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Canarii 13 - Historia de la Cultura

Creación de la Sociedad Cosmológica de La Palma

La Sociedad Cosmológica: una historia de lucha por la cultura y contra la ignorancia

La Sociedad la Cosmológica se constituye el 6 de noviembre de 1881, siendo en la actualidad una de las más veteranas en su actividad en Canarias junto con el Gabinete Literario (1844) y el Museo Canario (1879). Fue creada como “Sociedad la Cosmológica Museo de Historia Natural y Etnográfico” por un amplio grupo -treinta y tres- de palmeros y no palmeros, inquietos y preocupados por la sociedad en que vivían, compromiso que les llevó a fundar escuelas con marcado carácter social, como fueron las primeras para adultos; periódicos, centros de tertulias y debates y sociedades de socorro como La Cruz Roja (1894).

Para comprender mejor la grandiosa acción de nuestros bisabuelos o tatarabuelos, conviene una visión, necesariamente somera, sobre La Palma de aquel tiempo ya periclitado. Según las ‘Nociones de Geografía Universal y Geografía Particular de la Isla de San Miguel de La Palma’, del maestro y educador Pedro J. de Las Casas Pestana (ejemplar que posee la Cosmológica) publicada hacia 1894, la isla de La Palma no tendría en aquellos años que nos ocupan más allá de 40 000 habitantes, con una economía agrícola de subsistencia, con muy pocos kilómetros de carreteras (en 1894, 18). Aún no se conocía la luz eléctrica, instalada en Santa Cruz de La Palma el 28 de diciembre de 1893, 12 años después del nacimiento de la Cosmológica, y fue la primera ciudad de Canarias en tener alumbrado eléctrico, hecho que, por sí solo, explica el talante de aquellos hombres.

La capital no pasaba de cinco mil habitantes, con un puerto que aún no tenía un muelle, sino un pequeño malecón. Tenía la ciudad un solo hotel o fonda, “inferior a posada”, según René Vernau. Contaba entonces Santa Cruz de La Palma con seis escuelas públicas y un Colegio de Segunda Enseñanza, que subsistían como podían. Estos pocos datos servirán para conocer y calibrar mejor la enorme y muy dificultosa acción, durante la segunda mitad del siglo XIX, de aquella generación de palmeros brillante, abnegada, heroica y valiente a la que La Palma de hoy tanto debe.

La fundación de la Cosmológica y de su biblioteca

La circular para la sesión preparatoria y constitución de la Cosmológica en 1881 se inicia con esta frase: “El progreso de las ciencias cosmológicas, puras y aplicadas, tan prodigiosamente poderosa y grande en países extranjeros, es como nadie ignora, débil y pequeñísimo en España. Tratándose de nuestra Isla, sensible es decirlo, hasta poco tiempo el estudio de la Naturaleza estaba relegado al olvido y mirado en la más lamentable indiferencia. De algunos años a esta parte, lo consignamos con la mayor complacencia, se ha iniciado un movimiento favorable en este sentido y esto nos alienta para escribir este preámbulo”.

Entre los fundadores, la mayoría maestros, licenciados, abogados, médicos, periodistas e industriales, debemos destacar a algunos, porque su presencia y su colaboración han influido en los fondos específicos que hoy tiene la Cosmológica. Destacaremos a Sebastián Arozena Henríquez, educador y constructor naval; Antonio Rodríguez López, el mejor dramaturgo de La Palma; Víctor Fernández Ferraz, educador; Diego Ramírez, poeta y periodista; Francisco Cosmelli y Sotomayor; Francisco Abreu, médico; Antonino Pestana, investigador y escritor; Elías Santos Abreu, médico, intelectual y extraordinario científico; Domingo Carmona, periodista y poeta, y un buen número de personas extraordinarias imposibles de citar aquí.

Desde su fundación, la Sociedad la Cosmológica designó y nombró corresponsales en todos los pueblos de la Isla y fuera de ella, tanto en la Península como en Portugal, Francia, Inglaterra, América Latina y, lógicamente, en Canarias. Corresponsales en Las Palmas eran: Manuel Quevedo Hijosa, Gregorio Chil y Naranjo y Miguel Ripoche; en Telde, Sebastián Millán y Socorro y, en Arucas, Matías Ramos Ponzes; en Santa Cruz de Tenerife, Juan Bethencourt, Lorenzo Lapuyades; en La Laguna, Tacoronte, Orotava, Puerto, Realejos, Icod, Garachico, Güímar, San Miguel y Granadilla; Puerto Cabras y La Oliva, San Sebastián de La Gomera, Agulo y Valverde. Fueron eficaces las corresponsalías, lo que ha producido importantes, variados y, a veces raros, objetos para su Museo de Historia Natural y Etnográfico como documentos impresos y libros. Por ejemplo, se conserva un pasquín en el que se declara el Estado de Guerra en Filipinas por el general Polavieja en idioma tagalo.

