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Canarii 2 - Biografía

apuntes biográficos

Mercedes Pinto

La atención que suscita la biografía de la escritora y periodista canaria Mercedes Pinto (1883-1976) radica en que nos encontramos ante la trayectoria vital de una mujer que se apartó de las convenciones sociales al rechazar el papel de género que le estaba destinado, como esposa fiel y abnegada. Se trata pues de una mujer "moderna" por su formación cultural, su vocación profesional y su conciencia política liberal y feminista.

No podemos realizar aquí una extensa biografía de Mercedes Pinto, de modo que nos centramos en su vida en España y la primera parte de su exilio americano, desde 1924 a 1939, un período que incluye también la guerra civil española, que ella vivió desde Cuba.

Mercedes Pinto nació en La Laguna el 12 de octubre de 1883. Era la primogénita del matrimonio formado por el intelectual republicano Francisco Pinto de la Rosa y Ana María de Armas y Clos, joven procedente de una aristocrática familia de Las Palmas de Gran Canaria.

Mercedes cursó el bachillerato, algo excepcional para las mujeres de su tiempo. Ya en la adolescencia se despierta su vocación literaria, influida por la personalidad de su padre que hacía críticas literarias en la Revista de Canarias, fundada por él mismo y por el republicano federal Elias Zerolo. Los primeros poemas y cuentos de Mercedes se publicaron en la prensa local. En 1909 se casa con el catedrático de la Escuela Náutica de Las Palmas y capitán de la marina mercante Juan Foronda y Cubilla, con el que tuvo tres hijos. El matrimonio resultó muy desafortunado debido al carácter paranoico del marido.

Hacia 1920, huyendo de su opresiva situación familiar, se traslada a Madrid y empieza a escribir en la prensa. Entra en contacto con los círculos feministas y conoce a la escritora Carmen de Burgos, que se había separado de su marido y era una ardiente defensora del divorcio y de los derechos de las mujeres; por ello debió constituir un modelo de comportamiento para Mercedes e influir en sus planteamientos feministas y republicanos posteriores.

En México, años más tarde ella relataba así su experiencia: Llegando a Madrid me acogieron un grupo de escritores de aquella época: Unamuno, Carmen de Burgos... Supieron mi historia y me alentaron a que diese conferencias sobre el divorcio. Di una que hizo gran ruido, titulándola “El Divorcio como medida higiénica”.

Esta conferencia fue uno de los "meeting sanitarios"-charlas sobre la salud física y mental- que se organizaron en la Universidad Central de Madrid en 1923. La autora defendió el derecho de la mujer al divorcio como medio de conservar la salud, es decir como "medida higiénica". La conclusión de su discurso era que, en el caso de que la legislación no concediera el divorcio (a la mujer casada con un loco) ella "debe seguir el camino marcado por la naturaleza, esto es, buscar el amor y el hogar al que tiene derecho". Esa fue la opción que escogió la propia Mercedes.

Como miembro de la Liga Internacional de Mujeres, una asociación feminista presidida por Carmen de Burgos que reivindicaba sus derechos políticos y civiles, en 1924 Mercedes pidió a Primo de Rivera la reforma de una medida gubernamental que marginaba a las madres solteras, lo que le valió la enemistad del dictador y, según decía ella, su destierro, que pudo evitar gracias a la ayuda de la masonería: La masonería a la que pertenecía el grupo de escritores de oposición, supo bajo cuerda que se me iba desterrar a Fernando Poo y entonces, con pasaportes falsos logré salir de España y dirigirme a Uruguay. Esa es la historia de mi destierro.

En Madrid había conocido al abogado Rubén Rojo con el que ya tenía un hijo. Con ellos parte al exilio en 1924. Una vez en Uruguay, Mercedes no se desvinculó de la lucha feminista y pro-republicana, mientras se dedicaba profesionalmente al periodismo y la radio. Colaboró con las revistas Mundo Uruguayo y Vida femenina y escribió en el diario El Día, hasta que salió hacia otros países de Sudamérica, en 1932.

Los temas principales de sus artículos, acompañados a menudo de conferencias dirigidas especialmente a las mujeres, expresan un gran interés por la educación femenina y los derechos cívicos de mujeres y hombres. Habla sobre la mujer ideal, el divorcio, el voto femenino, la educación sexual y el matrimonio, etc. Sus ideas feministas aparecen desarrolladas en el artículo sobre "Los derechos de la mujer", publicado en la prensa canaria en 1930, donde asume con claridad las posiciones sufragistas en el debate sobre el voto femenino que se estaba desarrollando entonces en España.

En 1926 publica en Argentina su novela, El, y unos años más tarde, Ella, también autobiográfica. En 1930 aparece su obra teatral Un señor cualquiera, cuya protagonista es una muchacha "moderna", en conflicto con las ideas de la generación anterior. En estos años da numerosas conferencias y, aprovechando las simpatías hacia la causa republicana de los políticos de la izquierda uruguaya, Mercedes funda la Asociación Republicana Española en Montevideo y la Asociación Canaria de la ciudad.

Al proclamarse la República, recibe una invitación del doctor Marañón para regresar a España, pero prefiere continuar con la gira de su compañía teatral por los países de Sudamérica. En 1935 se traslada a La Habana pensando ya en regresar a su tierra, pero la guerra civil y luego la dictadura se lo impidieron. En Cuba será muy conocida por sus programas de radio. El periodista canario Juan del Time escribió varios artículos sobre sus actividades, cuenta cómo en el “Día del Masón” de 1936, habló Mercedes como ella sabe hablar, y fueron continuas las ovaciones a esta mujer predicadora de un feminismo justo, sin estridencias, con las debidas liberaciones igualitarias, interpretando admirablemente el ideario martiano. Feminismo, masonería y republicanismo estaban estrechamente unidos en el pensamiento de la escritora canaria.

Mercedes Pinto siguió colaborando con los círculos republicanos del exilio español, primero en Cuba y desde 1943 en México, país donde se instaló y vivió como exiliada hasta su muerte, en la ciudad de México en 1976. Sólo regresó brevemente a Tenerife en 1953.

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