Inicio > Revista Canarii > Canarii 19 (Octubre de 2010) > LA ASOCIACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE LA PALMA Y LAS FOSAS DE FUENCALIENTE

Canarii 19 - Rescatando la memoria

LA ASOCIACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE LA PALMA Y LAS FOSAS DE FUENCALIENTE

LA ASOCIACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE LA PALMA Y LAS FOSAS DE FUENCALIENTE

Son más de cincuenta las personas que fueron asesinadas en La Palma entre julio de 1936 y junio de 1937. Ya han aparecido restos humanos de trece personas y la Asociación no es ajena a ello. En 1994 hallaron cinco en el pinar de Fuencaliente, pero se sabía que había más.

En el 2004 Aralda Rodríguez y un grupo de familiares afectados constituyeron entonces un grupo y se dedicaron a buscarlos. Nadie les hacía caso, pero un buen día alguien dio una pista de dónde podrían estar los restantes. Se trataba de un campesino de la zona, Melo Pérez Díaz, cuyo padre, antes de morir, le dijo a su hijo lo que había presenciado a distancia en enero de 1937. Este hijo se guardó el secreto, pero años después no pudo más. Les dio una pista: una pequeña hondonada, dos pinos cortados; y allí fueron Aralda y otros. No había pasado una hora cuando apareció la suela de un zapato; luego los dedos de un pie y así rescataron de la tierra a ocho asesinados. Los mataron cerca del primer grupo de los cinco de 1994. El pinar de Fuencaliente cambió de nombre. Ahora eran las fosas de Fuencaliente.

Aralda nos cuenta los motivos de su búsqueda: “Mamá me decía: si alguna vez encuentras a tu padre lo llevas al cementerio, que él se merece estar en el cementerio como otra persona cualquiera, él no le hizo daño a nadie. Eso es lo que me ha animado a mí a hacerlo”. Cenobia Rocha (Vita) también nos explica sus motivos: “Mi madre estaba en silla de ruedas y le pregunté: ‘Mira, esta mujer de La Galga está buscando al padre y quiere que le echen una mano. ¿Tú quieres que busquen a tu hermano?’. ‘Sí, sí’, dijo. ‘¿Tú no tienes miedo?’. ‘Ninguno’, me dijo. Y la ilusión de ella toda la vida era que aparecieran. Y cuando aparecieron los primeros restos, me decía: ‘Mira a ver si está tu tío ahí, que quiero enterrarlo con mamá antes de morirme… Y una semana antes de morir me preguntó si todavía no lo habían encontrado”.

La sociedad palmera vive estos acontecimientos con opiniones para todos los gustos. Unos los aprueban sin fisuras; otros muestran indiferencia -hay miedo-, y los hay también que muestran su rechazo. Hasta el anterior presidente del Cabildo, José Luis Perestelo, les confesó en una de las reuniones: “Pero es que los de la otra parte también me abruman y me acosan”. Pero, pese a estas presiones negativas, el Cabildo ha apoyado hasta ahora las gestiones de la Asociación.

La Asociación está abierta a todos los que quieran colaborar, sean de la ideología que sean. Ellas insisten en que no se habla de política en la Asociación; que su objetivo es rescatar los cuerpos de los asesinados, identificarlos y enterrarlos dignamente. Últimamente excavaron en la zona del Barranco Hondo, pero los resultados fueron negativos, a pesar de las numerosas informaciones orales que les llevaban allí. Una joven arqueóloga, Nuria, explica los motivos por los que ella ayuda: “No es lo mismo excavar un yacimiento aborigen que uno de este tipo, porque están los sufrimientos todavía vivos. Son personas que tienen cara, tienen apellidos, tienen familia. Es totalmente diferente el sentimiento. Es que fue el otro día…, podía ser mi abuelo el que esté ahí. Excavas y los puedes estudiar con diferentes ojos”.

Ahora están algo desmoralizados y desanimados por los últimos fracasos, pero no se arredran. Saben que tienen que seguir para adelante hasta finalizar la búsqueda. “Tenemos que saber más; hay que investigar”, nos dice Aralda.

Todavía las pruebas de ADN no han dado resultados concluyentes sobre la identificación de los restos encontrados.

Recursos relacionados

Buscar artículos por

Fundación Canaria Archipiélago 2021