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Canarii 12 - Historia del Medio Natural

La acumulación de arena en la playa de Las Canteras

Lo que el viento no se llevó

La playa de Las Canteras debe sus atributos ambientales excepcionales a la Barra. Esta gran formación de arrecife, cuya coronación está al nivel medio del mar y tiene unos 1600 metros de longitud global por entre 50 y 100 metros de anchura, ha creado a su abrigo un espacio singular. Reúne elementos ecológicos de todo el contorno isleño. Las Canteras está en la costa norte, una costa muy batida por el oleaje, y este factor le confiere ciertas peculiaridades ecológicas. Pero la protección de la Barra le confiere ciertas características propias de los litorales sureños de la Isla, donde el oleaje es relativamente poco activo.

Además de esto, en Las Canteras están representados todos los tipos principales de entornos físicos: los fondos rocosos, los pedregosos, y los arenosos, así como mezclas diversas de los anteriores. Debido a todo ello, se reúnen las condiciones para el desarrollo de la más amplia variedad de las especies marinas, vegetales y animales que se encuentran en los litorales de la Isla. Los espacios litorales de calados someros que están protegidos del oleaje tienen, en general, un papel biológico fundamental como criaderos de fauna marina litoral. Las Canteras cumple ese papel con una potencia extraordinaria debido a la extensión del lugar, su riqueza en vegetación, y su diversidad de especies. En particular, grandes cantidades alevines de peces litorales se reúnen en ahí para desarrollar sus primeras etapas de crecimiento. Una vez alcanzada la madurez los peces salen al litoral abierto, donde se reproducen y permanecen ya regularmente (aunque varias especies gusten de visitar ocasionalmente Las Canteras, ya de adultos, para alimentarse). Por tanto, es un núcleo generador de vida marina que tiene una importancia de primer orden para el mantenimiento de los recursos pesqueros del litoral norte grancanario y de su diversidad de especies.

Las Canteras no solo acoge una rica variedad de vida marina, sino que también ofrece marco para una diversidad de usos recreativos vinculados al mar. Su gran tamaño le permite, además, recibir un gran número de usuarios en condiciones aceptables. En resumidas cuentas, como recurso recreativo, Las Canteras tiene la mayor calificación tanto cuantitativa como cualitativamente. Pero el conjunto de actividades recreativas es perfectamente compatible con la vida marina del lugar. En otras palabras, la gestión conjunta de Las Canteras como recurso biológico y como recurso recreativo no presenta en principio problemas de fondo difíciles de resolver.

Expansión urbana y enarenamiento

Cuando la ciudad de Las Palmas se extendió hacia el norte y ocupó el istmo de Guanarteme, puso en marcha, sin saberlo, un proceso encaminado a rellenar de arena rápidamente los fondos de la dársena de Las Canteras. A partir de que el muro del paseo marítimo cortara definitivamente la salida de arena tierra adentro, el flujo de arena que antes salía regularmente con el viento se tuvo que quedar en la zona. La dársena de aguas abrigadas por la Barra, por ser el lugar más tranquilo, ha venido siendo el principal destino final del exceso de arena. La serie histórica de informaciones existentes sobre Las Canteras ha permitido primero identificar y luego cuantificar el proceso acumulativo. Referencias más significativas:

  • En época histórica, durante los siglos precedentes la dársena de Las Canteras ha sido siempre más profunda que ahora. Tenía un uso portuario, para embarcaciones de mediano y pequeño porte, que ahora no podría tener. De hecho, uno de los nombres históricos de Las Canteras es el Puerto del Arrecife. En grabados del siglo XVII se representan embarcaciones de porte estimable fondeadas en la dársena.
  • Antes de que fuera urbanizado el istmo de La Isleta, la playa de Las Canteras perdía arena regularmente por arrastres del viento hacia el istmo. Se tiene constancia inequívoca de que el campo dunar detrás de Las Canteras era muy extenso y muy activo en época histórica. El mantenimiento continuado de estas dunas durante siglos ha venido involucrando el transporte regular de grandes cantidades de arena de la playa hacia el interior.
  • A partir de la urbanización del istmo, los arrastres eólicos de arena de Las Canteras hacia el interior cesaron completamente. Al mismo tiempo, la playa y la dársena experimentaron un proceso de acumulación progresiva de arena.
  • La serie de reconocimientos biológicos realizados en la dársena de Las Canteras durante los últimos 40 años indica que está cambiando de forma importante la vida acuática vegetal y animal del lugar, y que los cambios experimentados están condicionados primariamente por un proceso de relleno progresivo de la dársena.
  • Todas las secuencias de datos topográficos y batimétricos existentes indican que desde hace varias décadas se viene acumulando arena en la zona abrigada por la barra de Las Canteras.

