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Canarii 23 - Historia de la Cultura

Cultura y género

María Rosa Alonso y su legado

Conocí personalmente a María Rosa Alonso en 2006, cuando ella contaba con 96 años y aún conservaba buena memoria y energía para leer, estudiar, escribir y conversar. Seguía colaborando semanalmente en el periódico El Día, y por esa época se estaba ocupando, sobre todo, en la ordenación y los preparativos de una selección amplia de su obra (que ella consideraba, acaso, su libro más importante), publicada en 2008 en dos volúmenes con el título de Todos los que están fueron, en edición al cuidado de Carlos Gaviño de Franchy y Amador Luis.
Mi acercamiento personal a la profesora y escritora Alonso se debió a que la Biblioteca Universitaria quería dedicarle la exposición y los actos paralelos que se organizaban con ocasión del Día del Libro del año 2007. Era un puro acto de reconocimiento y justicia hacia una intelectual que hizo tantas y tan importantes aportaciones a la historia y la cultura de Canarias, pionera en muchos casos en el estudio de autores o temas no tratados hasta ese momento, que ejerció la crítica literaria y difundió el trabajo intelectual de muchos escritores relevantes del pasado y el presente de las Islas.
Su vida no fue precisamente un camino de rosas, pues su infancia y su juventud se desarrollaron en un medio familiar humilde. Su interés, sin embargo, por el estudio le llevó a superar dificultades de todo tipo hasta llegar a la Universidad. Con la ayuda de becas consiguió marcharse a estudiar en Madrid, y en la inmediata postguerra se licenció en Filología Románica; años después, además, se doctoró también en Madrid con una tesis sobre El poema de Viana. Fue profesora de la Universidad de La Laguna durante doce años (hasta 1954). En ese año marchó a Venezuela, donde ella consideraba que podría esperarle un futuro mejor, ya que en La Laguna tenía el acceso cortado para ganar una plaza de catedrática por su pasado republicano.
No fue difícil organizar el homenaje de la Biblioteca a una persona que ya contaba con otros muchos reconocimientos; no en vano, como ya se ha dicho, dedicó doce años de su vida a la actividad docente en la recién creada Facultad de Filosofía y Letras, y a dar a la Revista de Historia un impulso importante como secretaria de la sección de recensiones. La Universidad de La Laguna en 1994 la nombró doctora honoris causa. Pero el homenaje tributado por la Biblioteca Universitaria casi al final de su trayectoria vital se justificaba sobre todo por su demostrado amor y fervor por los libros y las bibliotecas. La iniciativa contó desde un primer momento con el incondicional apoyo de su sobrina Nieves Buenafuente, nexo importante para conseguir en aquellos momentos muchas copias del archivo personal de María Rosa. También fue decisiva la colaboración del profesor Miguel Martinón, que profundizó y desbrozó la obra de nuestra escritora, un esfuerzo gracias al cual pudimos disponer de unos textos claros y sintéticos, tanto en los paneles de la exposición como en el cuidado catálogo editado con ese motivo, titulado Imagen de María Rosa Alonso. Contó este también con una colaboración del profesor Carlos Brito. En el catálogo, cuya edición estuvo al cuidado de Andrés Sánchez Robayna, se incluyeron numerosos documentos gráficos y una amplia bibliografía.
Para aquella exposición rescatamos las primeras colaboraciones de María Rosa Alonso en la prensa de Tenerife (cuando firmaba con el pseudónimo de María Luisa Villalba), así como imágenes de su infancia y primera juventud, más algunas de su madurez, sin olvidar las huellas de su paso por la Universidad de La Laguna y sus años de estudiante en Madrid, su vuelta a Tenerife -ahora como profesora de nuestro centro académico-, los trece años de su estancia en Venezuela, su regreso a Madrid y su definitiva instalación en Tenerife en el año 2000. Otro testimonio valioso que nos ha quedado fue la grabación en vídeo de casi dos horas de conversación con María Rosa, que nos habló de sus orígenes tacoronteros, de sus primeros estudios en La Laguna, de sus años de estudiante en Madrid, así como de sus amigos y profesores de entonces. En esa grabación se contó con la colaboración de Victoria Galván González, profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Ya estando algo enferma y retirada del mundo en una residencia del Puerto de la Cruz, le tocó cumplir su centenario el 28 de diciembre de 2009, y con ese motivo se le dedicó, el año siguiente, el Día de las Letras Canarias. La persona y la obra de María Rosa Alonso tuvieron una amplia difusión por todo el archipiélago, con exposiciones, conferencias, ediciones y la reedición de sus libros más importantes en las ediciones Tauro, que dirige la profesora Olga Álvarez.
