Inicio > Revista Canarii > Canarii 20 (Marzo de 2011) > LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL PASADO ABORIGEN DE CANARIAS

Canarii 20 - Tema Central

LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL PASADO ABORIGEN DE CANARIAS

LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL PASADO ABORIGEN DE CANARIAS

“Y, como en esta isla de La Palma las mujeres no fuesen de menos corpulencia que los hombres, y se hallasen en ellas ánimos varoniles, y que su ferocidad ejecutaban sin perdón en los cristianos, tuviéronlas a ellas por animosas, y a los varones por tímidos”. (Abreu)

Supone un reto intentar sintetizar en unas pocas páginas la dimensión que tuvo que representar la mujer en las sociedades aborígenes o precoloniales del archipiélago. Afortunadamente, en los últimos años la arqueología se ha ido preocupando más por visibilizar y reivindicar el papel de la mujer en la reconstrucción histórica del pasado, sobre todo a partir de ciertos ámbitos de investigación (bioantropología, procesos de trabajo y ciertos conocimientos tecnológicos, análisis de paleodieta o el estudio de ciertas áreas de actividad).

Pese a los positivos intentos de abordar este importante aspecto de nuestra realidad pretérita, continúa prácticamente ausente la perspectiva de género en el estudio de aquellas primeras sociedades asentadas en las islas. Creemos que esto es así, debido a la ausencia de perspectivas teóricas y metodológicas para afrontar el estudio de la mujer aborigen o precolonial, que establezca objetivos de estudio y categorías de análisis específicos para afrontar este cometido.

En lo que hace referencia al primer aspecto, podemos afirmar que la producción científica dedicada exclusivamente a la mujer aborigen se limita a tres publicaciones y un trabajo de reciente aparición. La única publicación íntegramente dedicada al tema hasta hoy es el libro, ya clásico, de F. Pérez Saavedra sobre la Mujer en la sociedad aborigen, editado por primera vez en el año 1984: si bien, este autor tiene el mérito de tratar en exclusividad el tema de la mujer aborigen y de utilizar una bibliografía y unos postulados avanzados para la producción científica de la época, no podemos decir que se trate de una obra que incorpore la perspectiva de género.

En fechas más recientes, la investigadora Amelia Rodríguez Rodríguez ha publicado algunos artículos, en revistas divulgativas, referidos en exclusiva al tema, el primero de los cuales fue Mujer y Poder en la Gran Canaria Prehispánica. Hay que destacar, que esta autora hace el primer intento de introducir la perspectiva de género en el estudio del pasado aborigen y lo hace desde una iniciativa concientemente organizada para potenciar los estudios sobre la mujer (II Seminario Mujer y Cultura del Aula de la Mujer de la ULPGC, celebrado en el año 1996). Ahora bien, creemos que a pesar de su limitada extensión, el análisis más completo y sugerente sobre la irrupción de los estudios de género en el pasado aborigen de Canarias, es el artículo que hace en el año 2006, titulado Cuestiones de sexo en Arqueología. El pasado pre- europeo de las islas desde una perspectiva de género y publicado en el número 21 de la Revista El Pajar. A diferencia del anterior, donde se desarrollan algunos ejemplos sobre la relevancia de la mujer en la sociedad aborigen, relacionados con las estructuras de poder en la Gran Canaria precolonial, en este nuevo trabajo se plantea ya la necesidad de un cuerpo teórico para afrontar los estudios de género: El género es un sujeto histórico y como tal está siempre en construcción…, y no puede entenderse en los términos simplistas de actividades femeninas y masculinas.

En este trabajo se destaca la importancia de las fuentes históricas y se advierte de las dificultades de una lectura acrítica de las mismas, por no filtrar los prejuicios de los agentes informantes, incluso si somos nosotros mismos (Rodríguez, 2006: 110). Ahora bien, quizás lo más destacado del trabajo, es que, además, de enfatizar la creciente importancia de la arqueología para los estudio de género en Canarias, vincula dichos estudios a la necesidad de inferir conocimientos sobre la formación social y el papel de la mujer en éstas: La Arqueología del género debería ser un objetivo para todos nosotros, por cuanto reemplaza el principal foco de atención de los arqueólogos desde los objetos materiales hacia las personas y se concentra en las continuidades y en la dialéctica de la vida, en los aspectos interpersonales de los hechos sociales vinculados a las estructuras económicas y sociales. (Rodríguez, 2006: 117)

