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Canarii 14 - Primera página

Deportistas canarios en los Juegos Olímpicos

1948-1976: La primera época de la participación canaria en los Juegos Olímpicos

A finales del siglo XIX se reanudan los Juegos Olímpicos. Gracias a la labor desarrollada por un grupo de prohombres amantes del deporte, liderados por el barón de Coubertin, en 1896 se celebraron en Atenas las primeras Olimpiadas de la era moderna.

Cincuenta y dos años después de su inicio se produce la primera comparecencia de un deportista nacido en el Archipiélago para competir en unos Juegos Olímpicos. En 1948, acudieron a los XIV Juegos Olímpicos, celebrados en Londres, los nadadores canarios Francisco Calamita, Jesús Domínguez y Manuel Guerra, que midieron sus fuerzas con los mejores del mundo, sus resultados fueron los esperados en función de su nivel.

Desde entonces han pasado sesenta años, quince Olimpiadas, y han sido cerca de un centenar los canarios que han participado en los Juegos. Los que más: los deportistas (ochenta entre 1948 y 2004), pero también han tenido esa oportunidad varios entrenadores, árbitros y jueces deportivos.

El deporte canario ha estado presente en trece de las quince ediciones de los JJ OO que se han celebrado en los últimos sesenta años; es decir, en todas excepto en dos: en Helsinki, en 1952, y en Melbourne, en 1956, y en ambas ocasiones por razones confusas.

El primer caso se produjo cuatro años después de que nuestros pioneros intervinieran en la piscina del Empire Pool, de Londres. Conocida la experiencia y las capacidades de los nadadores, isleños se trabajó a conciencia para repetir en 1952. Jesús Domínguez consiguió la mínima que le garantizaba su presencia de nuevo en unos juegos, al igual que Antonio Quevedo, que batió ese año la plusmarca de España de 100 m. espalda. Sin embargo, cuando todo estaba dispuesto, el Comité Olímpico Español, -presidido por José Moscardó Itutarte, conde del Alcázar de Toledo-, en una decisión que causó gran malestar en Canarias, decidió inscribir únicamente al equipo de waterpolo, con lo cual nuestros nadadores que habían logrado las míninas exigidas no pudieron participar en los Juegos Olímpicos. Sin embargo, nuestros nadadores si acudieron. Se promovió una cuestación popular para conseguir los fondos necesarios para el viaje, aunque finalmente ésta no se produjo, pero gracias a las gestiones de Mr, Staib, vinculado a la Naviera Fred Olsen en las islas y del cosechero exportador Bruno Naranjo, nuestros nadadores pudieron trasladarse hasta Helsinki. Allí fueron recibidos con “cajas destempladas” por los mandatarios españoles y, según apunta Jesús Cantero, fueron acogidos por la delegación argentina que les dio cobijo.

Una situación parecida acaeció cuatro años después y en la memoria quedan los nombres de grandes campeones como Roberto Alberiche y Jesús Benjumea o los de las nadadoras Pastora Martín Fernández de la Torre y Adela Martín, auténticas dominadoras la natación española en los años cincuenta y que por diferentes razones vieron frustradas sus aspiraciones olímpicas. No obstante, a la competición celebrada en la ciudad australiana de Melbourne tampoco asistieron representantes del equipo español. El Gobierno del general Franco decidió boicotear los juegos olímpicos porque en ellos iba a participar la Unión Soviética y con tal medida se pretendió protestar por los sucesos ocurridos en Hungría en el mes de octubre de 1956. Estos hechos supusieron que muchos deportistas canarios no pudieran conocer la satisfacción de participar en lo que ya se consideraba como el evento deportivo mundial más relevante.

Será en 1960, en los JJ OO de Roma, cuando por primera vez una canaria, Rita Pulido, participe en unas olimpiadas. El conjunto que forma la nadadora, con cinco compañeros canarios, será la base de la selección española de natación, pues más de la mitad del equipo nacional procede de las Islas; de un total de diez nadadores seis son isleños. Los nadadores canarios habían barrido durante los años cincuenta en los Campeonatos de España de Natación y nuestros representantes batían sin cesar récords absolutos, tanto en las pruebas individuales como en relevos. Fueron bastantes los nadadores que lucharon por conseguir las marcas mínimas necesarias para acudir a la Olimpiada romana: lo consiguieron seis, en una sola edición, cifra que nunca se ha vuelto a alcanzar.

Algo similar ocurría con el boxeo, y ello no ha de extrañar pues en el campo amateur los equipos canarios venían, desde finales de los cincuenta, acaparando numerosos títulos en los Campeonatos de España. Un dato ayuda a refrendar la primacía del boxeo insular a nivel nacional: en 1962, cuatro de los campeones de las ocho categorías del boxeo profesional eran canarios y todos provenían de equipos aficionados.

