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Canarii 18 - Historia del Deporte

Los británicos y el deporte en Canarias

LOS BRITÁNICOS Y EL DEPORTE EN CANARIAS

La Inglaterra de los siglos XVIII y XIX es considerada el contexto histórico en el que nació el deporte contemporáneo. En este período, las relaciones entre Canarias e Inglaterra comienzan a marcar el inicio de un nuevo capítulo en la historia contemporánea del Archipiélago: la entrada en la modernidad.

A lo largo del siglo XIX crece sin cesar la posición estratégica de las islas debido a la necesidad impuesta por la navegación a vapor que exige puertos-escala para realizar el carboneo y la aguada de los buques. La presencia de colonias extranjeras, principalmente ingleses, responde a los intereses comerciales, mercantiles y turísticos que se generan a través de los puertos. Los británicos contribuirán a la modernización de las islas, introduciendo el teléfono, la electrificación, el turismo y controlando, de igual modo, las grandes líneas marítimas. Este adelanto generó una profunda transformación en la sociedad y en la economía del Archipiélago.

Es precisamente a partir del inicio de la construcción del puerto de Refugio de la Luz en 1883, cuando las libras inglesas empiezan a circular con abundancia en Canarias. Alrededor del Puerto de la Luz se establecieron muy pronto compañías suministradoras de carbón, varaderos, pequeños astilleros, almacenes, etc. En 1884, Alfred L. Jones estableció en el Puerto la estación carbonera The Grand Canary Coaling. Además de ésta, abrió una sucursal de la Elder Dempster, compañía especializada en funciones consignatarias, bancarias y de exportación de frutos, bajo la dirección de Arthur Doorly. Este nuevo grupo social formado por una burguesía extranjera, se comportará inicialmente, sin embargo, como un grupo cerrado en la mayoría de los casos, con espacios e instituciones propias de reunión, como los clubes de recreo. A medida que pasan las generaciones, irán integrándose en la sociedad canaria, transmitiendo al conjunto de la sociedad un fuerte impulso. La colonia inglesa establecida en las islas practica sus costumbres, lo que trae consigo la introducción de una serie de actividades deportivas de gran tradición en Gran Bretaña, como el cricket, el tenis, el golf, el fútbol, el ciclismo, etc.

La incorporación de las prácticas deportivas produce la aparición de nuevos espacios en el entramado urbano. En primer lugar, los espacios libres cercanos a los puertos de las islas, constituirán el primer marco idóneo para la puesta en práctica de algunos deportes, principalmente el fútbol. En estos espaciosos llanos jugarán originariamente los residentes de la colonia en la isla con los compatriotas u oficiales británicos que hacían escala en los puertos canarios. La población insular será la espectadora de excepción ante un nuevo deporte que pronto formará parte de sus actividades lúdicas y recreativas. Como segundo punto, la presencia de una colonia inglesa en la isla, produce la visita de viajeros que buscan en el benigno clima del Archipiélago un remedio para sus males físicos. Esto trae consigo la publicación de guías de viajes y el desarrollo de un turismo incipiente que busca la comodidad y el confort en su estancia. Los nuevos hoteles ofertaban entre sus comodidades pistas deportivas para jugar al lawn tennis, al croquet, al golf, etc. En tercer lugar, podemos señalar los nuevos espacios habitados por los británicos. La segregación residencial era una forma de estructurar la posición de vida confortable de la burguesía inglesa. La casa ideal de la clase media era una casa de campo urbanizada, la villa o el cottage. En sus jardines, los ingleses practicaban sus deportes, no solamente como ocio, sino como elemento importante para la formación de una nueva clase dirigente según el modelo burgués británico.

Finalmente, los ingleses se apresuraron a fundar en la ciudad toda una serie de clubes deportivos, creando un universo social al margen de los núcleos familiares autónomos. Estos centros recreativos no eran tanto un lujo como una necesidad, un medio de mantener la moral y el sentido de cohesión de lo británico. A partir de estos centros, la burguesía canaria creará clubes deportivos a semejanza de los ingleses.

Situado frente a la clínica de Santa Catalina, Las Palmas Cricket Club fue fundado a finales del siglo XIX. El 29 de marzo de 1890, el Diario de Avisos de Las Palmas da a conocer el resultado del partido de cricket celebrado en el "espacioso llano" que hay frente al muelle de Santa Catalina. Los contendientes fueron los oficiales del crucero Warspite y varios compatriotas suyos residentes en la ciudad. La partida fue ganada por los oficiales del crucero, quienes hicieron 89 puntos frente a los 82 puntos de los contrarios. El 9 de septiembre de ese mismo año, El Liberal recoge en sus páginas que en esa misma llanura "frontera al muelle de Santa Catalina" se disputó una partida de cricket entre los oficiales del cañonero Widgeon y varios ingleses residentes en la isla. La formación de Clubs Sportivos acogerá no sólo las competiciones entre los colonos establecidos aquí, sino que será el marco elegido para que los tripulantes y oficiales de los barcos británicos que arribaban al Archipiélago, pasasen unos días de ocio y diversión.