Por último, queremos destacar el reciente trabajo sobre la perspectiva de género a la sociedad aborigen, del joven investigador Jonathan Santana Cabrera, a partir de análisis de restos óseos en dos yacimientos del municipio de Gáldar (El Agujero y Juan Primo), bajo el título: Cuestión de género: División sexual del trabajo en la Prehistoria de Gran Canaria a través de los restos óseos, y en el que se incide en la perspectiva planteada por la investigadora Amelia Rodríguez: En la etapa prehispánica de Gran Canaria, las fuentes etnohistóricas y los datos arqueológicos han puesto de relieve la importancia del género a la hora de definir la organización del proceso productivo. No obstante, son escasos los ejemplos que han abordado esta cuestión en particular, y el papel de la mujer para la prehistoria de Gran Canaria o del archipiélago en general. Esta visión parcial es resultado, entre otros aspectos, de la ideología androcéntrica y patriarcal dominante en nuestra sociedad y en el ámbito académico.

Además de estos trabajos y de manera más indirecta, otros investigadores ha tratado el tema de la mujer aborigen, aunque, por lo general, lejos de la perspectiva de género. Entre estos autores e investigaciones, nos encontramos con algunos artículos de Celso Martín de Guzmán, enfocados más en relación a los mitos y la religión o ciertas pautas de poder, donde salía a colación la posible, y hoy cuestionada, presencia de matriarcado en la sociedad aborigen. En el año 1983, a raíz del descubrimiento de una escultura bisexuada en la Playa de La Aldea y de la multiplicación de hallazgos de símbolos púbicos grabados en cuevas del interior de la isla (Candiles, Cuevas de Caballero, Silva,..), publicamos junto a Julio Cuenca Sanabria, un artículo en la Revista del Museo Canario, en el que desarrollamos algunas hipótesis sobre el papel de la mujer en los ritos de fecundidad y su relación con la economía agrícola de la población aborigen.

Otros autores que han tratado algunos aspectos sobre el papel de la mujer aborigen de Canarias, si bien no desde la perspectiva de género, han sido A. Tejera Gaspar, sobre todo desde el estudio de la religión de aquellas culturas; J. J. Jiménez González, en el análisis de las instituciones y la organización social; J. Onrubia Pintado, desde el estudio sincrónico de la conquista y de ciertas mujeres destacadas en aquella sociedad; J. C. Cabrera Pérez, sobre la poliandria en Lanzarote y el papel relevante de Tibiabín y Tamonante en la sociedad majorera; Mª. A. Perera Betancort, sobre el papel mágico y simbólico de la mujer en Lanzarote y Fuerteventura; J. Cuenca Sanabria, centrado en el estudio de la religión de la Gran Canaria aborigen y el papel de la mujer a través de ciertos elementos arqueológicos, como ídolos, grabados púbicos o ciertos objetos muebles, así como otros investigadores en obras más generales sobre la arqueología de las islas, como J. F. Navarro para la Gomera, o J. Pais Pais, para La Palma.

Hay que destacar, el estudio de algunas pervivencias de las sociedades aborígenes en la cultura tradicional canaria, y que han sido asociadas al trabajo femenino, como la cerámica y artesanías en fibras vegetales y cuero, así como ciertos conocimientos del medio (plantas y hierbas medicinales) lo que ha dado pie a interpretar, algunas veces de forma estereotipadas, ciertas pautas culturales de la mujer en el pasado precolonial, sobre todo relacionadas con la división sexual del trabajo. Caben destacar algunos trabajos de R. González Antón, J. Cuenca Sanabria, J. F. Navarro Mederos o el de C. G. Rodríguez Santana, advirtiendo de las concepciones androcéntricas.