Estas dos modalidades deportivas, natación y boxeo, volverían a estar presentes en los primeros juegos olímpicos que se celebraron en Asia, en Tokio, en 1964. De nuevo repitió Rita Pulido, que se convirtió en la primera deportista canaria que disputó dos juegos olímpicos de forma consecutiva. En esta ocasión, la delegación canaria vio reducido su número y a la nadadora sólo le acompañarían otros dos nadadores: Nazario Padrón y Jesús Cabrera. Los boxeadores fueron dos, ambos de gran nivel: los tinerfeños Miguel Velázquez, que acabaría siendo años después campeón del Mundo, y Domingo Barrera Corpas, que logró llegar a la ronda de cuartos de final.

Cuatro años después los JJ OO llegan a un país americano. En México 1968 a los nadadores y boxeadores, nuestros representantes habituales, se les incorpora un miembro del equipo de fútbol español, José Antonio Barrios, que es el primer deportista canario en competir en unos juegos en un deporte de equipo. Un total de ocho deportistas canarios acudieron a la cita olímpica: un futbolista, cuatro nadadores y tres boxeadores que, continuando con la tónica general de las pasadas ediciones, lograron unos resultados muy modestos. Como había ocurrido en los juegos precedentes el peso de nuestros deportistas en los equipos de natación y boxeo seguía siendo notable (50% en boxeo). Hemos de consignar que el nadador Jesús Cabrera acudía por segunda vez a unos juegos.

Hacia el final de los sesenta, se confirma un acusado declive en los niveles de éxito, en lo que se refiere a triunfos en campeonatos de España o en consecución de récords nacionales. En boxeo los que destacan no son muchos y se pasan rápidamente al campo profesional y nuestros nadadores, aunque siguen a gran nivel –por lo general ocupan lugares de podio en los campeonatos nacionales-, son desplazados de las primeras posiciones y ven arrebatadas muchas de sus marcas por los representantes de las federaciones catalanas y castellanas.

A la Olimpiada de Munich, en 1972, sólo acudieron tres deportistas canarios -igual número que en los juegos de 1948-; la participación más exigua que ha tenido el Archipiélago en unas olimpiadas. El peso de la natación canaria ya no era tan importante y sólo acudió Arturo Lang-Lenton, que participaba por segunda vez consecutiva.

Sin embargo, por primera vez, hay canarios en dos deportes en los que nunca se había estado presente: en baloncesto con Carmelo Cabrera, el primer internacional de basket nacido en las Islas, y en judo con el inigualable y siempre recordado luchador Santiago Ojeda, el primer judoka que presentaba España en unos juegos y único miembro del equipo nacional en la competición.

La participación del luchador de Los Guanches contribuyó a aunar las estrechas relaciones que se daban entre los clubes de lucha y los gimnasios en donde desde hacia unos años se practicaba la lucha olímpica, el sambo y otras modalidades de combate deportivo.

Cuando el 17 julio de 1976 se inauguran los juegos olímpicos en Canadá, apenas seis meses después de la muerte del general Franco, la dictadura rige en la vida del país, aunque ya comienzan a apreciarse señales de cambio. En lo que respecta al deporte insular, se detecta una cierta efervescencia; las expectativas para los deportistas crecen y sorprendentemente, el número de canarios que acude a los Juegos se dispara hasta alcanzar la decena de participantes. Además, en la Olimpiada de Montreal también se alcanzó la máxima representación en las modalidades deportivas en las que compitieron nuestros deportistas. También hay que reseñar que las mujeres regresan después de 12 años. Son dos chicas las que concurren: la gimnasta Mercedes Vernetta y Conchita García Rubio, en natación, en la modalidad de saltos, que no pudo debutar al lesionarse en los entrenamientos previos.

Con ellas acuden los nadadores Jorge Lang-Lenton y Jesús Fuentes; de nuevo un representante en judo, Juan Carlos Rodríguez, y un buen exponente de la cantera canaria de fútbol, Juani Castillo. Pero, además, en esta ocasión, hay deportistas que participan en otras modalidades en las que nunca antes se había competido. Además de la gimnasia, hay que contabilizar el piragüismo, con la actuación de Fernando Henríquez Betancort y, sobre todo, hay que destacar la primera aparición en unos juegos olímpicos de nuestros regatistas, pues han sido ellos los que han logrado las mayores glorias para el deporte canario, cinco medallas de oro en cinco olimpiadas.

En la historia del olimpismo canario, Montreal 76 es un gozne entre la dictadura franquista y la democracia. Podemos considerar que aquí se cierra una época caracterizada por el predominio de la natación como el deporte que más canarios aporta. Los números son bien expresivos: de los 32 deportistas que acudieron a los juegos olímpicos que se celebraron en el tiempo de la dictadura 17 eran nadadores, el 57%. Igual de significativo nos parece evidenciar que aproximadamente el 68% de todos los nadadores canarios que han acudido a unas olimpiadas lo hizo entre 1948 y 1976.

El boxeo es el otro deporte que destaca en esta primera época y aunque su participación está concentrada en las tres olimpiadas de la década de los sesenta, se distingue además por ser el deporte que, tras la natación, aporta más deportistas (8), cerca de una cuarta parte del total.

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