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Canarii 23 - Entrevista

Saro León / Galerista

Una galería para fabulosas creadoras inconvenientes

Para apreciar aquí y ahora en Canarias el valor de las producciones y prácticas artísticas femeninas, su traslación al espacio público, su ubicación migrante y móvil en el mercado, y su repertorio de problematizaciones; nos acercamos a la galerista Saro León cuya galería de arte inaugura en 1988 en Las Palmas de Gran Canaria.
Conocedora y partícipe de los procesos de consolidación de las dinámicas artísticas en las últimas décadas en Canarias y en el mundo, la galería Saro León se constituye en un auténtico observatorio y laboratorio de la normalización e implementación de las propuestas de las mujeres artistas. Creadoras como Elia Arce, Teresa Correa, Laura González, Esther Azpeitia, Raquel Oliva, Carolina Bazo, Concha Jerez, Tania Bruguera, Rocío Arévalo, Marisa Culatto, Monique Hoffman forman parte del relato de apuestas iconográficas y conceptuales en torno a una cierta perspectiva de género de su singular proyecto como galería de arte. Un espacio para el arte vivo e interactivo de nueva orientación que trasciende la noción tradicional de contenedor de artefactos.
Se trata de un espacio multivalente que contempla la dimensión relacional del arte, apostando por el proceso de producción de los artistas, involucrado en “Proyectos Producidos” como The Chi-Canarian Expo, NY Post Data, o Post México en X-Paña, proyectos artísticos para ser exhibidos en otros espacios de arte contemporáneos. Esta trayectoria testimonia a la galería Saro León como artífice y representante del arte global y de Canarias en eventos de proyección internacional como La Feria Seoul Photo, los Recontres de Bamako, las Bienales de La Habana o Zones Contemporany Art Fair Miami.
Igualmente hay que destacar la excelente travesía de la galería en el ámbito de las ediciones fotográficas limitadas con artistas internacionales y que desarrolla en la editora BRH-LEÓN Editions.

Pregunta: En el contexto de los años 80 y principios de los 90 ¿cómo percibía el panorama artístico respecto de las creadoras en las Islas Canarias?
Respuesta: Empecé a trabajar con mujeres en 1991, a pesar de haber abierto la galería en el año 1988. Supongo que se debió a que en aquellos años el círculo de artistas que frecuentaba era predominantemente masculino. Más tarde, a medida que la galería se fue consolidando, empecé a conocer y a interesarme por el trabajo de las mujeres artistas y así fue como en el año 1991 hice la primera exposición con Blanca Muñoz.
P: ¿Considera que la apertura de centros de arte institucionales en estos años ha dinamizado y consolidado el tejido del arte y la cultura, en torno a la normalización, crecimiento de las artistas, el mercado y el coleccionismo?
R: Considero que la apertura de centros de arte institucionales ha dinamizado el crecimiento de todos los artistas, pero creo que ha paralizado el mercado y el coleccionismo y, por lo tanto, no ha consolidado el tejido del arte y la cultura.
Es importante reseñar que hay una gran desigualdad entre los y las artistas en cuanto a la adquisición de obra por parte de museos y centros de arte, siendo la presencia masculina más notable que la femenina.
P: Como galerista, ¿cómo percibe hoy la incorporación de la mujer a las dinámicas y relatos del arte?
R: Hoy en día la mujer se ha incorporado a todos los ámbitos del mundo de las artes, ya sea como artista y creadora ya sea como comisaria u ocupando cualquier puesto de gestión de las artes. Creo que la mujer ha alcanzado grandes logros aunque todavía nos queda mucho por hacer.
P: Ejemplos de la trayectoria en su galería en torno a las problematizaciones sobre las que trabajan las artistas.
R: Mi experiencia y observación desde la galería me indica que el imaginario insular se constituye como una deriva mestiza y ese es el valor de su peculiaridad. Esta extraordinaria situación es la que dota a las creadoras de unos resortes capaces de fundar un mundo de “problematizaciones” singularizadas.
Si estudiamos las temáticas que representan esta producción artística, veremos que las nuevas generaciones han apostado por la experimentación y la investigación en torno a la intervención social, la identidad, el otro, lo doméstico, el cuerpo, insertándose con naturalidad en la comunidad artística global, más allá de la condición de género. Las artistas del presente trabajan con las nociones de un mundo multipolar, y relatan la existencia desde conceptos interculturales globales, aspirando a dialogar en simetría con el resto del universo.
P: En esta realidad presente más globalizada por el flujo de las nuevas tecnologías, ¿considera un doble esfuerzo la ubicación “ultraperiférica” de las Islas Canarias respecto del acceso, los costes adicionales del coste insular a los circuitos y eventos internacionales del arte?
R: Realmente, en este mundo globalizado se supone que nuestra ubicación “ultraperiférica” no debería ser obstáculo alguno, pero lo cierto es que el coste adicional del transporte y la política diferencial de impuestos nos sitúa en una posición desventajosa con respecto al resto de España debido al desinterés que han mostrado los políticos por los problemas que afectan a nuestro sector en las islas.
P: ¿Cuáles son sus deseos y demandas para la optimización del trabajo de una galería de arte comprometida con la excelencia como la suya?
R: Mi mayor deseo sería que las instituciones dejaran de ser competencia para la empresa privada, ya que es imposible competir con un gigante desde un pequeño negocio como es una galería de arte.

Imágenes

Arte a pesar del canon

El sistema arte es un constructo ardua y arbitrariamente elaborado por los discursos hegemónicos precedentes, dotados de “legitimidad” para devenir cultura del statu quo.
Como todo sistema complejo está íntimamente imbricado en la construcción de lo social y por tanto ha omitido la perspectiva de género en su archivo de significantes, en el orden de lo simbólico y de lo iconográfico.
Al presente nos alcanzan acaso imaginarios lisiados por el canon del referente totalitario de lo masculino.
En el desmantelamiento crítico de esta lógica ha participado una genealogía de la mirada historiografiada y metabolizada ya en la teoría y las prácticas artísticas femeninas. Esta línea discursiva proviene de las demandas utópicas de deconstrucción del canon masculino en el siglo XII por Hildegarda de Bingen hasta los estudios críticos de cultura visual de las últimas décadas del siglo XX de Nochlin, Pollock o Camps. Es precisamente esta generación la que sugiere un proyecto de crítica a la canonjía de la historia del arte desde el desarme del archivo de lo social y del orden de la ética política.
El sistema arte en el presente, por tanto, participa de las encrucijadas de todos estos sedimentos que arrastra la historia. Se sustenta y a la vez cuestiona las leyes del mercado y las metodologías que organizan las jerarquías y propician la entronización de ciertos artefactos, producciones y autores artísticos. Dinamiza el valor de la alteridad, la peculiaridad, la diversidad o extrañeza a través del circuito de las galerías de arte.
Estos fabulosos contenedores acogen en el presente la destilación de las prácticas artísticas femeninas que apuestan por la experimentación y la investigación en torno a la intimidad, el género, el cuerpo, la acción social, la identidad, la movilidad, el otro.
Una resignificación que utiliza los nuevos medios tecnológicos y las nuevas reconsideraciones sobre el estatuto de la imagen y la cultura visual, insertándose en la comunidad artística global desde otro archivo empoderado y sin fronteras.
Las artistas del presente que custodian este relato crítico trabajan con las nociones de un mundo multipolar, donde se desjerarquiza, se descentra, se deslocaliza y reconfigura el espacio de referencias discursivas e iconográficas, desbordando el ámbito de los recursos meramente artísticos.

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