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Canarii 4 - Biografía

La última voz del 27

Josefina de la Torre Millares

Josefina de la Torre Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1907- Madrid, 2002) es una de las grandes figuras de las letras canarias, y españolas, del siglo XX, y una personalidad, desbordante, que desarrolla su labor creadora en ámbitos tan diversos como la literatura, el cine, el teatro y la música, aunque, de todos, sería la poesía la escalera por la que subiría a la cima de la literatura española, entrando a formar parte de los poetas de la Generación del 27, con quienes compartía no sólo el gusto por la sencillez formal, el lirismo interior y el uso de un lenguaje cercano a la expresión popular, sino la atención a las innovaciones aportadas por las vanguardias artísticas.

Sólo dos mujeres, Ernestina de Champourcín y Josefina de la Torre, figuran en la nómina que Gerardo Diego confeccionó en su ‘Poesía española Antología’ (Contemporáneos), de 1934. Josefina de la Torre es, ciertamente, un espíritu de vanguardia, pero también en sus versos se percibe la huella de los poetas modernistas canarios como Saulo Torón, Tomás Morales o Alonso Quesada (a este último dedicó su primer poema escrito con ocho años), no en vano, sobre las rodillas del padre de todos ellos, Domingo Rivero, la niña Josefina comenzaría a escribir sus primeros versos. Una herencia que supo ver Pedro Salinas, autor del prólogo del primer poemario de Josefina, ‘Versos y estampas’ (1927), cuando acuño la definición de "muchacha-isla" para referirse a las resonancias claramente insulares de la poética de Josefina de la Torre Millares y que resultaría, a la postre, el rasgo diferenciador de su poesía en el conjunto de la Generación del 27. Luego vendrían Poemas de la isla (1930), poemario emblemático de toda su obra, y, con posterioridad, su tercer poemario, Marzo incompleto (1968), y, dos décadas después, ‘Medida del tiempo’, recogido este último en la colección Biblioteca Básica Canaria en 1989. Nunca dejó de escribir aunque muchos de sus poemas no vieron la luz, como es el caso del poemario ‘Él’, un manuscrito dedicado a su marido, el actor Ramón Corroto, tras el fallecimiento de éste a comienzos de los años ochenta y todavía hoy inédito.

Su temprana vocación literaria corre en paralelo con su gusto por el teatro, que descubre, casi como un juego, en la casa familiar de la playa de Las Canteras, donde, al comienzo de los años veinte, participa en el Teatro Mínimo, un pequeño escenario que dirigía su hermano Claudio llevando a escenas obras de Ibsen o Chejov y que fue referido en las paginas de la prensa madrileña de la época como una suerte de Gran Teatro Mínimo, asemejado al ‘Mirlo Blanco’ de Pío Baroja.

Motivada por sus padres, Francisca Millares y Bernardo de la Torre y Cominges, de clara vocación anglosajona, Josefina culmina su formación como soprano en la escuela de Damian Chao (Madrid) y comienza a dar sus primeros conciertos; memorable el que ofrecería en 1936 en la Residencia de Estudiantes de Madrid y que le abrió las puertas de la Orquesta Sinfónica de Madrid. Su voz se convertiría en su sustento -durante décadas formó parte del cuadro de actores del ‘Teatro Invisible’ de Radio Nacional- y sería su pasaporte hacia una industria emergente en el cine: el doblaje. En 1934 llega a los estudios de la Paramount en Jonville (Francia), para ponerse a las órdenes de su hermano Claudio, por entonces adaptador de guiones y director de los doblajes para la productora norteamericana. Una tarea, el doblaje, que comparte con un viejo amigo, Luis Buñuel, y que, con el tiempo, se convertiría en testimonio eterno para el cine: Josefina de la Torre Millares es la voz en castellano de Marlene Dietrich.

Durante la Guerra Civil regresa, junto a su hermano Claudio y la esposa de éste, Mercedes Ballesteros, conocida como la ‘Baronesa Alberta’ en la revista satírica ‘La Codorniz’, a Gran Canaria. Fundan la editorial La novela Ideal, donde Josefina escribe bajo el seudónimo de ‘Laura de Comminges’, con el cual, años después, cosecharía el único éxito rotundo que le brindó la industria del cine. En 1940 regresa a Madrid por la puerta grande de los escenarios: en la reinauguración del Teatro Nacional María Guererro, donde esa temporada se sitúa como primera actriz. Son los años de coqueteo con el incipiente séptimo arte. Su personalidad, su formación y su decidida vocación de vanguardia -fueron los miembros de la Generación del 27 quienes celebraron la llegada del cinematógrafo- la llevarían a indagar las posibilidades del celuloide, donde trabaja, además de con su hermano Claudio, con directores como Miguel Pereyra, Julio de Fletchner, José María Castellví o Edgar Neville, y donde fue, además, ayudante de dirección y guionista.

