relaciones con los países del África Occidental; en esta misma línea para que Canarias pueda recuperar el mercado de África Occidental entendemos que se inscribe el Pleno del Parlamento de Canarias celebrado el 15 de noviembre de 1995, que aprobó por unanimidad una proposición no de ley que instaba al Gobierno de Canarias para que solicitase al Gobierno de España que ordenase a las autoridades consulares hispanas en los países africanos que flexibilicen la concesión de visados a los comerciantes africanos que previamente se inscriban en un registro creado al efecto, o que se pueda autorizar la entrada, tránsito o permanencia en territorio español a extranjeros de esos países sin la documentación adecuada siempre que medie una causa suficiente y con la adopción de medidas cautelares precisas.

Juan Manuel Santana Pérez es profesor titular de la ULPGC

Imágenes

Inmigrantes clandestinos: entre la muerte o el desprecio

Debido a la proximidad, es la isla de Fuerteventura la que había estado recibiendo en los últimos años el mayor flujo de inmigrantes clandestinos, que han venido saliendo en pequeñas embarcaciones muy rudimentarias; autoconstruidas, sin conocimientos náuticos, solamente se han guiado por la luz del faro de la Entallada, lo que ha significado una tragedia continuada por los naufragios y las muertes que se han venido produciendo. Para realizar estos viajes, debían pagar en torno a 500 euros a las mafias que se dedican a ese tráfico humano, que los hacen esperar escondidos antes de embarcarse en medio de las dunas del desierto del Sahara, en un lugar con unas duras condiciones ambientales con temperaturas que en el día superan fácilmente los 40 grados centígrados.

En 2005 la Cruz Roja en Fuerteventura atendió a 65 pateras; esta cifra es bastante fiable, probablemente las fuentes que nos puedan proporcionar estas ONG son más creíbles que las aportadas por los organismos estatales. En estas arribadas fue atendido un total de 2183 personas, de las que 2049 eran subsaharianos, a los que hay que unir 38 marroquíes y 80 asiáticos. Es claro el predominio del grupo objeto de nuestro estudio, que supone el 93,86 % del total. Los países que han predominado de entre todos los que llegan de forma irregular son Sierra Leona, Nigeria y Marruecos, y de forma menos importante en términos cuantitativos Ghana, Guinea Bisau, Malí, etc. En total se han detectado 29 nacionalidades de los 53 Estados existentes en el continente africano, lo que implica una multiplicidad étnica y cultural.

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