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Canarii 2 - Entrevista

La Asociación para la Memoria Histórica de Arucas lleva más de veinte años de lucha por dar legítima sepultura a los represaliados de la Guerra Civil

“Los muertos son de todos”

Con motivo de las III Jornadas de Debate sobre los Desaparecidos en Canarias durante la Guerra Civil y la Posguerra, del 18 al 23 de marzo, que se celebraron dentro de “Los Pozos del Olvido. Recuperando la memoria histórica canaria”, una exposición homenaje a las víctimas de la represión franquista montada en el Museo Municipal de Arucas, entrevistamos a Pino Sosa Sosa y Balbina Sosa Cabrera, fundadoras de la Asociación para la Memoria Histórica de Arucas (AMHA).

¿Cuáles son los objetivos de la Asociación para la Memoria Histórica?

P.S.- El objetivo de la Asociación es sacar los cuerpos de los pozos del olvido; para eso se creó, porque merecen un respeto y tener una dignidad. Están tirados ahí. Fueron aplastados por sus ideas y de la forma que podían hacerlo era meterlos ahí. Los torturaron, los sometieron a vejaciones y los mataron. Y nuestra idea es la creación de esta asociación para recuperar a esos demócratas, a esos sindicalistas, porque merecen un respeto como toda persona y merecen estar en un cementerio todos juntos como han estado aquí, como sea; pero sacarlos de ahí.

¿Las actuaciones que han ido desarrollando han servido realmente?

B.S.- Hemos conseguido hasta llevar una proposición sobre la memoria histórica al Parlamento, aunque sea deficiente. Ustedes creen que no, pero yo me alegro que por lo menos se haya producido eso. No es de la asociación de Arucas, es a nivel de colectivos que hay en España, con los cuales nosotros tenemos convenios firmados para la unidad, porque no son sólo los pozos.

P.S.- En las cunetas, en la Península también hay pozos... en todos los sitios están repartidos. Lo que ellos lo tienen más fácil que nosotros. Miren en La Palma ahora. El problema nuestro es la profundidad que tienen los pozos. Sabemos de ese, pero nos dicen que hay otros más profundos. Pero llegará el momento.

B.S.- Fíjese, todo es para conseguir dinero para abrir un pozo. Ése es el objetivo. En su momento creíamos que eso no iba a suceder; nosotros íbamos primero a reivindicar y dar a conocer dónde estaban porque no es que la gente no lo conociera, la gente lo sabía; pero que hablara abiertamente de esta situación anómala a estas alturas de la democracia.

P.- ¿Cuántas personas fueron arrojadas a los pozos?

P.S.- Se supone, o ya lo sabemos positivamente, que los 13 de Gáldar están en el barranco de Tenoya, entre otros. Puede haber muchísimos más. Hay de Tamaraceite, de San Lorenzo, de todas Las Palmas, incluso de Telde, que habían traído, aparte de la Sima de Jinámar; pero no sabemos cuántos hay. ¿Están los cuatro pozos de Arucas? Cierto. ¿Que no sabemos cuántos echaron todos los de Arucas y de otros sitios? Tampoco lo sabemos. Hasta que no se abran los pozos, no podremos saberlo.

Porque se sabía dónde estaban.

B.S.- Claro que sí, no lo sabían los jovencitos, porque no se hablaba de eso, pero se sabía que en el barranco de Arucas, en la misma entrada de la ciudad, estaba el pozo donde se tiraron a muchos demócratas; y al de Cardones, al de la Vuelta del Francés y después al del barranco de Tenoya, que fue un pozo que se abrió y dejó de tener agua y entonces se abrió otro más arriba y aquel se abandonó y entonces aprovecharon también para tirarlos. Después tenemos la marfea. Contabilizar los desaparecidos en Arucas es difícil. Y tenemos la Sima de Jinámar y están los de Agaete, de Telde y los de La Isleta. Por lo tanto el hecho de que no se hablara de eso era otro escollo más para poder iniciar algo. Lo primero que hicimos es dar a conocer dónde estaban todos, además de investigar, y después contrastar las investigaciones que nosotros habíamos hecho de las personas que faltaban con sus familiares. Unos han querido ser muy generosos y otros han optado por no querer saber nada: a estas alturas, que ya ha pasado mucho tiempo, que él ni siquiera había nacido... Bueno están en su derecho, pero a nosotros eso no nos va a frenar para sacarlos a todos. Y el familiar que no lo reclame, pues ahí está el cementerio municipal que tiene la obligación de acogerlo.

P.S.- En un monolito ponerlos a todos juntos. Como seguiremos investigando para la Sima de Jinámar y de todos los sitios. Y dondequiera que nos dicen, allí vamos nosotros. No cesaremos mientras estemos vivas.

¿Cuántas personas fueron represaliadas en Arucas durante la Guerra Civil?

