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Canarii 14 - Tema Central

1948

Londres: los comienzos del olimpismo canario

La primera participación de deportistas canarios en unos JJ OO se remonta a la edición de 1948, celebrada sólo tres años después de finalizada la II Guerra Mundial, en la capital del Reino Unido.

Cuando se celebran los Juegos Olímpicos de Londres, la producción y el comercio mundial ya habían alcanzado los niveles conquistados antes de la guerra; sin embargo, en Canarias se vive una situación realmente delicada, en ocasiones penosa, para muchos canarios, ocasionada no sólo por las repercusiones de la guerra en la economía internacional y regional, sino también, y en gran medida, por la acción que, en todos los ámbitos, ejercía sobre los ciudadanos la dictadura, desde el levantamiento fascista de 1936.

En los años cuarenta del siglo XX, el deporte en las Islas tenía sus particulares connotaciones con la sociedad que lo disfrutaba. En esta década, los principales deportes que se practicaban en el Archipiélago eran el fútbol, el boxeo y la natación. Estas modalidades deportivas, conjuntamente con los deportes autóctonos, la lucha canaria y, posteriormente, la vela latina, marcaron durante décadas las preferencias deportivas de los canarios.

A pesar de contar con unas condiciones socioeconómicas y políticas poco propicias, con infraestructuras y medios muy precarios, la práctica de deportes y su disfrute por multitud de espectadores suponía un cierto asueto que disfrutaban los jóvenes deportistas y sus seguidores.

El fútbol era, entonces al igual que hoy, el deporte rey. Había seguidores de los equipos más señeros de las Islas: Club Deportivo Tenerife, Marino, Hespérides, Real Club Victoria… A partir de 1945 se comenzó a disputar un campeonato regional, siempre muy reñido, que levantaba grandes pasiones y rivalidades. No obstante, los equipos canarios se veían mermados por el éxodo de los mejores futbolistas hacia los clubes de la Península. Entre 1940 y 1950 más de veinte jugadores canarios militan en equipos de la Primera División. El Atlético Aviación (después Atlético de Madrid), campeón de liga en las temporadas 40-41 y 41-42, tenía ¡ocho¡ jugadores canarios en sus filas. En otros combinados, como el Celta y Hércules de Alicante, son también numerosos. Nombres propios de esta época son: Campos, Gabriel Jorge, Pérez, Machín, Arencibia, Mujica, Silva, Rosendo Hernández y otros, todos ellos internacionales con la selección española a los que la prensa dedica un especial seguimiento.

La afición al boxeo, que había sido muy intensa desde los años veinte, se mantuvo en los años posteriores a la guerra civil. Muchos boxeadores, tanto aficionados como profesionales, competían en los cuadriláteros de Educación y Descanso y en el Frontón en Las Palmas de Gran Canaria; también en los instalados en la Plaza de Toros de Santa Cruz o en el Tinguaro, también en Tenerife.

Existían en las dos capitales canarias gimnasios donde se ejercitaban -la mayoría de las veces con escasos medios- los boxeadores que contaban con numerosos hinchas. En 1945 se produce un hecho que inaugura una de las mejores etapas del boxeo canario: Nicolás Santana Vera, ‘Young Ciclone’, se proclama en Barcelona campeón de España de la categoría de peso pluma. Es la primera ocasión en que un púgil canario logra ser campeón de España. Un año después, en 1946, el majorero Jeremías Hernández, el ‘Zurdo de oro’, dio al boxeo insular el primer campeón de España aficionado, también en la categoría de peso pluma.

Años después comenzó a destacar en Tenerife, Domingo Mena, ‘el Huracán de Taco’, quien en 1950 logró alzarse con el título de campeón de España aficionado, en la categoría de pesos medios.

Estos triunfos en el campo amateur y en el profesional mantenían viva una afición que aún debería esperar una década para presenciar en las Islas los grandes combates protagonizados por los mejores púgiles canarios en los años sesenta.

Fue la natación el deporte que más éxitos y títulos dio al Archipiélago en los años cuarenta. Después de la guerra civil, resurge el interés por la natación. Los principales clubes son el Metropole y el Stranger, en Las Palmas de Gran Canaria, y el CN Balneario y el Club Náutico en Santa Cruz de Tenerife.

La natación deportiva sólo se practicaba en las dos capitales canarias y con escasez de medios ya que sólo existía una piscina en Las Palmas de Gran Canaria (Hotel Metropole) y otra en Santa Cruz de Tenerife (Club Náutico). En estas piletas se forjaron los nadadores que habrían de ganar, por primera vez, el XXXI Campeonato de España de Natación celebrado en Palma de Mallorca en 1941. Al año siguiente se celebran en Santa Cruz de Tenerife, en la piscina del Club Náutico (la única en las Islas con distancia reglamentaria, entonces 33 metros), los XXXII Campeonatos de España, que de nuevo son ganados por el equipo representativo de Canarias. Los entrenadores del equipo canario eran Enrique Martínez y Acidalio Lorenzo. Fue la primera ocasión en la que Canarias participó en féminas quedando en tercer lugar.

La selección canaria continuaría ocupando sitio en el podio en las siguientes ediciones, siempre en segundo o tercer lugar. Hacia mitad de la década irían apareciendo nuevos clubes (CN Alcaravaneras, sección de natación del Real Club Victoria) y, a pesar de los problemas que se venían arrastrando y de las penurias económicas de la época, se volvieron a celebrar en 1947 los Campeonatos de España de Natación, en la recién estrenada piscina de Martín Freire que fuera promovida por el Mando Económico, en Las Palmas. El equipo regional quedó en tercer lugar, pero ya era una potencia de la natación española como se constataría el siguiente año cuando alcanzaría el primer lugar en los citados campeonatos. La etapa dorada de la natación canaria caminaba hacia sus mejores momentos. En esta edición de los campeonatos destacan Francisco Calamita, que había batido recientemente los récords de España de 100 y 200 m. espalda –octava marca mundial-; Manuel Guerra, Campeón de España en 100 m. libres, y el considerado el nadador español más completo en la década de los cincuenta, Jesús Domínguez, que fue subcampeón de España en 100, 400 y 1500 m. libres. Estos tres ases de la piscina serían los primeros deportistas canarios que acudían a unos Juegos Olímpicos.

En 1948 se celebraron los XIV Juegos Olímpicos en Londres. España acudió a la cita con 64 deportistas para competir en nueve modalidades. En natación, si exceptuamos a los jugadores de waterpolo, fueron seis los participantes, tres eran canarios: Francisco Calamita, Manuel Guerra y Jesús Domínguez. Sus resultados fueron modestos, acordes con los realizados por el resto del equipo.

La prensa de la época dedica una especial atención a la actuación de los canarios en las pruebas de natación en la Olimpiada de Londres y destaca en sus crónicas la alta calidad de los adversarios a los que tienen que enfrentarse, a los que se consideran imbatibles. Las reseñas son condescendientes con los resultados obtenidos porque se entiende que nuestros tritones ya han logrado un gran éxito con el mero hecho de acudir a tal evento.

A pesar del escaso bagaje conseguido, hay que puntualizar que Manuel Guerra y Jesús Domínguez son los nadadores canarios que en más pruebas han competido en una sola edición de las olimpiadas (3) y que entre los tres nadadores canarios que acudieron a los Juegos Olímpicos de Londres participaron en siete pruebas, algo que no se ha logrado en ninguna otra ocasión.

Los canarios eran la mitad del equipo y colaboraron, como se comentó, en una prueba de relevos, lo cual sería una constante en las siguientes ediciones.

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