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Canarii 23 - Historia Contemporánea

Mujeres canarias de ciencias

De María de Bethencourt y Molina a las pioneras de la investigación científica en Canarias

La historia de las mujeres de ciencia cuenta ya con una amplia trayectoria, si bien es cierto que aún, en el contexto de nuestro país y comunidad, queda mucho por hacer. Estos estudios historiográficos no tienen sólo el objetivo de incluir listados de nombres y logros sino que tiene el objetivo último de conocer y valorar las condiciones de producción de la propia ciencia y tecnología, mostrar las condiciones en que tales prácticas se realizan, qué valores las guían, cuál es el papel de las instituciones en que tales prácticas se inscriben u obtienen legitimación como tales, y, desde la perspectiva de género, cómo han facilitado o frenado la participación de las mujeres en la misma y el reconocimiento de éstas.
La figura de María de Bethencourt y Molina es paradigmática de la situación de otras mujeres que contribuyeron a los conocimientos o las prácticas tradicionalmente limitadas a varones o atribuidas totalmente a ellos. Son pocos los datos que tenemos acerca de quién fue realmente María de Bethencourt. Considerada una monja clarisa de la Orotava por prácticamente todos los estudios relevantes sobre la industria de las manufacturas sederas en la isla de Tenerife, recientemente se han presentado evidencias del error de tal afirmación. Como ha publicado Juan Cullen, propietario del legado documental de la familia de los Bethencourt, María del Carmen de Bethencourt y Molina (1758-1824), vive en la casa familiar, implicada directamente en los problemas que generaba la industria de las manufacturas sederas y los intentos de mejorar la calidad y producción de esta práctica. Fue, sin lugar a dudas, una destacada mujer de la sociedad tinerfeña de su época. Su contribución con la elaboración de sus recetas de tintes y su papel de impulsora de la construcción de la máquina epicilíndrica de Agustín de Betancourt, su hermano, el gran ingeniero, sólo han sido reconocidas en fechas muy recientes. El documento titulado Método económico para tintes de carmesí fino incluye dos recetas de tintes para la seda ideadas por María de Bethencourt y enviadas a la Sociedad Económica en 1779 junto con unas muestras de tejido teñido siguiendo las indicaciones de la receta. Las cartas y los documentos depositados en la RSEAPT, dan evidencia de ambas contribuciones.
Una mujer ilustrada de nuestra tierra, que contribuyó al debate generado por sus contemporáneos sobre los métodos racionales, científicos y tecnológicos, que permitieran el progreso económico y social de las Islas, y que merece un reconocimiento mayor que el ofrecido hasta ahora. Otros nombres de mujeres ilustres como María de Viera y Clavijo o la Marquesa de Villanueva del Prado, por citar sólo algunos de los nombres asociados a destacados miembros de la Tertulia de Nava y la Real Sociedad Económica, y a cuyo entorno ilustrado pertenecen, son aún asignaturas pendientes en los estudios de género en nuestra comunidad.
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife (RSEAPT), fundada por Tomás de Nava y Grimón, V Marqués de Villanueva del Prado, diseñó como objetivo fundamental la investigación y la eliminación de los obstáculos que impedían el crecimiento económico de la isla. Un nuevo clima de confianza en que la investigación racional y metódica de los procesos biológicos y bioquímicos en relación a la producción agrícola y la transformación de los productos derivados de tal actividad, se desarrolla en la isla fruto de los aires de la Ilustración.
Esta canaria sorprendente merece ser conocida, junto a los grandes nombres de científicos canarios; su espíritu ilustrado, su visión de que la modernización de la industria de la seda era la vía para el progreso de la isla, su claro esfuerzo empirista por desarrollar nuevas técnicas y recetas de tintes, y su función de educadora deben ser reconocidas.
Como reconocidas deben ser también las primeras mujeres dedicadas a las ciencias en el marco de las Instituciones creadas a tal fin en nuestra historia más reciente. En España, el cambio que se produce a partir de 1900 después de la crisis de final del siglo anterior viene acompañado de movimientos que empujan hacia la reforma de la sociedad. Uno de los más significativos, con inspiración krausista fue el movimiento a favor de la educación en general y de la mujer en especial. La Institución Libre de Enseñanza (ILE) y la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) creada en 1907, entre otras, defienden programas de coeducación y líneas de apoyo a la educación de la mujer, siendo el hito más relevante en estos años la igualdad legal en el acceso de las mujeres a la Universidad (1910). A partir de ese momento, el ritmo de incorporación de las mujeres a la educación superior no ha hecho más que incrementarse, al principio de forma más lenta, con la interrupción por la guerra civil y las dificultades durante el periodo franquista, y de forma más acelerada a partir de los sesenta. De igual manera que en el periodo histórico de la Ilustración las instituciones como las Sociedades Económicas del País habían sido relevantes y lo seguirán siendo en esta etapa también se asiste al florecimiento y creación de las Sociedades Científicas, instituciones que promovieron el avance de los conocimientos en nuestro país y a las que pertenecen algunas mujeres canarias, que también precisan de nuestro reconocimiento.
En 1911, la JAE crea el Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF) siendo dirigido por un ilustre canario: Blas Cabrera Felipe, hasta 1931 cuando es nombrado director del Instituto Nacional de Física y Química. El LIF fue el laboratorio que dispuso de más medios de todos los fundados por la JAE, disponía de varias secciones en las que trabajaron cinco grandes grupos de investigación, el de Física, dirigido por Cabrera, el de Químico-Física dirigido por E. Moles, el de Magnetoquímica dirigido por Cabrera y Duperier, Electroquímica y electroanálisis por Julio Guzmán y Espectroscopia por Miguel Catalán. Gracias a los méritos adquiridos y el reconocimiento internacional, la Fundación Rockefeller financia la creación del Instituto Nacional de Física y Química (INFQ) en 1932. Esto contribuye a paliar las carencias del LIF y Blas Cabrera lo dirigió hasta el año 1937, año de su exilio a París.
El colaborador de Blas Cabrera en las investigaciones sobre Magnetoquímica fue Enrique Moles. Pensionado por la JAE en Leipzig, Munich y Zurich donde viaja junto a Cabrera y posteriormente en Ginebra y Berna, autor de cuatro tesis doctorales, Catedrático de Química Inorgánica, y al frente de la Sección en el LIF, formará en torno a él a sucesivos equipos de investigación especializados en la determinación de pesos atómicos lo que convertirá a la escuela de Moles en una de las más importantes del mundo en la materia. Moles, además, comprometido con el acceso de las mujeres a la ciencia, presenta a muchas de ellas para su incorporación a la Sociedad de Química y Física. De todas las secciones del INFQ, la de Química Física fue la que contó con un mayor número de colaboradoras.
Entre ellas, Mª Luisa Garayzábal Medley, nacida en Las Palmas en 1910, hija del ingeniero Luis Garayzábal y Mª Luisa Medley, formada en Químicas en Asturias, Santiago, donde se licencia en el curso 1928-29 y Madrid (1931-36). Fue colaboradora en los años 1934-36 de la Sección de Química Física del INFQ y fue Socia de la Sociedad Española de Física y Química (SEFQ) desde 1930.
La apuesta de todos los participantes en las ciencias en este periodo por construir una tradición científica desde planteamientos liberales e ilustrados no sólo se refleja en sus carreras individuales sino en las actividades de promoción, divulgación de la ciencia en conferencias públicas, organización de foros de debate, implantación de revistas científicas, organización de visitas a nuestro país de los más relevantes científicos. En esta época visitaron nuestro país de la mano de Cabrera y de Esteban Terradas en Cataluña, Einstein, Marie Curie hasta tres veces (quien es nombrada socia de honor de SEFQ en 1931) Weyl, Levi-Civita y Weiss, entre otros grandes nombres. También, como venimos señalando, es muy significativa la creación de las Sociedades Científicas y la participación de mujeres como socias.
A diferencia de la situación de las sociedades científicas de otros países, en las que la prohibición u obstáculos para el acceso de las mujeres a las mismas se mantuvieron hasta fechas muy recientes, en nuestro país, fundamentalmente en el periodo de la II República, el acceso de las mujeres a las sociedades no fue impedido. Una de las que más socias nombró fue la Sociedad Española de Física y Química (SEFQ). La ya citada Mª Luisa Garayzábal Medley, colaboradora de la sección de química física del INFQ es socia SEFQ desde 1930. Encontramos referencias también de otros nombres de mujeres canarias: así en el año 1933 es presentada por Boissier y Hoyos, Nieves Vidal Torres, de Santa Cruz de la Palma. Y en el año 1935, el 6 de Mayo, son presentadas por Brú Villaseca y García González, Mª del Carmen Rodríguez García, Mª Concepción Vera Calero y Pilar de la Rosa Olivera por La Laguna. Esta última es una de las dos mujeres que forman parte de la primera promoción de químicas de la Universidad de La Laguna.
Un Real Decreto de 1927, había permitido la vuelta a la actividad de la educación superior a la Universidad de La Laguna, configurándose como el XII distrito universitario español. Ese mismo curso se creó la Facultad de Ciencias Químicas, siendo la primera promoción del año 1932, cinco alumnos entre los que se encuentran Juana Padrón Hernández y Pilar de la Rosa Olivera. Esta pasa a formar parte del profesorado en 1934 y permaneció en la Institución hasta 1949. (En el fondo documental de AAA de la ULL puede observarse la foto de esta primera promoción). La guerra desatada en nuestro país en el año 1936, paralizó toda esta incipiente participación de las mujeres en los asuntos de las sociedades científicas y en los Institutos de Investigación que sufren una fuerte remodelación y organización siguiendo las líneas de la política franquista.
Es necesaria una mayor investigación sobre el acceso a la educación superior y las dificultades que tuvieron que superar estas mujeres pioneras canarias, así como el papel de las mismas en las instituciones y sociedades científicas, promotoras del progreso social y científico en nuestra historia.

