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Canarii 21 - Historia de la Cultura

RELACIONES CULTURALES CANARIAS-SAHARA

LA LENGUA QUE NOS UNE

La cercanía geográfica, y los lazos históricos, socioeconómicos y de amistad que unen a la sociedad canaria y la saharaui son de sobra conocidos. Sin embargo, no se ha dicho mucho de la posible influencia de nuestra lengua en sus manifestaciones literarias o en su manera habitual de expresarse.

La verdad es que no se consideró nunca seriamente la necesidad por parte de los colonos españoles de aprender el hasanía* o de profundizar en el conocimiento de la cultura saharaui y, salvo contadas excepciones, casi siempre dentro del Ejército, muy pocos españoles o canarios aprendieron a hablar árabe o hasanía en aquellos años. Los saharauis, sin embargo, sí tuvieron que aprender el español para integrarse en la vida cotidiana de la colonia y poder acceder a los puestos de trabajo disponibles para ellos, lo cual, a pesar de ser en principio una medida impuesta, supuso un elemento claro a su favor en lo que a enriquecimiento cultural se refiere. Sin perder un ápice de su cultura, se imbuyeron de la nuestra desde los primeros años escolares, quedando nosotros en clara desventaja al desconocer totalmente su lengua, sus costumbres y su rica cultura que, después de casi un siglo de convivencia siguió y sigue siendo para la mayoría una auténtica desconocida.

Así pues, el español se convirtió en el vehículo de comunicación de los saharauis con los españoles, lo cual debe hacernos sentir curiosidad por los elementos lingüísticos de influencia española en el hasanía, y que merecen la atención y estudio de los amantes de esta disciplina dentro y fuera de nuestras universidades. (Nos consta que hay muchas palabras directamente asimiladas de nuestra lengua y expresiones híbridas curiosas que arraigaron en el habla popular como “suerte mulana” (Dios te dé suerte), que utiliza una palabra de cada lengua para expresar una idea; o “guayete” (niño) que, si bien hay varias teorías sobre su origen, pudiera venir de cuando los pescadores canarios atraían la atención de los niños obsequiándoles galletas…).

El carácter nómada de la sociedad saharaui ha determinado que su tradición cultural sea eminentemente oral, si bien algunos eruditos dejaron importantes textos para la posteridad. Así pues, el legado cultural saharaui bebe de la memoria de sus habitantes, que han sido verdaderas enciclopedias humanas, transmisores de la poesía, la narrativa, la historia, los proverbios, las recetas tradicionales, el conocimiento de las plantas, los accidentes geográficos o la astronomía…

Los poetas clásicos saharauis siempre han estado ligados a su entorno geográfico, social y cultural, son conocidos y muy respetados; y hoy en día la poesía sigue anidando en las memorias prodigiosas de cantores y poetas que la transmiten y mantienen como hace siglos. La narrativa oral, por otro lado, compuesta casi en su totalidad por cuentos, es anónima, y se ha transmitido siempre en familia, fundamentalmente de abuelos a nietos, que han contado estas historias cada noche, a la hora del descanso tras el largo y caluroso día de pastoreo, reunidos en la calidez de la jaima.

No son historias tan diferentes de las que nuestros viejos contaban a sus nietos alrededor de la lumbre no hace mucho tiempo en cualquier pueblo de nuestras islas, abuelos que cuentan historias de antaño, anécdotas familiares o sucesos de su propia historia que, de este modo doméstico y sencillo, han pasado generación tras generación, a formar parte de la cultura popular.

Pero el rico patrimonio oral de los pueblos es también muy frágil, ya que solo la memoria puede preservarlo, y los tiempos que corren no facilitan que esta se prodigue. ¡Cuánta sabiduría popular hemos perdido al haber cambiado tanto nuestras costumbres! ¡Cuánto podemos todavía rescatar! Así, del mismo modo que en nuestras islas llegó un momento en que se planteó la necesidad imperiosa de recoger por escrito y dar a conocer nuestra historia y todo el imaginario popular que constituye la raíz misma de nuestra cultura como pueblo diferenciado, así ha ocurrido a los saharauis ante el reto de conservar su patrimonio literario y cultural. Y al poder hacerlo en una lengua que compartimos, nos convierte en privilegiados en el conocimiento de sus trabajos. Conscientes del peligro que corre su cultura, es a partir de la presencia española en el Sahara cuando los saharauis comienzan a plantearse la necesidad de poner por escrito toda su oralidad literaria.