El largo camino hacia una biblioteca

Hacia los años setenta del siglo XIX, una sociedad palmense, la Sociedad Instructiva La Unión, que en 1882 acordará ceder a la Cosmológica los objetos que poseía, creó la primera biblioteca pública de Santa Cruz de La Palma, pero tuvo corta vida, hasta que, entre 1906 y 1909, la Cosmológica abre al público su “Biblioteca Cervantes”. Aunque esto no es enteramente cierto.

Es verdad que la apertura oficial de la Biblioteca Cervantes se hace en 1909, pero la Cosmológica ya mantenía su biblioteca con anterioridad, tal como consta en su primer libro de actas. En la perteneciente al 12 de enero de 1892, siendo presidente Cristóbal Lugo y García, contiene: “… se comunicó igualmente a la Sociedad que el Sr. Marqués de Guisla y Ghiselín, don Luis Vandevalle y Quintana, había hecho donación a la misma de una porción de obras antiguas y modernas que tenía en su biblioteca, calculándose en más de mil volúmenes, no pudiendo determinar con seguridad el número porque aún no se había terminado el inventario correspondiente; y que dicha donación la hacia puramente a la Sociedad Cosmológica”. En sucesivas actas de las diversas juntas directivas puede comprobarse la existencia de un servicio de biblioteca (citado como “nuestra Biblioteca”) muy desde el principio.

En la actualidad la sociedad la Cosmológica sólo conserva su carácter de archivo, biblioteca y hemeroteca, ya que ante el continuo crecimiento de sus fondos por donaciones del pueblo, con quien entroncó cariñosamente desde el principio, la falta de espacio se hizo asfixiante y llevó a sus responsables a donar, en 1983, su museo al Cabildo de La Palma, y que constituye la base fundamental del fondo Arqueológico y de Historia Natural del actual Museo Insular.

La Sociedad la Cosmológica posee más de veinticinco mil volúmenes de todo tipo: literatura general, ciencias naturales, física, astronomía, náutica, derecho civil y canónico, medicina, etc., en varios idiomas y es visitada mensualmente por más de dos mil usuarios, ya que funciona como Biblioteca Pública Concertada. La Cosmológica atiende a cerca de 25 000 usuarios al año, lo que no está nada mal para una ciudad que no llega a los veinte mil habitantes Son variadísimos los fondos bibliotecarios y archivísticos, numismáticos, fotográficos, de blasones y escudos, y hemerográficos (de los más ricos de Canarias) que la Cosmológica atesora, al servicio más desinteresado de la cultura, de La Palma y de Canarias, manteniendo, contra viento y marea, el espíritu “cosmológico” legado por aquellas personas que, desde 1881, escogieron, voluntaria y desinteresadamente, el difícil y a veces ingrato camino de bregar contra la ignorancia y a favor de la cultura de su pueblo. Por eso la Cosmológica es la Cosmológica.

José Melquíades López Mederos es investigador

Imágenes

La revolución cultural palmera.

Ya antes de la constitución de la Cosmológica, se publicaban hojas informativas y periódicos y quien podía, no muchos, estudiaba en La Laguna, Sevilla, Madrid o París. La preocupación por el retraso generalizado en todos los aspectos de la vida social, económica y cultural en La Palma en las primeras décadas del siglo XIX hizo que ya, desde 1821 (durante el Trienio Liberal, evidentemente), el cura Díaz, ferviente liberal y constitucionalista, conjuntamente con José Joaquín Martín de Justa, renovador urbanístico de Santa Cruz de La Palma, y el militar liberal y alcalde constitucional Francisco García Pérez, introductor de la primera imprenta de madera que hubo en La Palma, crearan la Junta de Instrucción Pública, que introduce el moderno sistema educativo, el lancasteriano, de enseñanza mutua, de profundas y felices consecuencias en la educación palmera. De estas innovaciones nacerá, con muchísimas dificultades, pero también con un formidable tesón, una minoría social palmera de talante liberal y progresista responsable del advenimiento, en la segunda mitad del siglo XIX, de una generación de palmeros única, jamás repetida, ni siquiera hoy, si comparamos aquellas épocas llenas de dificultades y en las que casi todo estaba por hacer con la que hoy disfrutamos.

Florece entonces un potente desarrollo cultural “a la palmera”, en expresión del profesor Juan Régulo Pérez, casi una “revolución cultural”, siendo algunos de sus protagonistas, los más señeros, que podríamos denominar como “precosmológicos”, Valeriano Fernández Ferraz y Faustino Méndez Cabezola.

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