Con motivo de su fallecimiento en mayo de 2011, la Universidad rindió un homenaje a María Rosa Alonso en el Paraninfo, con una exposición y una velada literaria y musical, en la que se contó con las actuaciones de Juan Carlos Martín y Cali Fernández (homenajearon a María Rosa Alonso cantando y tocando la letra de una estrofa de una folía compuesta por ella) y la Camerata lacunensis, una proyección de imágenes de su vida y su obra, que acabó con una semblanza de la escritora realizada por el profesor Rafael Fernández.
Pero la intención de escribir ahora sobre María Rosa Alonso no es otra que la de hablar de su legado, aquel que en muy pequeña parte pudimos rescatar con motivo de la exposición. Tanto su biblioteca como su amplio archivo se han trasladado a la casa de Los Sabandeños de la calle Capitán Brotons, en La Laguna. Su destino es convertirse plenamente en una casa-museo, tanto de la familia Alonso como del grupo musical mismo. En la parte superior se encuentra la colección bibliográfica de María Rosa Alonso, repartida en dos estancias con altas estanterías de madera; es en una tercera habitación más pequeña en la que está ubicado, provisionalmente, el archivo. Tanto la colección bibliográfica como el importante archivo no han tenido por el momento ningún tipo de tratamiento documental, aunque está previsto que pronto se empiece con esta imprescindible labor.
El fondo bibliográfico está compuesto por más de ocho mil volúmenes, con una notable presencia de fondo canario y numerosos libros dedicados por sus autores, separatas, así como publicaciones periódicas de tipo humanístico-literario, tanto de ámbito nacional, como canario e hispanoamericano. Destaca entre ellas la revista que la propia María Rosa Alonso dirigió en la Universidad de los Andes, titulada Humanidades, cuyos números se encuentran primorosamente encuadernados para ayudar a su conservación. Figuran allí igualmente los primeros libros de la autora, que comparten el espacio con obras muy diversas de creación y de crítica literaria, además de otras temáticas, entre las que pueden destacarse la historia, la filosofía, la antropología, las artes, los libros de viaje o folklore. Todo ello constituye por sí mismo un rico patrimonio, atesorado y extremadamente cuidado por María Rosa Alonso. Patrimonio que, por deseo de su familia, cuando se haya procesado se pueda poner a disposición de los estudiosos e investigadores que quieran utilizarlo.
La otra parte del legado, especialmente significativa y valiosa, es su archivo, donde nos consta que hay todavía producción de María Rosa que ha quedado inédita o dispersa en la prensa venezolana de los años de su estancia en esas tierras; recortes de prensa que está inventariando y procesando la sobrina de la autora, Nieves Buenafuente Alonso. Allí está, por ejemplo, perfectamente organizada y agrupada en orden alfabético en legajos la correspondencia de -puede decirse- toda su vida. Junto a esta importante documentación, se encuentran gran cantidad de manuscritos (conservaba sus artículos a máquina, aun después de haber sido publicados), muchas fichas de lecturas, recortes y postales de ciudades en las que estuvo (no en vano María Rosa fue una viajera que estudiaba concienzudamente los lugares, museos o monumentos antes de visitarlos) y, además, una gran cantidad de recortes de prensa. Y todo ello está a la espera de inventario, ordenación y catalogación, tareas que va a coordinar una sobrina-nieta de la autora, Magda Alonso Palazón, documentalista de formación. A las personas que trabajamos como documentalistas no se nos escapa la inmensa tarea que este fondo tiene todavía pendiente, así como la necesidad de un apoyo material que permita llevarla a cabo, con personal formado y, además, unas becas de colaboración que permitan que este legado para la ciudad de La Laguna pueda estar disponible para su consulta en un tiempo razonable.

Imágenes

Marta Ouviña Navarro

Licenciada en Filosofía y Letras (Sección de Historia Moderna) por la Universidad de Barcelona. Diplomada en Biblioteconomía por el Instituto Internacional de Madrid. Ayudante de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Universidad de La Laguna. Jefa de la Sección de Humanidades de la ULL. Ha realizado trabajos y publicaciones de carácter bibliográfico, histórico o documental en revistas, y redactado algunas voces en enciclopedias.

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