Los avances de la arqueología

Existen algunos estudios, sobre ciertos elementos de la cultura material asociados a la mujer (ídolos, grabados antropomorfos o representaciones de triángulos púbicos), que si bien no han sido estudiados desde la perspectiva del análisis tratado en este trabajo, pueden desde nuevos enfoques teóricos, como la arqueología social, abrir un importante campo interpretativo y de reformulación del papel y significado de estos objetos y de estas manifestaciones, asociados a contextos de ciertas prácticas sociales que nos acercan, o pueden hacerlo, al modo de vida de aquellas sociedades y a los roles de género existentes en ellas. En el plano de la arqueología actual, cabe destacar a J. Velasco Vázquez, Teresa Delgado Darias, M. Arnay de La Rosa o E. González Reimers, con los estudios bioantropológicos y de paleodietas. Más recientes son las investigaciones sobre marcadores de actividad de Jonathan Santana, los “caracteres discretos” en los estudios óseos de Ricardo Cabrera, o los trabajos de Marta Alamón. En ellos, muchos de los cuales se inscriben en el marco teórico de la arqueología social, se pueden extraen valoraciones, a partir de análisis empíricos, del posible papel de la mujer en las relaciones sociales de producción, en temas como la división del trabajo, las desigualdades en el acceso de los medios de producción, en las pautas alimenticias, en singularidades simbólicas y de relevancia social, entre otras.

Los estudios sobre ciertas actividades productivas y extractivas, procesos de trabajo, áreas de actividad, análisis de ADN (que podría apuntar pautas de matrifocalidad), algunos de los cuales se vienen desarrollando en las islas son, a pesar de no tratarse de estudios de género, una buena base para empezar. Cabe citar, los trabajos de Cristo Hernández, Verónica Alberto, J. F. Navarro, J. C. Hernández, Bertila Galván, J. Guillén Medina o Marcos Moreno. La empresa es compleja, nada más y nada menos que hacer una relectura de nuestro pasado desde la perspectiva de, al menos, la mitad de la población, entendida como sujeto de la dinámica histórica y discriminando los parámetros androcéntricos en que se ha basado la investigación, no sólo a la hora de elaborar hipótesis interpretativa, sino de establecer estrategias en la obtención misma de los datos.

Potencialidades de las crónicas y primeros textos históricos como fuentes etnohistóricas para el estudio de género

Pese a la prudencia que hay que tener en el uso de las fuentes escritas, hecho en el que existe un acuerdo generalizado en la comunidad científica, no podemos dejar de reconocer la gran riqueza de información directa o indirecta que hay sobre la mujer. Más allá de la invisibilidad hacia la mujer en aspectos importantes de las formaciones sociales precoloniales, el volumen de datos es notorio y abarcan una gran cantidad de elementos de aquellas culturas (estructuras de poder, religión, actividades productivas y de reproducción, división sexual del trabajo, relaciones sociales o personajes femeninos destacados). Este hecho aporta un importante conocimiento potencial, no sólo para conocer y reconocer el papel de la mujer en el entramado social aborigen, sino para descartar no pocos estereotipos y prejuicios existentes en los estudios históricos.

No cabe duda que las sociedades que poblaron el Archipiélago Canario antes de la Conquista pueden constituir un paradigma de investigación en los estudios de género, en la medida que representa un caso particular en el desarrollo de las sociedades en contextos aislados y conforman particularidades de análisis, tanto sus formas de organización, su base productiva, como sus relaciones sociales de producción. Aunque es prematuro determinar si algunas de las características asociadas a la mujer, y recogidas en las fuentes etnohistóricas, pertenecen solamente a la “etapa epigonal”, son producto del desarrollo endógeno, o contienen pervivencias de los lugares de origen (sociedades bereberes o amazighes), podemos afirmar que tanto en un caso como en los otros, la perspectiva de género se verá condicionada por aquellas variables (desarticulación social por el proceso de conquista y colonización o formas culturales propias), a partir de la peculiar evolución de las sociedades aborígenes en, al menos, dos mil años.

