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Canarii 23 - Historia de la Cultura

Mujer y cultura en las Islas Canarias

Dos mujeres. Dos épocas, una misma pasión: la danza

Cuando hablamos de la danza en Canarias, automáticamente se nos viene a la cabeza los nombres de dos grandes mujeres: Trini Borrull y Carmen Robles. Dos mujeres del siglo XX cuyas vidas comparten un recorrido similar.
Trinidad Flandorfer Borrull, más conocida como Trini Borrull, nace el 3 de diciembre de 1914 en Madrid, cerca de la casa donde vivió Benito Pérez Galdós, y fallece el 25 de septiembre de 2006 en Las Palmas de Gran Canaria. Su familia materna es una importante familia de bailarines y guitarristas. Así, disfruta de una niñez dichosa y crece rodeada de un ambiente familiar propicio al arte.
En sus primeros años de juventud, mientras España vivía su segunda república, Trini se forja de la mano de sus maestros: Pauleta Pamiés, Ángel Pericet, Paco Reyes y Julia Castelau. Poco después, en 1936 al estallar la Guerra Civil Española abandona su Madrid natal y marcha a Barcelona llevando consigo una programación de un espectáculo de Antonia Mercé, que conservaría como un tesoro durante toda su vida. Esta argentina se convierte en el ídolo y referente de Trini, quien más tarde se consideraría la heredera de Antonia Mercé y quien se determinaría a rescatar su herencia escénica.
A los 22 años hace su debut en Barcelona con “Danza del fuego” de Manuel de Falla. Los años 1936 y 1937 son años de suma importancia en su larga y exitosa vida artística, ya que es entonces cuando se convierte en primera bailarina del Liceo de Barcelona y luego en 1944 coreógrafa oficial de este teatro. Es en este teatro también en el que actuaría como pareja del gran Magriñá.
A pesar de cosechar enormes éxitos, Trini se siente incompleta sin su otra pasión: la enseñanza, y en la década de los 40 decide comenzar a desarrollar su vertiente didáctica para así poder transmitir sus conocimientos y también su estilo propio de la danza española. Además, publica el primer verdadero manual del aprendizaje de la danza española.
En esa misma década, mientras trabaja con fervor y entusiasmo, una gira la trae por primera vez a tierras canarias y conoce al que sería su marido. Mientras bailaba en Madrid en 1949, le llega una oferta para actuar en el Carneige Hall de Nueva York. Sin embargo, la rechaza tras haberse enamorado de y casado con un canario. Así, en la década de los 50 se afincó en Canarias y se convirtió en la pionera del baile en Canarias al introducir este arte en las islas afortunadas.
Una vez en el archipiélago, deja atrás el mundo de las grandes ovaciones pero se dedica a seguir desarrollando su gran pasión por la pedagogía. Abre las primeras escuelas de baile en Gran Canaria haciendo que la enseñanza de la danza se convierta en algo necesario en las islas. Su gran objetivo era el de difundir la expresión artística en Canarias y hacer que el baile se convirtiera en un lenguaje como lo es el idioma, una visión de la danza que sigue desarrollando Carmen Robles.
Por toda su labor es galardonada con la medalla de plata de Bellas Artes por el Ministerio de Cultura y nombrada asesora de la UNESCO en materia de danza.
Carmen Delgado de Robles llega a Canarias a finales de los ochenta después de trabajar como bailarina solista en prestigiosas compañías europeas y de haber actuado en los principales teatros. Mientras trabaja para TVE en diferentes programas de danza, es requerida por la Caja de Ahorros de Canarias para dirigir el Centro de Danza que querían impulsar. Desde su llegada desarrolla una gran labor pedagógica y creativa, siempre con la idea de que sus alumnos pudiesen competir con los del resto del mundo si no en igualdad de posibilidades sí en calidad artística huyendo claramente de los localismos.
A base de mucho tesón y trabajo, supo inculcar al alumnado la idea de que podían compararse técnica y artísticamente con cualquier bailarín formado en cualquier otra escuela internacional y que solamente así podrían, en un futuro, podrían acceder a la verdadera vida profesional. Su empeño no cayó en saco roto y a los pocos años de su llegada sus alumnos empezaron a participar en los concursos de danza más prestigiosos siempre buscando el reto de confrontarse a las elites internacionales. El éxito es inmediato, ganando medallas en todos ellos (2º Premio y Premio especial del Jurado en el Concours International de Dance, Luxemburgo; Medalla de oro y plata en la 5ª edición del USA International Ballet Competition; Medalla de Oro y Grand Prix en el 5ª edición del Eurovision Competition for Young Dancers en Estocolmo; Medallas de Plata y Bronce en el Varna International Competition; y 1er Premio en el Prix de Lausanne). Estos éxitos la han llevado a ser una de las profesoras más reconocidas internacionalmente siendo invitada a dar clases en diferentes compañías y festivales.
Actualmente, su labor se centra en el Centro Coreográfico de Las Palmas de Gran Canaria que, desde su inauguración hace ya ocho años, dirige y con el que sigue sumando éxitos. El más reciente tuvo lugar el noviembre pasado en el que dos de sus alumnas fueron presentadas en las eliminatorias europeas del Youth American Gran Prix (YAGP) que se celebró en París y donde quedaron finalistas. Una de ellas, Iyamilé Ramos González, fue elegida para participar en la gran final en Nueva York en el mes de abril. Hay que resaltar que a este premio se presentan más de 800 personas de los cinco continentes, lo que vuelve a confirmar que cuando las cosas se hacen desde el conocimiento, trabajo y pasión no existen fronteras para el desarrollo artístico.

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