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Canarii 21 - Historia económica

RELACIONES ECONÓMICAS DE CANARIAS CON EL SAHARA OCCIDENTAL

NEGOCIOS Y COOPERACIÓN CON LA ANTIGUA COLONIA ESPAÑOLA

En el periodo contemporáneo, las Islas Canarias se convirtieron en la plataforma principal desde la que se desarrolló el colonialismo español en el Sahara Occidental. En la esfera de lo público, muchos de los organismos vinculados a esos territorios tenían su sede principal en Archipiélago, así como el estamento militar. En este sentido, cabe señalar que el Sahara, junto con Sidi Ifni, pasó a estar bajo la autoridad de la Capitanía General de Canarias. En el ámbito de la administración judicial, los tribunales de esas posesiones también fueron adscritos a la Audiencia provincial de Las Palmas. Por otra parte, el Servicio de Correos y Telégrafos dependía de la Administración de las Islas. En la esfera de lo privado, son numerosos los ejemplos de empresas españolas –Freiremar, Iberia, Aviaco, Trasmediterránea, Fosfatos de Bu-Cráa, Cepsa, Banco Central, Banco Hispano Americano, Banco Español de Crédito o Banco Exterior de España–, cuyos negocios en esos territorios eran llevados desde Canarias, una vinculación que, en algunos casos, ha continuado hasta la actualidad.

Esta participación de importantes compañías nacionales en la economía saharaui, no quiere decir que la clase empresarial isleña se mantuviese al margen de este proceso. Así, Curbelo y Compañía fue durante muchos años la consignataria de la Compañía Trasmediterránea. Asimismo, la firma comercial Marcotegui, Guedes y Sarmiento estableció una factoría para la conserva y salazón de pescado en La Güera en 1919, acompañando al gobernador Bens en la expedición de ocupación de ese enclave de la costa sahariana. A ellos podemos unir al menos otras 229 empresas isleñas que desarrollaron sus actividades en el Sahara entre 1950 y 1975, coincidiendo con el momento de máxima expansión económica de ese territorio.

La estructura sectorial que presentaba el tejido empresarial isleño que se había instalado en aquel territorio, muestra la importante participación de los armadores y empresarios del Archipiélago en el desarrollo de las actividades pesqueras. Buena parte de ellos se vincularon al Consorcio de Industrias Pesqueras Canario-Africanas (Coipesca), constituido a finales de 1950 por 32 factorías y cinco entidades distribuidoras. El comercio constituía la segunda actividad económica, pues abarcaba algo más de la tercera parte de los negocios abiertos allí. Dentro de este segmento, algunos se decantaron por la importación de bienes de equipo –maquinaria y medios de transporte– y otros prefirieron la comercialización de bienes de consumo –textil, calzado y comestibles– o duraderos –vehículos y material electrónico-. El transporte constituyó otra de las actividades que resultaron interesantes para los empresarios canarios, tanto en el marítimo como en el terrestre. En este último, se dedicaron al traslado de mercancías y de viajeros –taxis y guaguas-. En el ámbito financiero, la Caja Insular de Ahorros de Canarias se estableció a partir de 1967.

La retirada de España hizo que muchas empresas isleñas abandonaran el territorio. No obstante, con el paso del tiempo se ha producido una recuperación de la presencia canaria en la economía del Sahara Occidental. No disponemos de información exacta al respecto, pues desde ese momento se encuentra incluida en la que mide las relaciones económicas con Marruecos. Ahora bien, partiendo del hecho de que esas relaciones se concentran en la zona sur del Reino Alauita y en la antigua colonia española, podemos realizar una aproximación. Así, en la actualidad habría medio centenar de empresas del Archipiélago radicadas en esa área, que, en buena medida, se dedicarían a la pesca, la construcción, el turismo y la industria. Dentro de esta última, destacarían los talleres de reparación naval y las instalaciones frigoríficas, vinculadas también al sector pesquero. Por lo que respecta a aquellas que realizan exportaciones hacia ese mercado, en 2009 su número ascendería a 202 y su facturación estaría cercana a los 26 millones de euros. Asimismo, esa zona geográfica absorbería el 21 por ciento de las inversiones isleñas que se han realizado en África entre 1993 y 2009. En cuanto al transporte, recientemente algunas aerolíneas y navieras canarias han incorporado El Aaiún como destino de sus itinerarios regulares, lo que es otra muestra del crecimiento de la vinculación económica entre ambos territorios. Ahora bien, la complicada situación, desde el punto de vista del derecho internacional, por la que atraviesa el Sahara Occidental, sin duda, supone un serio obstáculo para su desarrollo y, probablemente, condiciona las relaciones económica que Canarias mantiene o pueda mantener con esa zona.

Otro aspecto relevante tiene que ver con la ayuda oficial al desarrollo que se presta al pueblo saharaui desde las Islas. El importe que las administraciones públicas del Archipiélago –Gobierno de Canarias, cabildos, ayuntamientos y universidades– han destinado a este fin ha sido de unos 13 millones de euros entre 1995 y 2009, lo que significa el 10,4 por ciento del total de la cooperación internacional, convirtiéndose así el Sahara en la principal región receptora. Más aún, Canarias es la comunidad autónoma que ha contribuido con más recursos económicos, en términos per cápita, al apoyo a los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf. A ello, sin lugar a dudas, habría que añadir las aportaciones que realizan los particulares, empresas y asociaciones, pues los canarios siempre hemos tenido una estrecha relación con ellos.

Fernando Carnero Lorenzo es profesor del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de La Laguna.

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