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Canarii 3 - Tema Central

Canarias-África, una relación conflictiva

Sáhara, en el punto de mira

Incidentes y forcejeos entre los servicios secretos de Marruecos, España y Francia en el Sáhara en 1961

El 19 de Octubre de 1960 se procede en París a la firma del acuerdo de transferencias entre Francia y la Republica Islámica de Mauritania, que aún en ese momento forma parte de la “Comunidad Francesa”, con un régimen propio de autonomía. Sólo un mes después, el 28 de noviembre, Mauritania obtendrá su independencia. Marruecos había perdido la batalla por extender sus fronteras hasta el Río San Luis.

Ese mismo mes de octubre tiene lugar en Madrid una reunión entre el Director General de Plazas y Provincias Africanas, General Díaz de Villegas y el Coronel Villiers de L'Isle-Adam, Adjunto al Jefe del Gabinete Militar del Primer Ministro francés. El objeto de la misma es explicar a las autoridades españolas el proceso de independencia de Mauritania y los problemas que para ambos países se puedan derivar. El enviado francés apunta como primer problema la probable reacción marroquí de no reconocer a la nueva República Islámica de Mauritania y una más que posible acción “subversiva” por parte de aquel país con la finalidad de generar descontento entre los mauritanos. En este punto, considera de vital importancia el papel que puedan desempeñar los indígenas pertenecientes a la tribu Erguibat, a los que cifra en 27 o 28 mil. En su opinión, este importante grupo podría optar por alguna de las siguientes opciones: a) constituirse en nación independiente; b) integrarse en el Sahara Español; c) Unirse al Sahara francés; d) integrarse en Mauritania; Y e) unirse a Marruecos.

La posición francesa, claramente expresada por el Coronel Villiers, planteaba la necesidad de boicotear las actividades petrolíferas marroquíes en Tarfaya. Esta propuesta fue criticada por el Gobernador General del Sahara, el General Alonso, quien en escrito dirigido al Director General de Plazas y Provincias Africanas, afirmaba lo siguiente: "Conforme con la idea de que no nos conviene que exista una situación en el sur marroquí que atraiga a los saharauis, es preciso pensar bien en los medios para lograrlo. El Coronel Villiers dice claramente que hay que impedir que las actividades de investigación petrolífera del italiano Mattei en Tarfaya se desarrollen normalmente, para que no lleguen a tener éxito. Entiendo que esto exigirá realizar actos de sabotaje y agresiones contra los que trabajan en dichas investigaciones."

A continuación el General Alonso mostraba su absoluta disconformidad con estos procedimientos, para lo que alegaba varias razones, pero sobre todo, la existencia a escasa distancia de Tarfaya, en la zona española, de trabajos de investigación petrolífera que podrían ser atacados en represalia por las acciones llevadas a cabo sobre la zona marroquí. Por último, el General Alonso señalaba que "para lograr el fin de que los saharauis no sean atraídos hacia el sur marroquí, es preciso crear una situación más favorable en el Sahara Español y en Mauritania, mediante una continua preocupación por resolver sus problemas económicos, sanitarios y culturales, y elevar su nivel de vida al ritmo más rápido posible. España y Francia tienen más posibilidades y medios que Marruecos y deben ponerse en acción. El dinero empleado en eso será más fructífero y seguramente menos cantidad que el necesario para garantizar la protección de nuestros grupos de investigación petrolífera, en toda la extensión de nuestra Provincia, ante las seguras agresiones que se realizarán como represalia y contestación a las hechas en Tarfaya."

El 11 de marzo de 1961, cinco meses después de la reunión entre Díaz de Villegas y el Coronel Viliiers, once técnicos petrolíferos, tres norteamericanos, dos canadienses, un francés y cincos españoles fueron secuestrados en un campamento de la Union Oil Company, situado en la zona del Sahara Español y trasladados a Marruecos, donde serán entregados a los embajadores de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y España el 21 de marzo por Hassan II, quien había sido proclamado rey el 26 de febrero de ese mismo año.

