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Canarii 18 - Historia del Deporte

EL MAR COMO CAMPO DE JUEGO CANARIO

LA VELA LATINA

Botes y barquillos: medio siglo de pegas entre el Porteño y el Graciosa

La Orden del Cachorro Canario en Lanzarote y Gran Canaria revivió la histórica pega de 1962 entre el bote grancanario y el barquillo graciosero.

Casi cincuenta años después, la Orden del Cachorro Canario en Lanzarote organizó la conmemoración de las históricas pegas entre el bote grancanario Porteño y el barquillo lanzaroteño Isla de La Graciosa, que en 1962 y 1963 tuvieron lugar, primero en Las Palmas de Gran Canaria y en Arrecife de Lanzarote, respectivamente. Un hito para las dos modalidades de vela latina canaria que volvieron a encontrarse, en un intercambio singular, marcado no tanto por la rivalidad deportiva como sí por el acercamiento cultural entre las dos familias de la vela latina canaria con embarcaciones de distinto tamaño y recursos, pero que tienen en común el tratarse de deportes autóctonos, exclusivos de las islas conejera y canariona.

La iniciativa contó con el apoyo de esta asociación, la Federación de Vela Latina Canaria y la Federación de Barquillos. Una pugna revivida en un numeroso grupo de herederos de la familia Toledo de La Graciosa, quienes tienen el barquillo y que han continuado con la tradición marinera. De hecho, el joven patrón Echeide Toledo llevó la caña en esta nueva singladura del histórico barquillo graciosero.

En este encuentro colaboró la Obra Social de La Caja de Canarias y Naviera Armas, quienes hicieron posible el traslado de tripulaciones y embarcaciones entre ambas islas, con la colaboración de diversas entidades como la Sociedad Democracia de Arrecife, Real Club Victoria, el Ayuntamiento de la capital lanzaroteña y el de la capital grancanaria, el Cabildo Insular de Lanzarote y la Dirección General de Deportes del Gobierno de Canarias.

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