El Las Palmas Lawn Tennis Club surge alrededor de 1896. Sus pistas de juego se situaban en los jardines del Hotel Metropole, celebrándose en los mismos varios torneos para dar mayor divulgación a la práctica de este deporte. En estas mismas fechas, en Tenerife se instala un Tennis Club, y el English Hotel Pino de Oro, en Santa Cruz, ofrecía a su distinguida clientela campos para jugar al tenis, croquet y badminton. Las Palmas Lawn Tennis Club estaba afiliada al All England Lawn Tennis Association.s. Entre los eventos principales que se celebraban en sus instalaciones estaban The Gragg Challenge Cup, The Jones Challenge Cup and The Marjorie Vase. El sportman más destacado fue sin duda Sydney Head. El 11 de mayo de 1907 el Diario de Las Palmas se hace eco de la noticia de un diario de Madrid en la que se anuncia la salida hacia Canarias del campeón de Lawn tennis del Archipiélago tras haber ganado el Campeonato de España y poseer la copa regalada por Su Majestad el Rey Alfonso XIII.

En la isla de Gran Canaria, los británicos se reunían en el descampado del Lomo del Polvo para practicar el golf. Las Palmas Golf Club, pionero en el estado español, se funda en 1891 gracias a la labor de Mr.Kitto y sus colaboradores, Richard Blandy, Briand Melland y John Forman entre otros. Años después, el club grancacanario es invitado a la inauguración en la isla de Tenerife del Orotava Golf Club (1896). Entre su importante palmarés cuenta con disputar el trofeo deportivo más antiguo de la geografía española, la Copa Palmer. En referencia a sus instalaciones, el campo ocupaba una extensión de dos millas, y debido a la sequedad del lugar, no contaba con césped. Además de ejercitarse en la práctica deportiva del golf, el club sirvió de pretexto para el encuentro social de los hombres y mujeres de la colonia y los turistas.

Pero igual que sucede en nuestros días, el deporte que provocó mayor espectáculo y entusiasmo a hombres y mujeres de todas las clases sociales fue el football. Junto al golf, fue de las prácticas deportivas provenientes del extranjero que primero se instauraron en Canarias. El 10 de febrero de 1894 es señalado como la fecha en el que se jugó el primer partido oficial en Gran Canaria. Se enfrentaron los oficiales de la escuadra inglesa contra la sociedad Grand Canary Football Club. El hecho de que fuera un deporte que se practicaba en terrenos situados al aire libre y cercano al centro económico de la ciudad, con una gran población trabajadora en los alrededores, permitió que éstos se acercaran a ver jugar al fútbol a los ingleses. Eso animó a muchos espectadores a la práctica de este deporte.

Otra de las actividades deportivas que más se extendió en el Archipiélago fue el ciclismo. Si bien es cierto que los ingleses en Canarias no crearon ninguna asociación específica sobre dicha práctica, no cabe duda de que muchas de las bicicletas que paseaban por las principales ciudades canarias llegaron en los barcos procedentes de Inglaterra. Así lo hace constar un artículo publicado en El Veloz Sport de Madrid, en referencia al ciclismo de Tenerife: "Algunas señoras inglesas de las que acuden a pasar aquí el invierno, traen sus máquinas, y esto creo que será un estímulo para que pronto tengamos buen número de compañeras de pedal”. Este interés social por el ciclismo, pronto quedará reflejado en la fundación de distintas asociaciones, como el Club Velocipédico de Las Palmas (1897) o el Club Ciclista Canario (1898). Los británicos también incorporaron al discurso físico-deportivo de las islas otras prácticas, como el interés por los baños, terrestres y marítimos, primero con una finalidad profiláctica y posteriormente como prácticas vinculadas al ocio; los deportes náuticos; el turf o carreras de caballos, etc.

Podemos concluir que el deporte adquiere su primer impulso en Canarias en los últimos veinte años del siglo XIX, bajo la influencia de la colonia británica. Esta realidad crea una dinámica social que asegura la progresiva difusión de las prácticas deportivas en las diferentes clases sociales. Los primeros practicantes y dirigentes deportivos representan un estrato minoritario pero dinámico, creyentes del advenimiento de una sociedad nueva, valorando la acción, la iniciativa y el estímulo. Estas prácticas deportivas evolucionarán a través de la burguesía local, expandiéndose al resto de la población en distinta medida y vertebrando una de las tendencias de la institucionalización de la actividad física y el deporte en Canarias.

Antonio S. Almeida Aguiar es Profesor de Teoría e Historia del Deporte en la ULPGC

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