Esto no hace otra cosa que confirmar lo que dice la memoria histórica de la población actual. Se ha podido medir con buena precisión lo acumulado al abrigo de la Barra desde 1979 hasta 1997, obteniéndose un volumen total de 184 000 m3, lo que supone una tasa media acumulativa de unos 10 000 m3/año. En particular, en los últimos cuatro años de ese periodo se midió una acumulación de 52 000 m3/año, es decir, una tasa media de unos 13 000 m3/año. Los 3000 m3/año de diferencia son una expresión normal de las oscilaciones plurianuales de los fenómenos naturales en juego.

Evolución previsible en el futuro

Si se permite continuar el proceso de acumulación de arena tras la barra de Las Canteras, el lugar evolucionará hacia un entorno básicamente arenoso, con calados reducidos y con un escaso poblamiento vegetal. Será un medio sustancialmente distinto al que ha caracterizado el curso evolutivo anterior de este espacio litoral. No solo se perderán definitivamente los sebadales de los espacios arenosos, sino que también se perderá la vegetación de algas cespitosas propias de fondos duros que es también un biotopo importante para la generación de vida litoral, a medida que los entornos rocosos vayan siendo cubiertos permanentemente por la arena. Esta arena no dará lugar a la formación de nuevos sebadales, porque la escasez de calados lo impedirá.

En definitiva, Las Canteras descenderá varios escalones en su categorización ecológica, habiendo perdido el grueso de sus activos biológicos por el cambio de entorno. La muerte de los sebadales, que estamos presenciando en estos años, es un paso significativo en esa dirección. Por otra parte, también descenderá la diversidad de usos recreativos del lugar, porque una pérdida importante de espacios rocosos supone un recorte, también importante, de la gama de actividades recreativas vinculadas a esos espacios. Puede hablarse de un proceso de deterioro progresivo de la calidad ambiental y de la calidad recreativa de Las Canteras, proceso que ha sido originado por una intervención humana y, por tanto, es calificable de artificial. Esta consideración es importante a la hora de calificar otra eventual intervención, de nuevo con medios artificiales, que estuviera destinada a corregir el curso actual de la dinámica sedimentaria del lugar.

(Este artículo es un extracto del Plan de Recuperación Ambiental de la Playa de Las Canteras, redactado por Enrique Copeiro del Villar Martínez, doctor ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y Miguel Ángel García Campos, ingeniero técnico de Obras Públicas, redactado por encargo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en agosto de 2002)

Enrique Copeiro del Villar Martínez y Miguel Ángel García Campos son ingenieros

Imágenes

La desaparición de los sebadales

El enarenamiento progresivo de Las Canteras ha ido cambiando paulatinamente las condiciones de la vida acuática en la dársena. Los fondos rocosos han ido cediendo espacio a los arenosos, con los consiguientes reajustes en las poblaciones propias de uno y otro entorno. La naturaleza de estos reajustes no es un panorama sencillo de cambios pausados y uniformes. Algunos de ellos tienen momentos críticos, en los que el proceso pasa de tener una evolución continuada a dar un salto brusco. Y ocurre que nos encontramos ya dentro de uno de esos momentos críticos en el proceso evolutivo de una especie vegetal que tiene la mayor importancia para la vida marina de Las Canteras: las praderas de sebadal, que están en trance de desaparecer.

Básicamente, la crisis final de los sebadales de Las Canteras está ocurriendo porque el embalsamiento de áridos en la dársena ha hecho disminuir las profundidades hasta alcanzar un nivel crítico. Los sebadales crecen sobre la arena. Si la profundidad es pequeña, como ocurre actualmente, el oleaje llega con demasiada fuerza al fondo, debido a lo cual la superficie arenosa resulta demasiado inestable para las plantas. En 1962, cuando se realizó el primer reconocimiento biológico completo de la dársena de Las Canteras, se encontraron unos 54 000 m2 de sebadales pujantes y pletóricos de vida. En el último reconocimiento hecho hace un año solo se han encontrado 6000 m2 de sebadal mortecino, moteado de manchas necrosadas que se extienden, y raquítico de la vida acompañante. Aunque las praderas están muriendo, las sebas de Las Canteras muestran una gran vitalidad como especie. En la estación veraniega se encuentran abundantes brotes jóvenes de plantas repartidos en muchos rincones arenosos donde son inviables a largo plazo. Este intento permanente de colonización muestra la pugna de la especie por permanecer en el único enclave que consiguió conquistar en la dura costa norte grancanaria.

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