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Canarii 14 - Tema Central

1980-1996: ¡Cinco medallas de oro!: el deporte canario, a toda vela

El salto de gigante del olimpismo canario

Tras la dictadura el país entró de forma paulatina en una nueva dinámica de cambios que iría abarcando todos los órdenes de la vida. Indudablemente, el ámbito deportivo no quedó al margen y en sintonía con los nuevos tiempos aparecen los primeros éxitos de nuestros olímpicos.

En los ochenta, como en todas las décadas pares, se celebraron tres olimpiadas. En las dos primeras se revela un cierto declive en la aportación de deportistas canarios al equipo olímpico español, sin embargo se consiguen éxitos antes jamás alcanzados.

Con la guerra fría aún latente, en 1980, los juegos se disputan en la capital de la Unión Soviética y acuden a Moscú cinco deportistas canarios, aunque en esta oportunidad no hay ninguna mujer entre ellos. En estos juegos, por primera vez, hay más regatistas que nadadores. Allí acuden los hermanos Doreste Blanco: José Luís, que ya había participado en Montreal, y Gustavo, quien lograría un sexto puesto (diploma olímpico), en la Clase 470, el primer gran éxito olímpico de la vela canaria.

La natación estuvo representada, por primera vez en toda la historia de las participaciones de los canarios, por un solo nadador, Gustavo Torrijos. También contaron con un solo representante dos modalidades olímpicas en las que nunca habían actuado deportistas canarios. Con Santiago Morales en lucha olímpica, se recuperaba la tradición de estar presente en alguna de las modalidades de los deportes de agarrada; y José Antonio Serrano se estrenaba en pentatlón, en la única ocasión, hasta la fecha, en que esta modalidad deportiva ha tenido un deportista insular en unas olimpiadas.

Cuatro años después, en Los Ángeles 1984, se rompe una tradición que arrancaba desde los JJ OO de Londres; por primera vez, desde que deportistas canarios participan, no acude ningún nadador de las Islas. En esta ocasión todos los representantes isleños participan en una sola modalidad deportiva: en vela. A partir de entonces este deporte será el que facilite más olímpicos en la relación de canarios que han acudido a una olimpiada.

Luís Doreste y Roberto Molina conquistan la medalla de oro, en la Clase 470. Es la primera medalla de oro olímpica que ganan los deportistas canarios. Además, Joaquín Blanco, que había debutado en Montreal 76, y José Luis Doreste, que ya había participado en las dos olimpiadas anteriores, consiguen cada uno diploma olímpico al clasificarse en la Clase Finn en cuarto y séptimo puesto respectivamente.

Estos premios fueron muy relevantes. España, hasta entonces, apenas había conseguido en todas las modalidades deportivas dos medallas de oro en todo su historial olímpico. Sin duda, estos éxitos supusieron un importante acicate, no sólo para los regatistas, ya definitivamente asentados en la élite del deporte español, sino también para el resto de deportistas isleños.

Al finalizar la década, una suerte de revolución sacude al deporte canario. En Seúl 88 se produce la mayor participación, hasta ese momento, de deportistas canarios en unos juegos olímpicos. Serán ocho hombres y cinco mujeres quienes competirán en seis modalidades deportivas, tantas como las que se habían logrado en Montreal 76.

La vela es el deporte más representado, serán siete regatistas, cinco hombres y, por primera vez, dos mujeres: Patricia Guerra y Adelina Muñoz. Con ellos se alcanza la mayor representación de deportistas canarios en un solo deporte en unos juegos olímpicos y nuevamente los regatistas isleños siguen cosechando victorias. José Luis Doreste Blanco consiguió, en su cuarta presencia en unos Juegos, la medalla de oro, en la Clase Finn. Este éxito se vio complementado por el diploma olímpico logrado por Fernando León que ocupó el cuarto puesto en la Clase 470. Según Telo Núñez, esta medalla de Josele Doreste situaba a Canarias “en un lugar privilegiado a nivel nacional, al conseguir la mitad de las medallas de oro en juegos olímpicos de verano de toda su historia”.

En Seúl, después del paréntesis de Los Ángeles 84, volvemos a contar con un representante en los deportes de piscina, el saltador Rafael Álvarez, que no podrá competir al lesionarse en los entrenamientos, algo similar a lo que le ocurrió a la saltadora Conchita García en Montreal 76.

También en los deportes de pugilato volvemos a contar con representantes. Por primera vez, fueron dos los luchadores que acudieron a competir, ambos en lucha olímpica. A ellos hay que sumar la primera mujer canaria que participa en un deporte de lucha en unas olimpiadas, Yolanda Santana. La luchadora teldense participó en taekwondo, que figuró en Seúl 88 como deporte de demostración.

