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Canarii 17 - Historia de la Cultura

Mujeres en la isla : un compromiso por la cultura

MUJERES EN LA ISLA : UN COMPROMISO POR LA CULTURA

Desde inicios del siglo XX varias intelectuales tratarán de promover cambios significativos en la sociedad y en la mentalidad españolas si bien es cierto que ello supuso en ocasiones que tuvieran que tomar el camino del exilio, como es el caso de la escritora canaria Mercedes Pinto (1883-1976), durante la dictadura de Primo de Rivera, por su defensa del divorcio.

Algunas escritoras, investigadoras o ensayistas como Carmen de Burgos “Colombine”, María Lejárraga, Rosa Chacel, María Teresa León, María Zambrano o María Rosa Alonso representan el pensamiento progresista del siglo XX que se vio truncado tras la caída de la II República.

No obstante, en la España de la posguerra, habría que señalar la labor que desde Canarias realizó la revista Mujeres en la Isla y que supuso de alguna manera la “activación” del pensamiento femenino de manera menos radical, pero más cercana a las mujeres de su tiempo

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Resulta difícil, con más de cincuenta años de distancia, ponderar el valor de Mujeres en la Isla, publicación que en noviembre de 1953 aparece como “Suplemento femenino” en el Diario de Las Palmas, dirigido por aquel entonces por el poeta Pedro Perdomo Acedo, y que tendrá una vida de 12 años. Este grupo de mujeres, que comienza a escribir sobre asuntos dirigidos a las mujeres de este tiempo, logrará independizarse del periódico y, el 1 de enero de 1955, la publicación ve la luz como revista sin el abrigo del periódico insular y con dos redactoras que se responsabilizan de la publicación: Mª Teresa Prats de Laplace y Esperanza Vernetta de Quevedo, a las que está vinculada María Paz Verdugo de Massieu. A medida que pasa el tiempo, el equipo de redacción quedará formado, de manera más o menos estable, por Prats de Laplace, Gala de Reshko de Gómez y Mª Sanginés Fumero.

Dedicada a la literatura y al arte, la revista, además, como declara en su editorial, «ofrece sus páginas a todas las mujeres: canarias residentes dentro y fuera del Archipiélago, españolas y extranjeras, para que vuelquen en ellas cuanto de bello y elevado contengan sus almas»; sin embargo, también se hallan en sus páginas secciones como «Inquietudes de nuestra época», «Breves notas sobre la moda», «Mujer… elige tu profesión» y la sección «Vida de la ciudad», que señalan la vertiente pragmática, y algo ingenua, de la publicación.

En sus páginas se ofrecerá información sobre los logros de las mujeres canarias, como la trapecista Pinito del Oro o la mezzosoprano Lucy Cabrera; además, se reflexionará de manera crítica sobre la progresiva irrupción del turismo y los “estragos” que causaban en la sociedad. “Insisto”, escribía en 1957 Intransigente, “en que hay que tomar medidas urgentes para educar a la población en su trato con el turista […] ¿Qué tranquilidad puede encontrar una señora o una señorita que a los pocos minutos de estar en la playa siente sobre sí la mirada animal de sabe Dios cuántos pares de ojos, insistentes, desagradables, insultantes?”.

Entre las colaboraciones que contará destacan, por su trayectoria, la musicóloga Lola de la Torre o las escritoras Chona Madera, Pino Ojeda, Pino Betancor, Natalia Sosa Ayala o Lía Tavío. Además, la publicación contará con corresponsales de otras islas, como es el caso de Hortensia Ferrer, desde Tenerife, y de diferentes países de Europa. A ello hay que unir la colaboración, para elaborar las cubiertas de la revista, de artistas de la talla de Juan Ismael, Antonio Padrón, Felo Monzón, Santiago Santana, Jane Millares Sall, Pepita Maynadé o Virginia Solalinde.

A pesar de la época que le tocó en suerte vivir —o quizás por ello— y la carga ideológica cercana al espíritu del Movimiento —se llegará a entrevistar a Sánchez Mazas en uno de sus números—, lo cierto es que la publicación supuso una llamada de atención hacia los problemas de la mujer en una sociedad en la que su presencia no era relevante y una reivindicación hacia el papel que podía desempeñar en la cultura española desde el punto de vista intelectual. Mujeres en la Isla incorpora la mirada femenina a los fenómenos sociales y culturales que se producen tanto dentro como fuera de las Islas en la década de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

Lo cierto es que, si bien la revista llegó a despertar las simpatías de algunas publicaciones, como la madrileña La codorniz , no cabe duda que para algunos llegó a ser algo molesta, porque suponía la toma de protagonismo en la sociedad de la mujer. Noel Clarasó, por ejemplo, desde las páginas del periódico catalán La Vanguardia, se pregunta por la exclusión de los hombres de la publicación, a lo que las responsables de la revista replican (Núm. XVIII, junio de 1956):

“El haber excluido a los hombres de nuestra revista fue instintivo, sin pensarlo, sin pararnos a reflexionar el porqué, en un completo y absoluto acuerdo. Pero pensándolo, ahora que usted nos hace reflexionar…

Quizá por demostrarnos a nosotras mismas nuestra capacidad.

[…]

Nosotras, a quienes ha tenido usted la galantería de aplicar el rimbombante nombre de «mujeres intelectuales», en realidad no lo somos, pues si lo fuéramos no hubiéramos llegado a editar esta revista, ya que rara vez los auténticos intelectuales se aceptan a sí como tales, y mucho menos llegan a ponerse de acuerdo para colaborar, sean hombres o mujeres

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El principal motivo, pues, ha sido demostrar que cuando nos ponemos a hacer una cosa, mejor o peor, ¡la hacemos!, lo cual, en estas latitudes en que se desarrolla nuestra vida, en medio de un «dolce far niente», ya es algo. Los dos años y medio de duración de nuestra revista y, lo que es más, de persistencia de nuestra unión (imagínese cinco mujeres, ¡siempre de acuerdo!), ha marcado un récord de tozuda perseverancia hasta ahora no igualado en la historia de estas islas”.

Antonio Becerra Bolañoses Profesor de la ULPGC

A pesar de la época que le tocó en suerte vivir y la carga ideológica cercana al espíritu del Movimiento, lo cierto es que Mujeres en la Isla (1953-1965) supuso una llamada de atención hacia los problemas de la mujer en una sociedad en la que su presencia no era relevante y una reivindicación hacia el papel que podía desempeñar en la cultura española desde el punto de vista intelectual.

Mujeres en la Isla reflejará el proceso de cambio que se produce en la sociedad canaria y en el que la mujer va adquiriendo conciencia de sí en el diálogo que se produce con las otras mujeres, las llegadas del exterior o de quienes salían de las Islas.

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