Bibliografía:
Magallón, C. (2004), Pioneras españolas en las Ciencias. Las mujeres del Instituto Nacional de Física y Química. CSIC. Madrid
Perdomo, I. (2007), “María de Bethencourt. Ciencia e ingeniería en la ilustración canaria”. En C. Elías (coord.) Acerca de la Ciencia en Canarias. Oficina de Ciencia, Tecnología e Innovación. Gobierno de Canarias
Perdomo, I. (2009), “La destrucción del legado de la JAE. La política científica del régimen franquista”. En A. Gómez y A. Canales (eds), Ciencia y Fascismo. Ed. Laertes, Barcelona.

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La autora

Doctora en Filosofía de la Ciencia, Profesora del Área de Lógica y Filosofía de la Ciencia, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Laguna. Autora y coautora de varios libros, como Hacia un nuevo empirismo. Y de capítulos de libros entre los que cabe destacar los más recientes: “The Characterization of Epistemology in Philip Kitcher. A Critical Reflection from new Empiricism”, Scientific Realism and Democratic Society: The Philosophy of Philip Kitcher, y “J. Kepler (1571-1630): La creatividad y el rigor en la búsqueda de la armonía del mundo”. Ha publicado también en diferentes revistas científicas en las líneas de investigación: Historia de la ciencia e historia de las mujeres de ciencia, filosofía contemporánea de la ciencia, epistemología feminista, ciencia, tecnología y sociedad, entre otras. Es Vocal de la Directiva de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia en España.

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