La relevancia de los estudios de género para la sociedad aborigen del Archipiélago, no sólo radica en la recuperación del papel de la mujer, como ente sexual y social, sino que algunas informaciones recogidas en las fuentes etnohistóricas apuntan a la presencia de prácticas sociales por parte de las mujeres de una gran significación histórica que trasciende, en mucho, el propio ámbito de la islas. Nos referimos a la existencia de sociedades matrilineales, donde el poder se transmite (al menos en las clases dirigentes) por vía femenina. Este hecho está documentado para Gran Canaria:… mas no pudo Guadartheme conseguir lo del muchacho de el de Telde, que por muerte de su padre tenía la mitad de la isla i la otra por su prima con quien estaba casado y La Gomera, donde heredan los sobrinos, hijos de hermanas y, posiblemente, estuviera también presente en Fuerteventura y Lanzarote. En esta última isla se destaca en las crónicas coetáneas a la Conquista (Le Canarien) la existencia de la poliandria: La mayor parte de ellas tienen tres maridos y sirven por mes, y el que debe tenerla después, la sirve todo el mes que el otro la tiene, …. Esta práctica social, es una de las que mayor atención han provocado en los estudios del pasado aborigen. En cuanto a la hospitalidad de lecho, se cita en Lanzarote la que propone el rey Zonzamas a Ruiz de Avendaño, sobre Fayna, para La Gomera:… y como alguno venga donde está el otro, luego le da a la mujer por agasajo y consideran como un mal quien lo rechaza, y, sobre todo en Gran Canaria: Y primero que se entregase a la doncella a su esposo y marido, la noche antes se le daba y entregaba al Guanarteme, para que le llevase la flor de su virginidad; y, si le parecía bien llevarle la flor y si no, entregábala al faicag o al más privado, como fuese noble;…

Como ejemplo de las posibilidades de las fuentes etnohistóricas para el estudio de género, existen ciertas particularidades recogidas en las crónicas, relativas al papel de la mujer en la sociedad precolonial de cada isla. Queda pendiente, en todo caso, ir más allá, incorporando una visión crítica, no androcéntrica de la mujer en las informaciones recabadas, aproximándonos no sólo al papel de la mujer como sujeto, sino entendiendo sus manifestaciones materiales e inmateriales como producto de relaciones sociales. Para La Palma, ya hemos citado el papel activo de las mujeres en la resistencia militar ante la conquista. Para Gran Canaria, y en el contexto crítico de la guerra de conquista, se menciona el infanticidio femenino:… entretanto en consulta y congregación, que llaman sabor, acordaron y hicieron un estatuto que se matasen todas las hembras que de allí adelante naciesen, con tal que no fuesen los primeros partos que las mujeres hacían,.. (Abreu). Sobre ciertos castigos se recogen algunas informaciones, posiblemente referida a Tenerife: Otros auían de enterrar viuos como los adúlteros. A la doncella descompuesta pena de muerte y a menos que él no quisiesse ser su marido los más ordinario les daban a ella cárcel perpetua. Las mujeres pobres eran escusadas de pagar deuda aunque debiesen mucho por deudas de el difuncto de su marido (Morales Padrón). También para esta isla, se citan ciertas normas que afectan a la mujer: Era costumbre que, si algún hombre se encontraba en el camino o en algún lugar solitario alguna mujer, no le había de mirar ni hablar hasta que ella primero le hablase o pidiese algo, y se había de apartar para que pasase; y si le decía alguna palabra deshonesta, tenía grave pena por ello, tanto respecto se tenía (Abreu). Para el Hierro, se citan pautas de enlace:… y daban al padre o madre de la moza cierta cantidad de ganado, porque le diese su hija (Abreu). Parece que en esa isla existía la poligamia: Se casaban con cuantas mujeres querían, y sólo exceptuaban a la madre (Torriani).

Para aquellas sociedades donde la mujer tenía un papel más destacado, como Gran Canaria, con trasmisiones hereditarias matrilineales, se mencionan ciertas mujeres con grandes prerrogativas en asuntos públicos. Este hecho que se ha querido relacionar con ciertas formas de poder, se ha interpretado erróneamente como formas de matriarcado. Para Gran Canaria se menciona el papel mediador de María Tazirga en los sucesos con Diego de Silva, o el de algunas mujeres que instruían a las harimaguadas, una de las cuales intervino ante los frailes que iban a ser ajusticiados. También se recoge el destacado papel de Atidamana en las relaciones políticas de la isla, ostentando, según la tradición, la condición de unificadora de los guayratos. Uno de los casos más recurrentes es el de Tibiabín y Tamonante: La isla de Fuerteventura, cuando fue conquistada, era dominada por muchos duques y por dos mujeres principales, las cuales eran sumamente respetadas por todos. La una se decía Tamonante, la cual regía las cosas de la justicia y decidía las controversias y las disensiones que ocurrían entre los duques y los principales de la isla, y en todas las cosas era superior en su gobierno. La otra era Tibiabin, mujer fatídica y de mucho saber, quien, por revelación de los demonios o por juicio natural, profetizaba varias cosas que después resultaban verdaderas, por lo cual era considerada por todos como una diosa y venerada; y ésta gobernaba las cosas de las ceremonias y los ritos, como sacerdotisa (Torriani). Algunos autores han querido asociarlas, más que a nombres propios, a cargos específicos de ciertas mujeres como ocurre en algunos grupos bereberes: la Tamonant. Para la relación que existía entre el género y las actividades económicas, se citan determinados procesos de trabajo: Araban con garabatos de palo: rasguñaban la tierra los hombres, y las mujeres derramaban en la tierra lo que había de sembrar (Abreu). También se citan trabajos especializados para mujeres (cerámica, tejidos o la decoración de las viviendas). Existían, también, espacios exclusivos para mujeres (bañaderos en algunos puntos de la costa o ciertas cuevas).