Pero su relación con el cine sería frustrante; ni siquiera el accésit al mejor guión de los Premios Nacionales de Cinematografía conseguido por su guión de la película ‘Una herencia en París’ (1943), que dirigió el mexicano Miguel Pereyra y basada en la novela ‘Tú eres él’ de Laura de Cominges, evitó que en 1945 Josefina de la Torre Millares pusiera fin a su relación con el celuloide. Edgar Neville la reclama para interpretar junto a Conchita Montes y Rafael Durán un papel en su película ‘La vida en un hilo’. Ésta sería su última aparición en el cine.

Años después publicará una novela, Memorias de una estrella, donde la protagonista es una actriz que abandona en pleno éxito "decepcionada" con un entorno que considera "frívolo" y "mezquino".

Josefina se vuelca de nuevo en el teatro y en la literatura. Funda su propia compañía de Comedias y trabaja en otras de prestigio como la Amparo Soler Leal o Nuria Espert. La actriz se encuentra a gusto entre las bambalinas pero, su espíritu de vanguardia nuevamente, la lleva a explorar un nuevo medio: la televisión. Entra en el elenco de actores de TVE donde, entre otros, protagoniza una versión excepcional de ‘Esperando a Godot’ (los personajes son femeninos). En 1983 rueda a las órdenes de Pedro Masó la serie ‘Anillos de Oro’, pero ésta será su despedida de la vida pública. Acababa de morir su esposo, Ramón Corroto, y Josefina opta por el silencio voluntario del que ya no saldrá hasta comienzos de los años noventa, cuando un homenaje en la Residencia de Estudiantes de Madrid la rescata del olvido y le devuelve la amplia sonrisa, cautivadora, con que triunfaba en los escenarios. Josefina de la Torre Millares falleció en el verano de 1992 en su casa madrileña de la Ribera del Manzanares, donde llevaba años volcada en la poesía. Y fue a lomos de los versos como Josefina regresó al paraíso de su infancia, donde, un siglo atrás, había comenzado todo: la playa de Las Canteras.

Alicia Mederos es periodista

Imágenes

Bajo el sol de Canarias

Durante los años 1940 a 1944 dedica la mayor parte de su actividad al cine, bien como actriz, bien como guionista bien como articulista o, incluso, como ayudante de dirección. Fue coguionista, junto a su hermano Claudio y Adolfo Luján, de una película que se llamaría ‘Bajo el sol de Canarias’, que debía rodarse íntegramente en las Islas, con elenco de actores canarios, a excepción del protagonista, y con producción isleña a cargo de Luis Díaz Amado. El proyecto se frustra por problemas económicos cuando estaban a punto de comenzar el rodaje.

Cronobiografía

1907 Nace en Las Palmas de Gran Canaria

1927 Publica su primer poemario, ‘Versos y estampas’, con prólogo de Pedro Salinas.

1930 Publica ‘Poemas de la isla’.

1937 Aparece la Novela Ideal, colección en la que publica con el seudónimo de Laura de Comminges.

1940 Primera actriz del Teatro Nacional María Guerrero.

1941 Comienza su trabajo en el cine como actriz, ayudante de dirección y guionista.

1944 Se incorpora como primera actriz del ‘Teatro Invisible’ de Radio Nacional.

1946 Funda la Compañía de Comedias Josefina de la Torre.

1989 Se publica, bajo el título ‘Poemas de la isla’, su obra poética reunida, que incluye el inédito ‘Medida del tiempo’.

2000 Es nombrada Miembro de honor de la Academia Canaria de la Lengua.

2001 La Associated University Press de New York publica el ensayo ‘Absence and Presence’, de Catherine G. Bellvev, donde se incluye a Josefina de la Torre Millares como una de las cinco poetas españolas más relevantes de los años veinte y treinta del siglo XX.

2002 El Gobierno de Canarias le concede la Cruz de la Orden «Islas Canarias» .

2002 Fallece el 12 de julio en su casa de Madrid.

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