Inicio > Revista Canarii > Canarii 12 (Mayo de 2008) > Port-Etienne y Dakar: refugio de republicanos canarios durante la guerra civil

Canarii 12 - Tema Central

Canarias y el África subsahariana

Port-Etienne y Dakar: refugio de republicanos canarios durante la guerra civil

Las colonias francesas de África Occidental jugaron un papel importante para los republicanos canarios que querían huir de las Islas durante la guerra civil. Sin embargo, no era fácil escaparse y muchos fracasaron en el empeño. Otros lo lograron y pudieron alcanzar algún puerto de la costa africana bajo jurisdicción francesa, generalmente a Dakar, Port-Etienne, Safi y Casablanca.

Algunos lo intentaron en falúas y otras embarcaciones desde la isla más cercana a África, Lanzarote. Pero la mayoría eran marineros o pescadores que aprovechaban las escalas africanas para quedarse y pedir asilo político a las autoridades coloniales francesas de Marruecos y Senegal. Esta forma de evasión llegó a ser tan frecuente que las autoridades franquistas llegaron a poner falangistas armados en los pesqueros para impedir las fugas.

La fuga de Villa Cisneros

Probablemente, la fuga más sonada fue la que protagonizaron 23 presos republicanos deportados a Villa Cisneros y la mayor parte de la guarnición de ese enclave colonial español -cerca de 100 soldados- en la noche del 13 al 14 de marzo de 1937. Estos logran capturar el vapor correo procedente de Las Palmas, el ‘Viera y Clavijo’, muchos de cuyos tripulantes -34 en total- se sumarán a la fuga y pondrán rumbo al puerto de Dakar. En total fueron 152 los fugados entre presos, militares y tripulantes. Este episodio es narrado profusamente por José Rial Vázquez, que era uno de los presos deportados, en su libro ‘Villa Cisneros. Deportación y fuga de un grupo de antifascistas’. Lo firmó con el seudónimo José Sahareño para evitar que las represalias se cebaran en su propio hijo, José Antonio Rial, preso en el Campo de Concentración de Fyffes en Santa Cruz de Tenerife.

El viaje de los fugados a Dakar durará desde el 14 al 17 de marzo, es decir, tres días en los que el barco realizaría una “marcha furtiva a toda máquina”, según cuenta José Rial, para evitar encuentros indeseables. En la travesía constituyen un comité para organizar la vida en alta mar compuesto por Lucio Illada (presidente), Miguel Ángel Rodríguez (secretario) y como vocales Antonio Suárez Velázquez, Feliciano Rosas, Juan Rodríguez Martín y José Morales.

Según este mismo relato, llegan al puerto senegalés de Dakar desplegando la bandera tricolor y son respondidos desde la Comandancia de Marina francesa con la misma bandera. Este relato idílico parece salido de la película del acorazado ‘Potemkin’, pero otros testimonios coinciden también en todos sus extremos. El poeta Pedro García Cabrera, preso en Villa Cisneros y fugado con el resto de sus compañeros, lo contaría muchos años después:

"Quien se portó bien con nosotros fue el práctico que vino a recogernos el barco y darle entrada: era un vasco-francés. Nos recibió con una alegría extraordinaria. Ya habíamos puesto una bandera republicana en el ‘Viera y Clavijo’, al llegar a Dakar. Y nos contestó el fuerte izando también la bandera republicana. Y fue de una emotividad…".

Pero la verdad es un poco más cruda, puesto que, después del práctico, acuden al barco las autoridades francesas que les recriminan el haber entrado en el puerto sin autorización, por lo que están dos días sin saltar a tierra hasta que logran el permiso y se instalan en la ciudad africana.

Mientras los fugados permanecen en Dakar, las autoridades franquistas de las Islas Canarias actúan con una celeridad inusitada, probablemente presionados por las más altas autoridades de la rebelión, que ven en los acontecimientos de Villa Cisneros una señal de descomposición en lo que creían una retaguardia asegurada. Las consecuencias son variadas, pero una de ellas el incremento de la represión en las mismas islas.

Mientras tanto, los fugados permanecen en Dakar y, a juzgar por las declaraciones sumariales de los que van siendo capturados posteriormente, estos tenían un “desorden anárquico y discusiones”. Los víveres que les suministraba la casa Sotomark de Dakar se les acabaron y el 22 de abril sale la primera expedición compuesta por 30 personas con dirección a Marsella. Un mes después marchan 42 en una segunda expedición y luego otra de 15, quedando en el barco siete de los fugados. Más precisa es la información que suministra el soldado procedente de Taco (Tenerife) Francisco Rodríguez Vera. Un barco francés procedente de Argentina, el ‘Campana’ (o ‘Campaná’ o ‘Campañá’), llega a Dakar y se embarcan 30 fugados para Marsella, adonde llegan el 8 de mayo después de hacer escala en Casablanca. Este es el trayecto que realiza también Pedro García Cabrera pues, según su propio testimonio, viaja en esta primera expedición. El planteamiento es que los presos políticos acompañen a los soldados para ser sus avalistas ante las autoridades republicanas y puedan ser aceptados en sus unidades correspondientes.