En el nº 2 de la revista Irifi, revista del Instituto General Alonso de El Aaiun, publicada en 1972, un grupo de 18 jóvenes alumnos saharauis de los últimos cursos de bachillerato escribe un breve artículo titulado “Aportación a la lengua hasanía”, haciendo en él su presentación como el “Grupo de aportación a la lengua hasanía” y allí afirman: “El grupo pretende recoger -y ha comenzado ya a hacerlo- leyendas y narraciones, moralejas y poesías en hasanía, transmitidas unas a través de la tradición oral, conservadas otras en antiguos e inéditos manuscritos e incluso publicadas algunas”. Comenzó aquí la preocupación y ocupación de los saharauis por conservar su tradición literaria de forma escrita, no solo en hasanía sino también en español. Y es en esa época, de entre estos jóvenes saharauis interesados en mantener su cultura pero formados en español, cuando surgen las primeras voces literarias saharauis que escriben tanto prosa como poesía en español.

Pero, sorprendentemente, si la presencia española en el Sahara convirtió a los saharauis en castellano-parlantes, ha sido el abandono de España el que convierte al idioma español, junto a otros factores de índole social y cultural, en un elemento de identidad para los saharauis. Con la ocupación marroquí, la lengua española se convierte en un diferenciador cultural, social y político saharaui en un entorno árabe francófono, un elemento más ante la comunidad internacional de su particular idiosincrasia como pueblo. Esto hizo que los saharauis decidieran mantenerla como lengua oficial y enseñarla en las escuelas de los campamentos de refugiados, algo complicado pero conseguido en buena medida, a diferencia de las serias dificultades con que han tropezado en su propio territorio, en el que ha imperado el dariya* marroquí frente al hasanía y el francés frente al castellano.

Si aquellos jóvenes saharauis-españoles del Aaiún del 72 se conformaron como grupo para no perder su literatura tradicional, es otro grupo de jóvenes, ya en el exilio argelino y avanzados los 90, que tras la incorporación a la realidad saharaui una vez concluida su formación universitaria en Cuba, comienza a escribir poesía en español, como una manera saharaui de estar presentes en el mundo. Los temas son saharauis, pero rompen con la formalidad de la poesía tradicional en hasanía y se adentran en el verso libre castellano para hablar de su desierto, sus camellos y su cielo, pero también de injusticia social, de la guerra, el exilio, la tierra añorada, el abandono y la desesperanza; sin olvidar los temas universales del amor y la muerte. Es el grupo denominado “Generación de la Amistad”*, porque surge entre amigos y de la amistad entre dos pueblos, porque su corazón siente a la vez en hasanía y en español.

Pero, como en otros tantos aspectos, es la solidaridad exterior la que ayuda a que la literatura saharaui en español se mantenga y desarrolle, teniendo lugar en los últimos diez años, un prometedor resurgir de la poesía y de la literatura saharaui en general, a partir de variadas propuestas: publicaciones subvencionadas en España por asociaciones, instituciones y editoriales, creación del Grupo Suerte Mulana (Grupo de apoyo a la cultura saharaui), compromiso y apoyo de muchas universidades españolas y de todo el mundo, proyectos culturales in situ llevados a cabo por instituciones o por personal voluntario…etc.

Desde Canarias, el apoyo de las Universidades de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria es importante en muchos campos, y nos consta que hay un especial interés en ampliar los temas de estudio y mejorar el conocimiento de la cultura saharaui en toda su amplitud, lo cual celebramos, pues solo del conocimiento puede surgir un verdadero entendimiento entre los pueblos, algo especialmente necesario cuando se trata de pueblos hermanos, con una historia común y un futuro pendiente de construir.

María Jesús Alvarado es escritora y editora.

*hasanía: Variante árabe dialectal saharaui, hablado y escrito en la región que se extiende por el Sahara Occidental, Mauritania, sur de Marruecos, suroeste de Argelia, así como parte de Mali, Níger y Senegal, y que con un 90% del árabe, difiere considerablemente de las variantes de otras culturas árabes.

*dariya: Variante árabe dialectal marroquí.

*La Generación de la Amistad, se constituyó oficialmente en Madrid el 9 de julio de 2005, con la presencia de los poetas: Mohamed Salem Abdelfah (Ebnu), Mohamed Alí Ali Salem, Limam Boisha, Bahia Mahamud Hamadi Awah, Zahra Hasnaui, Lehdia Dafa Mohamed, Alí Salem Iselmu, Chejdan Mahmud, Luali Lehsan, Saleh Abdelahe, Mohamidi Fakal-la.

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