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Canarii 3 - Tema Central

Canarias-África, una relación conflictiva

El Sáhara, el 'Dorado' que traumatizó a los canarios

Canarios en la antigua colonia española entre 1940-1975

A principios de 1885, en la Conferencia de Berlín, se produjo el reparto del continente africano entre diversas potencias europeas. España, que en ese momento conservaba algunas colonias de ultramar, que perdería finalmente en 1898 tras la guerra de Cuba, obtuvo algunos territorios de la costa noroeste africana en régimen de colonato. De esta forma, la colonia del Sáhara quedaba bajo bandera española, así como Guinea Ecuatorial e Ifni, territorios que, junto con algunas plazas en el norte de África y el posterior protectorado español en Marruecos, constituirían el “Imperio” africano español.

El 10 de enero de 1958, mientras Naciones Unidas promovía la descolonización de África, España, que había ingresado en esta organización el 14 de diciembre de 1955, modificaba el estatus administrativo del Sáhara y lo proclamaba provincia, aunque no se produciría hasta 1962. Fue a partir de este momento cuando se produjo un mayor éxodo migratorio hacia esta región, que llegaría a su auge en la primera mitad de la década de los setenta, llevándose a cabo su abandono definitivo en 1975.

Al margen de los militares que allí estaban destinados y cuya procedencia era diversa, muchos peninsulares marcharon al vecino Sáhara a ocupar, generalmente, puestos en la administración, pero de entre la población que allí se estableció, fueron los canarios la colonia más numerosa. A pesar de que en la colonia habitaron canarios de todas las islas, fueron los de las islas orientales quienes, por su proximidad, contribuyeron, en mayor medida, a engrosar el censo local. Los principales destinos fueron, en primer lugar El Aaiún, capital del Sáhara, con una población total europea, según el censo de 1967, de 5.842 personas. En segundo lugar Villa Cisneros, localidad en la que se encontraba el fuerte militar más antiguo construido por españoles en 1884 y que en 2004 fue derribado por Marruecos. En esta localidad, según el censo de 1967, la población europea ascendía a 3.090 personas. Al margen de estas dos poblaciones, los europeos se establecieron también en Smara, ciudad santa, y en la Güera, aunque en estos casos, esta presencia apenas llegaba a 214 y 249 europeos respectivamente. En definitiva, si en 1967 la población europea en el Sáhara era de 9.395 personas, sólo 581 habían nacido en la colonia, mientras que 3.317 lo habían hecho en Canarias, 4.798 en otras provincias españolas, siendo 434 los nacidos en el extranjero y, finalmente, 265 no constaban. Por lo tanto, a partir de los últimos años de la década de los 60, la emigración al Sáhara se multiplicó, constando en el censo de 1974 una población de 20.126 europeos, en relación con los 74.902 saharauis que habitaban en el territorio.

En estos últimos años, la colonia, provincia española aún, fue un reclamo laboral para numerosos canarios que encontraban en esta tierra la posibilidad de establecer algún pequeño comercio allí, o, en ocasiones, algún negocio de aprovisionamiento o transporte con sede en Las Palmas y sucursales, como hicieron algunos miembros de la familia Barber. Igualmente, trabajar como maestros, albañiles, electricistas, transportistas o pescadores, fueron labores desempeñadas por isleños que, a cambio, gozaban de una vida tranquila, fundamentalmente en Villa Cisneros ya que el ritmo de El Aaiún era más acelerado, según el testimonio de una ex residente en la colonia:

"(…) en Villa Cisneros al ser un sitio más pequeño, pues había esa… por ejemplo, la gente iba a pescar mucho, una maravilla aquello. Un muelle pequeño, que te asomabas así y veías pasar bancos de peces, una maravilla, pero era algo, que parecía que te tirabas así y lo podías coger y de hecho iban hasta las mujeres, iban a pescar sin caña ni nada, sino lo que es con… (…) El hilo con el anzuelo lo tirabas y sacabas el pescado. Pero era, abundante y rico. Yo no iba a pescar, porque tenía mi trabajo."