La represión se endureció extraordinariamente y, seguramente, los acontecimientos producidos en Gran Canaria en las tres semanas posteriores estén directamente relacionados con la fuga de Villa Cisneros. Alrededor de 100 campesinos de tres pueblos de Gran Canaria -Arucas, Gáldar y Agaete- serán asesinados entre el 18 de marzo y el 4 de abril de 1937. También, familiares de los tripulantes grancanarios y lanzaroteños del ‘Viera y Clavijo’ (cuñados, padres, hijos, hermanos) serán detenidos por esta fuga.

La fuga de pescadores y marinos

El incremento de la represión en las Islas; las notables carencias económicas y las preferencias ideológicas hacia el bando republicano serán los factores por los que un porcentaje nada desdeñable de canarios optarán por emprender la incierta travesía del mar y refugiarse en las colonias francesas del continente africano. Muchos la hacían en frágiles chalupas, en muchas ocasiones sin motor, otros aprovechaban las escalas de barcos de línea o pesqueros para bajarse del barco y escapar. No es fácil cuantificar este tipo de fuga, aunque poseemos algunos datos significativos que nos permiten hacernos una idea de la envergadura del fenómeno.

En los valiosos archivos de la CNT, hay una documentación referente a los evadidos canarios que llegan a la zona republicana. Según una comunicación de la Agrupación Canarias al Comité Nacional de la CNT de 2 de agosto de 1937, un denominado Sindicato de Industrias Pesqueras de Canarias había adoptado una resolución para que los pescadores canarios aprovecharan los viajes al banco pesquero sahariano para fugarse. Fruto de esta posición, se habrían fugado 22 barcos hacia Port-Etienne, contabilizando unos 800 pescadores evadidos. Desconocemos la certeza de esta afirmación, pues es improbable la actuación de un sindicato clandestino en el interior de las Islas que tuviera la influencia y la capacidad de movilizar a esa cantidad de personas, aunque la actuación de este podría verse favorecido por los contactos con puertos extranjeros, donde es más fácil la actuación de elementos pro-República. De cualquier manera, nos inclinamos a pensar en un continuo goteo de fugas que tenían más carácter de espontáneas que dirigidas por un supuesto entramado sindical que operaba en el interior. De cualquier manera, son de un extraordinario valor los avales que otorgaba la propia Agrupación Canarias de la CNT a los canarios que llegaban a Valencia entre el 31 de julio y el 28 de octubre de 1937. De los 216 avales que otorgan, 48 corresponden a pescadores y 21 a marineros y portuarios. Es el caso del militante anarcosindicalista Eduardo Romero Gutiérrez, marinero que deserta con su padre y dos compañeros más en Port-Etienne.

Otra documentación valiosa en esta materia está situada en el propio archivo de Juan Negrín, ubicado en París, en donde existen numerosos informes de canarios remitidos por el vicecónsul de la República en Dakar y que envía a la Sección de Información del Gabinete Político y Diplomático del Ministerio de Estado. Una copia de todos estos informes los tendría Juan Negrín en su mesa, lo que demuestra su interés por todos los temas que se refirieran a su archipiélago natal. Estos informes proporcionan una valiosa información sobre la situación de las Islas y del destino de numerosas personas de significación republicana. Así, hay un relato de José Boix Roig, hermano del gobernador civil de Las Palmas, que había sido encarcelado desde el principio de la rebelión y, después de supuesta en libertad, pudo escaparse el 14 de junio de 1938 y llegar a Dakar. En el mismo caso, están Blas Cabrera Morera y Damián Cabrera Corujo. El primero trabajaba en la pesca y había salido de la cárcel a principios de junio de 1938, se puso en contacto con Vicente Zaragoza, que tenía una barca de motor y con ella pudo salir de Las Palmas de Gran Canaria.

En definitiva, la fuga de numerosos canarios del Archipiélago durante la guerra civil en dirección a Dakar y Port-Etienne es uno de los rasgos más interesantes y llamativos de lo acontecido en las Islas entre 1936 y 1939.

Sergio Millares Cantero es historiador

Imágenes

10 evadidos en Dakar

La importancia de estas fugas de canarios está reflejada en un oficio del cónsul de la República española en Burdeos, Pedro Lecuona, dirigido al embajador español en París el 31 de marzo de 1938. En ella dice:

“Tengo el honor de participar a V.E. que el día 9 del corriente llegaron a esta ciudad, procedentes de Dakar, diez compatriotas evadidos de Canarias, de donde salieron el 16 de febrero enrolados en un barco de pesca y con premeditación de efectuar su huida del territorio que detentan los rebeldes y sus aliados extranjeros […].

De los 10 evadidos, a petición el capitán de Corbeta don Francisco Miranda, pasan: José Perdomo Ortega, de cuarenta y tres años; Manuel Merino Hernández, de cincuenta y dos años, y Cristóbal Guarde Macía, de cuarenta y tres años, a ser enrolados como marineros en el vapor ‘Celta’. Los otros siete saldrán mañana para España, debidamente pasaportados”.

Es decir, de los diez evadidos tres de ellos son elegidos para labores en la marina republicana, mientras que los otros siete irían a Barcelona y Valencia.

Recursos relacionados

Buscar artículos por

Fundación Canaria Archipiélago 2021