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Canarii 19 - Rescatando la memoria

LA ASOCIACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE ARUCAS

JUAN DORESTE CASANOVA, LA PERSECUCIÓN CONTRA UN CIUDADANO EJEMPLAR

Juan Doreste Casanova nació el 8 de diciembre de 1907 en Guatiza, término municipal de Teguise (Lanzarote), hijo de Eusebio y María. Hizo sus estudios de Bachillerato y Magisterio en Las Palmas de Gran Canaria, donde obtuvo el título de Maestro de Primera Enseñanza al cumplir los 20 años. Por ese tiempo ya era afiliado del Partido Socialista Obrero Español y de la Federación Obrera Canaria.

Como maestro interino tuvo docencia en Tinajo (Lanzarote) de abril de 1927 a junio de 1929; de allí pasó a la Escuela de Espartero en Teror (Gran Canaria) hasta diciembre de 1931. Entre diciembre de 1933 y noviembre de 1934 lo vemos ejerciendo de maestro en la Escuela de Melenara (Telde). Durante estos años realiza los cursos para acceder al escalafón de funcionario docente del Estado como maestro propietario consiguiendo una plaza en la Costa de Bañaderos (Arucas) el 12 de noviembre de 1934.

Al instalarse en Arucas, se integra también en la vida social y laboral del municipio. Sus inquietudes culturales y sociales le llevan a la Federación Obrera Canaria, en donde desempeña una meritoria labor de enseñanza de adultos, lector de periódicos para jornaleros analfabetos y organizador del PSOE a nivel local.

Su prestigio profesional y social lo lleva a jugar un papel sobresaliente en la campaña electoral a favor del Frente Popular y ganar las elecciones generales del 16 de febrero de 1936 en toda España. En Arucas los resultados conseguidos por el Frente Popular determinan una resolución gubernativa por la que se desaloja del poder local a la derecha caciquil y terrateniente. Se designa Alcalde de Arucas a Juan Doreste Casanova que, con 29 años, dirigirá los destinos del municipio tan sólo 152 días. El golpe de Estado de 18 de julio de 1936 lo destituye a la fuerza, lo encarcela, lo suspende de empleo y sueldo, lo inhabilita para el ejercicio profesional de la docencia y lo condena a la pena capital.

La pena de muerte le fue conmutada por la condena de cadena perpetua, para luego acogerse a una serie de disposiciones que le fueron suavizando la pena de privación de libertad. Por eso vemos cómo, después de 7 años encarcelado, el 17 de julio de 1943 pasa a prisión atenuada hasta “licenciarse” definitivamente el 24 de julio de 1948 por mandato de la Capitanía General de Canarias.

Los doce años de prisión se ven agravados por la Orden Ministerial de 24 de abril de 1940, por medio de la cual es separado definitivamente del servicio, causando baja en el escalafón de funcionario docente del Estado. Esta condena de muerte profesional fue en la práctica para un enseñante vocacional como lo era Juan Doreste tan dura como la pena capital, porque le condenaba a morir de hambre en una posguerra de desabastecimiento y miseria generalizadas.

Privado de recursos, sobrevivió dedicándose a impartir clases particulares y, con el tiempo, pudo montar una modesta academia de enseñanza primaria y secundaria en Las Palmas de Gran Canaria. Como toda la promoción del inolvidable Plan de Estudios del Ministro Republicano “Marcelino Domingo”, Juan Doreste era una persona bien formada y con una magnífica actitud pedagógica. Algunos de sus exalumnos, como el que fue rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Manuel Lobo Cabrera, guardan un grato recuerdo de este enseñante y resaltan sus cualidades docentes.

Juan Doreste Casanova luchó lo indecible por ser restituido en el Cuerpo de Maestros de Primera Enseñanza. Fruto de su tenacidad hizo que el 7 de julio de 1965 (29 años después de que fuera depurado y desalojado del ejercicio profesional por sus ideas democráticas) fuera revisado su expediente y se dejara sin efecto la ya citada O. M. de 24 de abril de 1940, siendo reintegrado al Cuerpo de Funcionarios del Estado y nombrado maestro propietario provisional. Pero el peaje que tuvo que seguir pagando por demócrata, socialista y sindicalista le acompañaría durante toda su vida. Por ello debía ejercer obligatoriamente en otra provincia distinta de la de Las Palmas durante cinco años y seguir inhabilitado para el desempeño de cualquier cargo directivo o de confianza.

Por eso vemos a nuestro exalcalde dando clases provisionalmente en Las Rehoyas entre el 1 de septiembre de 1965 y agosto de 1966, para tener luego que desplazarse al Barrio de Chirche (término municipal de Guía de Isora, Tenerife), en cuya Agrupación Escolar Mixta imparte clases entre julio de 1966 y agosto de 1967. De allí lo trasladan al Zumacal de Valleseco, en cuya escuela trabaja hasta que le sobreviene la muerte en 1971.

Su viuda, Francisca Cabrera Almeida, domiciliada en la calle Pérez del Toro 45, en la capital grancanaria, siguió sufriendo en su propio cuerpo los efectos de la represión franquista. Tiene que entablar largos, costosos y dolorosos pleitos para poder reclamar ante el Ministerio de Educación y Ciencia la computación de servicios a efectos de trienios, comprendidos entre el 27 de agosto de 1936 (fecha en que inicialmente Juan Doreste fue suspendido con pérdida de empleo y sueldo por un año, nueve meses y 16 días) al 7 de julio de 1965 (29 años) sin mucho éxito, a pesar de que existían multitud de casos parecidos en que el Tribunal Superior de Justicia y mediante resoluciones de la Dirección General se les había reconocido como servicios computados a efectos de antigüedad. La persecución y el ensañamiento de la dictadura contra este personaje y su viuda se detiene el 12 de noviembre de 1975, ocho días antes de morir Franco, cuando el Tribunal Superior de Justicia estima en parte el recurso contencioso-administrativo admitiendo los servicios realizados por D. Juan Doreste desde 1936 hasta 1965 que sería algo así como el derecho al lucro cesante por no poder ejercer una actividad ante una imposición extrajudicial contra los más elementales derechos de las personas.

Un personaje de estas características tan especiales, que sirvió honestamente a su pueblo y sufrió por ello la persecución, la privación de libertad y la pérdida de sus derechos, merece sobradamente el reconocimiento más agradecido de sus contemporáneos. Por todas las razones expuestas, desde hace ya varios años, el nombre de Juan Doreste Casanova, Alcalde de Arucas, figura en el rótulo de una céntrica calle de la ciudad de Arucas en donde se le recordará siempre como demócrata, socialista, sindicalista, maestro y ciudadano ejemplar.

Ramón Díaz Hernández es Catedrático de Escuela Universitaria de la ULPGC.

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