Otro tipo de reclamo lo constituyeron grandes empresas o compañías, estatales, americanas o francesas, vinculadas con los estudios geológicos. Como ejemplo, el caso de United Geophisical o Ibérica de Sondeos, cuya labor era tanto la realización de estudios fotogeológicos, como la obtención de agua a través de perforaciones en el subsuelo para el posterior sondeo petrolífero. Estas empresas ofrecían salarios cuantiosos debido a la dedicación errante de sus trabajadores. Pero, en este sentido, sin duda fue la empresa de fosfatos Fos-Bucráa (Fosfatos de Bucráa), antigua Enminsa (Empresa Minera del Sáhara) desde 1962 hasta 1968, la que mayor mano de obra atrajo, ya que las condiciones salariales y de vivienda que ofrecía supusieron una oportunidad única para muchos canarios para ahorrar y planear un futuro. Sobre la diferencia salarial, Juan B., antiguo trabajador de Fos-Bucráa, nos comenta:

"(…) yo estaba ganando aquí 600 pesetas a la semana. De mecánico. 600 pesetas. Y, el primer sueldo que yo cobré allí fueron 20.000 pesetas al mes."

En 1973, mientras Naciones Unidas seguía recomendando la descolonización del Sáhara, y Marruecos hacía cada vez más evidentes sus pretensiones sobre este territorio, se consolidó el sentimiento nacionalista saharaui que desembocó en el surgimiento del Frente Polisario. La inestabilidad e inseguridad que se empezaría a desarrollar en la colonia, con las cada vez más numerosas acciones guerrilleras cada vez mas numerosas y peligrosas, unida a la inestabilidad política de los últimos años del franquismo, llegaron a su punto álgido a principios de noviembre de 1975 con el desarrollo de la Marcha Verde. Esta marcha humana que Marruecos lanzó contra este territorio, constituyó el último intento para reivindicar una soberanía que el Tribunal de la Haya le había denegado en el dictamen publicado el 16 de octubre de ese mismo año.

Estos acontecimientos supusieron el comienzo de un retorno por parte de los habitantes europeos, españoles y canarios, voluntario en un principio, pero que desembocó en forzoso en el momento en que se decretó la salida española del Sáhara, ya que el 28 de Febrero de 1976 era la fecha límite de permanencia española en lo que ese mismo día se constituyó como R.A.S.D. (República Árabe Saharaui Democrática). La “Operación Golondrina” fue el nombre con el que se denominó a la maniobra de evacuación, desarrollándose, sobre todo, en el mes de noviembre, paralelamente a la firma de los Acuerdos de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania. Esta operación se llevó a cabo tanto en avión y fundamentalmente en barco, siendo Las Palmas de Gran Canaria el principal destino de acogida, pese a que desde aquí muchas personas retornaron a su lugar de origen.

El retorno fue muy duro, ya que supuso, en general, una pérdida del nivel económico, aunque hubo quienes gracias al dinero ahorrado allí y a las indemnizaciones recibidas entre 1976 y 1977, pudieron invertir en la compra o construcción de una vivienda o un negocio. Pero también se dio el caso de multitud de familias que perdieron todo. La avalancha humana que se precipitó en las islas, principalmente en Gran Canaria, en cuestión de unos meses, y en un momento crítico de economía insular, vino acompañado de multitud de problemas familiares como consecuencia de la difícil adaptación a la nueva situación. Así mismo, la falta de vivienda, trabajo y escuelas para los recién llegados dio lugar a una situación social tensa y conflictiva, que culminó con la creación y modificación de muchos barrios isleños, como el caso de Las Remudas en Gran Canaria.

El puerto del Aaiún fue la última visión que muchos canarios tuvieron de la tierra que les acogió. Allí quedaron sus casas, sus negocios, sus vehículos y, en ocasiones, sus enseres personales. Una vida y una experiencia que quedó truncada y relegada a un bonito recuerdo.

Beatriz Andreu Mediero es becaria de investigación en la ULPGC

Imágenes

El Sáhara, un territorio apetecible

El Sáhara, territorio inhóspito vecino al archipiélago canario, ha sido el enclave que ha unido ambas orillas a lo largo de la Historia debido, fundamentalmente, a los contactos pesqueros. Inicialmente este territorio, encerró un interés geoestratégico por ser retaguardia de las islas y por formar parte de las rutas de aviación y no sería hasta después de la Guerra Civil española (1936-1939), cuando Franco volvería la mirada hacia él para considerar su utilidad y sus beneficios.

A partir de la década de los cuarenta, cuando la posguerra sumía en el hambre a cientos de españoles en general y de canarios en particular, comenzaron a realizarse numerosos estudios acerca de las posibilidades mineralógicas y petrolíferas de este lugar, que si bien en un principio no ofrecieron los resultados deseados, a medida que pasaron los años constataron la existencia de ricas áreas de fosfato y petróleo, lo que sumado a la riqueza del banco pesquero canario-sahariano, convertía a estas tierras en un lugar con muchas posibilidades económicas.

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