B.S.- En Arucas, la verdad es que nos hemos llevado una sorpresa porque decían “no, ésos fueron unos 20, 30”. Nosotros encontramos 40 en un principio y antes de hacer la exposición ya llevábamos 60. Ya hoy tenemos 62. Y todavía hay más. Tenemos que investigarlos, contactar con familias que ya no viven en Arucas y tenemos que estarnos trasladando. Tampoco olvidemos que de Arucas se fue mucha gente para Venezuela; muchos quedaron allá y eso dificulta la investigación. Eso no quiere decir que nosotros paremos; seguimos intentándolo porque queremos que todos los desaparecidos estén en la mente de todos y se les reconozca porque fueron desparecidos; al fin y al cabo, porque son nuestros seres queridos.

¿Cómo ha sido recibida la asociación por la gente? ¿Consideran que es necesario o que el pasado hay que dejarlo estar?

B.S.- Hay de todo. Algunos familiares de desaparecidos dan como respuesta “bueno, eso ya pasó y aparte de eso ni Franco se enteró de eso, seguro”, como disculpando. Fue el responsable de todo. Yo no digo que Franco cogiera a mi tío y lo tirara dentro del pozo, pero evidentemente fueron las consecuencias de un golpe de estado que dio el general. Pero, todavía, hay otros que no quieren saber nada, no quieren mirarse su imagen en el espejo y mucho menos la que le da esta asociación, de que aquí se hizo mucho daño, precisamente al trabajador, al obrero; porque si lees la lista me parece que hay un farmacéutico, un relojero, un tipógrafo y poco más; los demás son todos jornaleros; fue como siempre ha dicho Sergio Millares, que antes del 36 hubo un boom de afiliación sindical. Pero también es verdad que murieron muchos a consecuencia de ser amigos de esos sindicalistas, por haber trabajado juntos simplemente. Eso le pasó a un vecino de casa que, porque trabajaba con mi padre también lo desaparecieron.

Realmente la represión no fue algo puntual. No se limitó a eliminar a aquellos elementos “subversivos”, sino que se traspasó a las familias, ¿no?

P.S.- A las familias después le metieron el miedo, de que se habían llevado a los padres y que después se llevarían a los hijos. Y ya metieron el miedo en el cuerpo de tal manera que ni los padres podían hablar delante de los críos ni los críos podían por el miedo, porque después también preguntaban y principalmente preguntaban el cura y otras personas. “¿En tu casa se habla de dónde está tu padre? ¿En tu casa se reúne alguien? ¿En tu casa hay gente extraña que va a preguntar a tu madre dónde está tu padre?” Y cómo crees tú que los padres puedan hablar llanamente si estaban con ese sometimiento de que se habían llevado a sus padres.

B.S.- Yo entiendo a la familia por ejemplo de mi prima, mi tía Balbina, porque la persona que había más joven era mi abuelo, y se vio con hijas viudas, otra con el marido desaparecido, que fue mi tío José. Allí no se hablaba para proteger a los que quedaron, ¿no? Ellos se aplicaron una autocensura de expresión, porque en mi casa sí se hablaba, mi padre afortunadamente salió no ileso pero vivo del campo de concentración. Después estuvo la discriminación incluso en la enseñanza. En el colegio de las monjas, estaban los niños de derechas, que sabemos de los represores que había aquí, y después estaban las niñas estas, que no sólo vestían diferente, sino que se les daba clases en un sitio diferente, como eran los sótanos y entraban por otra puerta. Era un estigma que se les puso a los hijos de los rojos muy claro que tú no eres como nosotros. Y eso fue así. Desgraciadamente hubo represión por todos los sitios. Y el estigma de ser hijo de rojo está hasta ahora por parte de algunos. Vivir con ese estigma es tremendo. Era más fácil tener trabajo los niños que los mayores. Mis hermanos no tenían trabajo. Eran mayores y por lo tanto tenían ideas, ideología. Y entonces no les daban trabajo. Y era más fácil que nosotras, las hembras, tuviéramos un puesto de trabajo de sirvientas, porque sabían que podían doblegarnos más fácilmente y que no íbamos a hablar, porque no teníamos ni idea de ideología, principalmente yo, que nací con el régimen con una boca y un hambre tremendos. Pero para mis hermanos era una impotencia tremenda porque sí conocieron otra situación política; otro sistema. Ellos vivieron las elecciones del 31 de marzo del 36. Entonces, sí lo sufrieron. Yo no lo sentí como sufrimiento, pero sí con impotencia.

P.S.- Los muertos son de todos.

B.S.- De todos los demócratas, incluso de los que su familia no fueron demócratas. Aunque parezca mentira hay sorpresas en esas familias.

P.S.- Nosotros sufrimos la carencia de no tenerlos, de no vivir con ellos, como mi prima, que lo disfrutó, yo no disfruté; pero los que hicieron esa masacre, esos lo llevaron con ellos y sufrieron más que nosotros, porque la conciencia está dura.

B.S.- Es la conciencia de cada uno.

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