La vela es el segundo deporte que más deportistas canarios agrega a la relación de participantes en los juegos olímpicos. De alguna manera ello es reflejo de la tradicional afición a las “pegas” de Vela Latina o a las regatas de barquillos que había en las islas, particularmente en Las Palmas de Gran Canaria y en Arrecife, pero opinamos que esa relación no fue determinante, en ningún caso, para que a partir de los setenta, y con mayor intensidad en las décadas siguientes, comenzaran a surgir un gran número de regatistas muy competitivos.
Muchas son las razones que pueden explicar este hecho, entre ellas la comentada afición a la vela, pero además hay que apuntar que la política impulsada por el Club Náutico de Gran Canaria a favor de la práctica de los deportes náuticos ha sido primordial y, en este sentido, es justo destacar la labor desarrollada por algunas personalidades, entre las que destacamos por su gran trabajo a Joaquín Blanco Torrent, auténtico valedor de la vela.
Lo cierto es que desde Montreal 76 hasta los últimos JJOO celebrados la vela canaria siempre ha contado con una significativa representación que ha supuesto entre el 30 y el 60% de la composición del equipo español de vela, pero cabe resaltar, aún más si cabe, la aportación que hacen los regatistas al medallero olímpico español. Piénsese que antes de la celebración de los Juegos de Barcelona 92, las dos medallas que habían conseguido los hermanos Luís y Josele Doreste, respectivamente, significaban la mitad de las conseguidas por España en todas sus participaciones olímpicas.
Han sido cinco las medallas de oro conseguidas en cuatro olimpiadas. No se han obtenido otro tipo de medallas, pero se ha estado muy cerca del Bronce pues se ha logrado un 4º puesto en dos ocasiones, conformándose entonces los regatistas con el Diploma Olímpico, lo que también ha ocurrido en otras cinco ocasiones en que se han conseguido el 7º y 8º puesto en la clasificación final.
En total han sido dieciocho regatistas (dieciséis hombres y dos mujeres) los que han intervenido en ocho olimpiadas consecutivas, desde 1976 hasta 2004, presencia que continuará en la de Pekín 2008.
La vela ha venido a sustituir a la natación como el deporte que más aporta a la relación de canarios participantes en las olimpiadas. En 1980, año en que la representación canaria fue corta, los representantes de vela fueron dos, el mismo número que nadadores. En 1984 todos los deportistas canarios que acudieron a Los Ángeles eran nautas y a partir de Seúl 88, cuando de nuevo intervienen otros deportistas, siempre será la modalidad que más miembros aporte a la expedición canaria; hasta el punto que, en las sucesivas ediciones, la mitad de los participantes serán regatistas. La cifra de participantes oscila entre cinco y siete regatistas, cantidad que se dio por primera vez en Barcelona y que luego se repitió en Sydney 2000.
Bien de forma individual, la mayoría de los ocasiones, o formando tripulación, nuestros regatistas han intervenido en un tota veintiséis pruebas en las siguientes clases: Finn (6), 470 (5); Flying Dutchman (4); Soling (4); Tornado (3); Star (2) y Laser (2).


