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Canarii 7 - Biografía

La pasión por la Botánica canaria

Günther Kunkel

Concretar en pocas palabras la trayectoria de una persona tan prolífica y polifacética como Günther Kunkel es una empresa casi imposible; sin embargo, renunciando a los aspectos personales de su fascinante personalidad, lo voy a intentar.

Los Kunkel -no hay que olvidar a Mary Anne- formaron un impresionante tándem que trabajó muy duramente por Canarias, desde su llegada a las Islas a principios de los sesenta. Gran Canaria representó un buen lugar donde criar al primer hijo del matrimonio, segundo de él.

Muchos son los motivos para estar agradecidos a Günther Kunkel, entre otros por sus trabajos botánicos para las declaraciones de los parques nacionales de Timanfaya y Garajonay. También, por el frustrado Parque Nacional de Pilancones para Gran Canaria que nunca tramitó el Icona (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza) y que recoge el Proyecto 817 de la IUCN & WWF (organismo de las Naciones Unidas para la Conservación de la Naturaleza y Fondo para la conservación de la vida salvaje) publicado por el Cabildo de Gran Canaria, 1975. Dicho proyecto, realizado sobre la provincia de Las Palmas, es el antecedente de la Ley 12/1987 de los Espacios Naturales de Canarias.

Aportando inestimables pinturas y dibujos para todas sus obras, Mary Anne complementó y le dio imagen a los descubrimientos botánicos de Günther. Entre ellos, y como muy destacado, el de un género, la ‘Kunkeliella’, en Guayadeque; pero también de varias especies y subespecies. Un descubrimiento significativo fue el de la ‘Lotus Kunkelii’ en Jinámar, ya que es el único endemismo mundial exclusivo con que cuenta el municipio de Las Palmas de Gran Canaria.

Si observamos lo indicado en la ‘Sommerfeltia suplement’ nº 5 sobre bibliografía botánica de las Islas Canarias, de A. Hansen & P. Sunding, Oslo, 1994, los Kunkel tienen 180 publicaciones sobre éstas hasta 1994.

Especial relevancia para nosotros tienen su ‘Diccionario Botánico Canario’ (Edirca, 1986), la ‘Flora del Archipiélago Canario’ (Edirca, 1991) o ‘Árboles y arbustos de las Islas Canarias’ (Edirca, 1981); aunque su gran legado, junto al ya mentado Proyecto 817, son los cuatro tomos y doscientas cincuenta láminas de ‘Flora de Gran Canaria’ (Cabildo de Gran Canaria, 1974, 1978, 1978 y 1979). De la obra propuesta para once tomos sólo se publicaron cuatro, y un quinto de aquellas fechas permanece aún inédito.

Hasta 28 números de ‘Cuadernos de Botánica Canaria’ editó G. Kunkel entre 1967 y 1977, siendo su verdadero legado científico. Su innovadora costumbre, para la época, de indicar los nombres vernáculos y las plantas foráneas observadas, muy criticado en su día, permite, 40 años después, conocer el alcance y velocidad de colonización de las plagas, así como la identificación de las plantas por los lugareños, pues ellos lógicamente no utilizan el latín.

Congresos, reuniones, conferencias, exposiciones y una diaria e infatigable labor epistolar, con científicos de todo el mundo, ha mantenido durante años, hasta pocas fechas antes de su muerte. La inmensa mayoría de su correspondencia la hizo a mano; el resto, a máquina.

Pero sería bueno contemplar otros aspectos de sus inicios aquí. En un país tan cerrado sobre sí mismo, como era la España franquista a finales de los sesenta, trabajar y más aun innovar no era fácil. En 1970, en unión de otros visionarios, fundó Ascan (Asociación Canaria para la Defensa de la Naturaleza), decana de las organizaciones ambientalistas españolas, al amparo de la Ley de Asociaciones franquista.

Las propuestas de Ascan fueron poco a poco consolidando figuras de protección para las Dunas de Maspalomas, Los Tiles, Juncalillo del Sur, Montañón Negro, Pilancones, Tamadaba, etc. Pero la labor de asesor científico de Ascan no pasó desapercibida a los que se oponían a la incipiente espiral ambientalista.

La guinda la pone Günther cuando consigue, in extremis, el apoyo de la Universidad de La Laguna contra un hotel y un teleférico en Tamadaba. A partir de entonces, las instituciones le niegan los trabajos y tiene que optar por irse de Canarias.

Durante estos años de lejanía geográfica, que no afectiva, muchos fueron los intentos por conseguir que volvieran para terminar el resto de los tomos de Flora de Gran Canaria; pero desafortunadamente no cuajaron y a lo más que podemos aspirar ahora es a la actualización y la reedición de los existentes.

Antes de su muerte, el Gobierno de Canarias distinguió a los Kunkel con el Premio César Manrique y el Ayuntamiento de Santa Lucía les dedicó una plaza. Sin embargo, queda pendiente el reconocimiento institucional del Cabildo Insular y del municipio capitalino.

José Julio Cabrera Mujica es licenciado en Geografía y Master en Gestión Ambiental

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