La respuesta española no se hizo esperar, solo tres días después, el 14 de marzo, cuatro técnicos italianos del grupo Mattei, que trabajan en las prospecciones de Tarfaya (Marruecos), "son sorprendidos cerca de la frontera al norte de Aaiun y conducidos a esta población el mismo día". Los ingenieros italianos serán trasladados a Las Palmas el 17 de marzo y ese mismo día una avioneta los traslada nuevamente a Tarfaya. El Gobierno General del Sahara informó que los técnicos italianos se habían perdido como consecuencia del mal tiempo, por lo que fueron trasladados al Aaiun con la finalidad de garantizar su seguridad. Estas actuaciones parecen poner de manifiesto que se había puesto en marcha lo que el General Alonso expresaba como un temor en su escrito de 19 de octubre de 1960.

Esta cooperación hispano-francesa en esta zona del noroeste africano no era nueva, la operación militar conjunta entre ambos países, conocida como Ecouvillon, tuvo como consecuencia la desarticulación de las Bandas Armadas de Liberación en lo que se ha conocido como la guerra de Ifni.

Pero la actividad de los servicios de información españoles no fue, a lo largo de los años de presencia en el Sahara, orientada exclusivamente a la colaboración con la otra potencia colonial. Sólo algunos años más tarde de esta colaboración hispano-francesa, se iniciaron contactos entre los servicios especiales españoles y los marroquíes. En el año 1964, el entonces Comandante Dlimi, Director de Seguridad Adjunto y el Comandante Youssi, adjunto al General Ufkir, del Servicio de Información Militar del Ejército marroquí visitaron Aaiun en compañía de dos oficiales españoles del Alto Estado Mayor. Su objetivo era coordinar la actuación de los respectivos servicios de información en lo referente a las fronteras de ambos países con Argelia, y evitar posibles actuaciones argelinas en esa zona, que "pudieran crear un incidente que perturbara las relaciones hispano - marroquíes." Esta colaboración en el territorio del Sahara se emprendía tras el éxito de la desarrollada en las plazas de soberanía, Ceuta y Melilla, con la finalidad de restringir la entrada de elementos procedentes de Argelia y Egipto, que posteriormente pudieran dirigirse hacia Marruecos. El Alto Estado Mayor, con esta colaboración pretendía "consolidar al Rey, al tiempo que aumentamos nuestro prestigio en sus esferas oficiales.", según reza en informes militares de la época.

Hemos querido hacer un breve bosquejo de las relaciones de los diferentes servicios de información españoles, franceses y marroquíes en el antiguo Sahara Español, al tiempo que destacamos la inteligente posición demostrada por el que fuera Gobernador General del Sahara, General Alonso, sin duda profundo conocedor del territorio y sus gentes. El descubrimiento de las minas de fosfatos en Bu-Craa y su posterior explotación significaron un cambio radical en las costumbres y comportamientos de la sociedad saharaui. El proceso de sedentarización, los errores de la administración española, pero sobre todo el curso de la historia dan inicio a la creación de la conciencia nacional en el Sahara que llevará a la aparición de los primeros grupos nacionalistas. Sin duda, algo que trataron de evitar, sin éxito, Díaz de Villega, hombre de la absoluta confianza de Carrero y el representante del Gobierno francés, Villiers de L'Isle-Adam.

José Luis Reina es Licenciado en Historia y directivo de Binter

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Los franceses temen la expansión marroquí

El Coronel Villiers plantea la necesidad de adoptar dos tipos de medidas:

  1. De carácter defensivo, consistente en lograr la fijación de los erguibat en Mauritania y el Sahara Español mediante los incentivos económicos necesarios que les permitan vivir sin su tradicional movilidad por la necesidad de pastos para sus camellos y de mercados para su venta. Esto impediría sus habituales traslados al sur de Marruecos, a Gulimin, donde podrían ser sometidos a actividades políticas contrarias a los intereses franco - españoles.
  2. El anterior aspecto defensivo debía verse complementado con otra segunda medida de carácter ofensivo: las actividades petrolíferas en Tarfaya de la empresa italiana E.N.I., dirigida por Mattei, no debían desarrollarse fácilmente ni podían llegar a tener éxito con "objeto de que no se desarrolle la economía del Sur marroquí, que pudiera atraer a los saharauis." Este último objetivo debía lograrse "por todos los medios".

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