También debutó en Corea del Sur Cristina Pérez, la primera persona nacida en las Islas que participa en unas olimpiadas en las pruebas de atletismo. Con Ana Mª Bautista, se completa la nómina de féminas. La gimnasta tinerfeña fue miembro del equipo de gimnasia rítmica y su presencia en Seúl supuso la segunda presencia de una gimnasta canaria en unos juegos.

La alta participación de Seúl se vio superada en 1992. A Barcelona acudieron quince deportistas canarios -de ellos cinco mujeres-, que actuaron en nueve modalidades deportivas. Es la ocasión en que hay más representantes canarios compitiendo en más deportes.

En vela es donde hay más participantes –seis-, algo más de una tercera parte de los olímpicos canarios presentes en esta edición. Son cinco hombres y una mujer; todos excepto uno de ellos tenían experiencia olímpica, lo que sin duda les ayudó en la consecución de magníficos resultados.

En Barcelona 92 se logran dos medallas de oro y un diploma olímpico. Es el mayor triunfo de la historia del deporte canario. Luis Doreste y Domingo Manrique de Lara alcanzan la medalla de oro en la Clase Flying Dutchman. También Patricia Guerra consigue la medalla de oro en la Clase 470, como tripulante de Theresa Zabell. Por su parte Fernando León vuelve a conseguir, cuatro años después, otro diploma olímpico en Clase Soling, con un sexto puesto.

Sin duda, Barcelona 92 constituye un hito en la historia del olimpismo canario. Vuelve a contar con representación el boxeo y la natación, los deportes canarios por antonomasia, que habían sido muy populares en la década de los cincuenta y sesenta. Además, hay que destacar que Rafael Álvarez repite olimpiada. Asimismo, debemos señalar que en natación contamos con una fémina después de 28 años. Si en Tokio 1964 fue Rita Pulido quien representó la natación femenina canaria, ahora lo haría su hija Natalia Pulido.

También, la lucha olímpica vuelve a repetir con Vicente Cáceres, que acude a sus segundas olimpiadas, y el atletismo cuenta con dos representantes, Cristina Pérez, que repite en sus segundos juegos, y el discóbolo David Martínez. En otros deportes de competición individual, como la halterofilia, en la que nunca antes habíamos tenido representantes, hay que incorporar el nombre del Juan Carlos Javier como el primer levantador de pesos nacido en Canarias que acudió a unas olimpiadas.

Por lo que respecta a los deportes de equipo, hay que reseñar que en Barcelona 92 se logra el récord de participación. Había deportistas de las Islas en baloncesto y balonmano, ambos en categoría femenina, y voleibol, en hombres. Nuestros representantes lograron unos excelentes resultados: Patricia Hernández (5º puesto y diploma olímpico), en Baloncesto; Rita Hernández, en Balonmano (7º puesto y diploma olímpico) y en voleibol, Héctor López ( 8º puesto y diploma olímpico).

En la última Olimpiada del S. XX, Atlanta 96, el número de participantes canarios cae a la mitad: sólo asisten ocho deportistas, un descenso del 50%, un poco más alto del que sufre el conjunto español, que es próximo al 40%. Más significativo es que a esta edición no acude ninguna canaria.

La bajada en el número de deportistas es sustancial. En esta ocasión, además de en la sempiterna vela, solamente contamos con un representante en atletismo, David Martínez, que repite en unos juegos, y dos en natación, en la modalidad de saltos: Rafael Álvarez, que acude a sus terceras olimpiadas, y Frederick Hviid.

Como es norma, serán los regatistas quienes mantengan en alto el pabellón. De los cinco que acudieron, cuatro eran avezados navegantes que tenían a sus espaldas al menos dos participaciones en las olimpiadas, sumando entre ellos tres medallas de oro y cuatro diplomas olímpicos. Con este elenco deportivo se cumplieron las mejores previsiones y además de destacar a José Luis Doreste, que alcanzó su quinta participación en unos juegos, hay que citar los logros de Fernando León que se trajo la medalla de oro en Clase Tornado y el diploma olímpico conseguido por Luis Doreste, Domingo Manrique de Lara y el debutante David Vera, en Clase Soling, al conseguir la tripulación canaria el octavo puesto.

A pesar de estos resonantes triunfos, al finalizar el siglo XX, en los Juegos de Atlanta particularmente, se aprecia una cierta inflexión en la consecución de éxitos, al respecto no es baladí el dato de que excepto dos de los deportistas citados todos son ilustres veteranos.

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