La perspectiva de género en el estudio del pasado aborigen

La perspectiva de género en la arqueología es reciente e irrumpe de la mano de mujeres comprometidas con la lucha por la igualdad, especialmente en el ámbito académico anglosajón y escandinavo. Habría que entender los estudios de género, más como un enfoque teórico metodológico propio, que como un ámbito meramente complementario de los estudios de nuestras sociedades pretéritas, lo que tiene importantes implicaciones sobre los paradigmas que se han empleado en los estudios históricos: La falta de reflexión de las sucesivas generaciones de estudiosos… ha propiciado el mantenimiento de una imagen de la mayor parte de las culturas construidas a partir de un interés casi exclusivo por las actividades y las formas de representación de los hombres.

Otras investigadoras van “más allá” y plantean un compromiso no sólo hacia el conocimiento, sino un cuestionamiento de las propias prácticas en el proceso de investigación: Tengamos en cuenta que su aceptación produciría modificaciones tanto a nivel ideológico como en las prácticas cotidianas: cuestionarían las asimetrías de género, estarían conscientes de la división sexual del trabajo arqueológico, el sistema discriminatorio de recompensas del trabajo académico, la historia sesgada de la arqueología misma, entre otras cuestiones. Esos postulados son importantes para rescatar el papel de la mujer en esferas importantes de la sociedad, muchas de ellas “exiliadas” a un espacio doméstico y a unas tareas no computables suficientemente o marginadas en los procesos de trabajo y en la categoría de fuerza de trabajo que explicaban los parámetros de las sociedades pretéritas.

Para el caso del estado español, hay que destacar el retraso en hacer aparición esta perspectiva de análisis, si bien existe hoy una importante producción, a partir de autoras como Almudena Hernando Gonzalo, Trinidad Escoriza Mateu, o María Cruz Berrocal, entre otras. En Canarias quizás uno de los antecedentes aplicados a los estudios históricos y arqueológicos lo representó un trabajo poco conocido, presentado en 1989 en las IV Jornadas de Estudio de Lanzarote y Fuerteventura y elaborado por Teodora Quintana Ramos, y que comentaba: Se constata en las todavía escasas investigaciones, algunas posiciones críticas frente a los paradigmas positivistas y etnocentristas, que sesgan y parcializan los documentos y crónicas que componen el legado empírico del pasado.… Sin embargo, hemos de resaltar, que toda la dosis crítica vertida en los planteamientos de análisis de clase sufre un penoso estancamiento a la hora de comprender la experiencia histórica de la mujer.

Recientemente, se han multiplicado los estudios de género en el ámbito de la historia de las isla y han salido publicaciones vinculadas a esta temática, en áreas como la antropología (Elena Gutiérrez Lima o Carmen Ascanio), destacándose la multiplicación de enfoques y estudios en las distintas corrientes que afrontan la perspectiva de género. Queremos terminar, en palabras de Mª. E. Monzón, con la importancia que tendría para el estudio del mundo aborigen la incorporación de la perspectiva de género como una línea de trabajo específica, lo que a buen seguro abriría un horizonte enriquecedor y aún desconocido en el conocimiento de nuestro pasado más remoto: La historia de las mujeres ha estado marcada por una renovación teórica y conceptual constante y la búsqueda de la metodología más adecuada al objeto de estudio, lo cual ha dado lugar a una dilatada producción científica que nos ha permitido cuestionar las bases sobre las que se ha venido asentando el conocimiento histórico tradicionalmente.

José de León Hernández es profesor de la ULPGC

Recursos relacionados

Buscar artículos por

Fundación Canaria Archipiélago 2021