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Canarii 8 - Historia Contemporánea

Pérdida de los últimos territorios españoles

Dos soldados canarios en los ‘últimos de Filipinas’

El 10 de diciembre de 1898, se firmó en París el Tratado de Paz entre España y los Estados Unidos de América que ponía fin a una guerra que había comenzado en Cuba, en el Imperio español en América y en el Océano Pacífico. En el Tratado, aparte de lo concerniente a las pérdidas de Cuba y Puerto Rico, España cedía el archipiélago de las Islas Filipinas a cambio de una indemnización de 20.000.000 de dólares y la isla de Guam en el archipiélago de las Marianas.

La pérdida de estos últimos territorios coloniales constituye la crisis o desastre del 98, la cual, vista desde un aspecto territorial, hay que contemplarla dentro de las ambiciones imperialistas de los Estados Unidos de América, pero, desde el punto de vista nacional hispano, en un proceso de decadencia moral del país en un contexto internacional, en el cual potencias europeas como Francia y Gran Bretaña estaban en su momento álgido de expansión imperial.

Hay que destacar el peculiar episodio de la defensa de la iglesia de Baler, es decir, la acción militar llevada a cabo en una iglesia de esta localidad de la isla de Luzón, en el archipiélago filipino, comandada por el capitán Enrique de las Morenas (y, a la muerte de éste, por el teniente Saturnino Martín), resistiendo un asedio de los rebeldes tagalos de casi un año y capitulando cuando se enteraron, seis meses más tarde, que se había firmado la paz entre España y Estados Unidos de América, potencia que, al igual que en Cuba y Puerto Rico, había patrocinado la sublevación filipina. Había nacido el mito de los últimos de Filipinas.

En los mencionados hechos, fácilmente clasificables de inútil heroicidad, participaron dos soldados de reemplazo canarios: el labrador majorero, de la localidad de Tuineje, Eustaquio Gopar Hernández y el lagunero, también labrador, José Hernández Arocha. Ambos tenían 23 años. Gopar, andando el tiempo, fue alcalde de su localidad natal en los inicios del franquismo. En la “Relación filiada de individuos de tropas supervivientes” (recogida por Manuel Leguineche en su obra ‘Yo te diré…, la verdadera historia de los últimos de Filipinas’) se dice de José Hernández Arocha que es natural del Valle de La Laguna (Canarias), provincia de San Cristóbal, cuando, en realidad, éste es el santo bajo cuya advocación se puso esta localidad tinerfeña desde su fundación; y de Eustaquio Gopar Hernández se dice que es natural de Tuineje, provincia de Fuerteventura, confundiendo en este caso los términos isla y provincia, cuando en aquella época Canarias era una entidad administrativa uniprovincial, con capital en Santa Cruz de Tenerife, hasta la posterior división provincial de 1927. De todo ello se deduce, naturalmente, un desconocimiento de la realidad administrativo-territorial de nuestro archipiélago, incluso por los organismos oficiales, desconocimiento que, en cierto sentido, todavía subsiste.

La presencia de estos coterráneos nuestros en ese singular episodio, que ha quedado para la posteridad con el nombre de “los últimos de Filipinas”, lógicamente no pasó inadvertida para la sociedad canaria de la época. La recepción al regreso de los mencionados soldados a las Islas se tradujo en homenajes y gratificaciones varias, independientemente de la pensión de 60 pesetas mensuales que les fue concedida de forma oficial. En ese contexto de reconocimientos, hay que resaltar, en el caso de Hernández Arocha, el donativo concedido por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y colectas que llegaron a alcanzar la nada despreciable cuantía, para aquellos tiempos, de 2.686,37 pesetas, amén de la concesión de una vivienda, y en el de Eustaquio Gopar, un concierto público en el Teatro Tirso de Molina de Las Palmas de Gran Canaria. Evidentemente, en la Fuerteventura de la época no se daban las condiciones para la magnitud del evento que se pretendía, concierto cuya íntegra recaudación iría a parar a manos del citado soldado majorero. Por otra parte, hay que destacar que, en dicho concierto-homenaje, se inauguró el alumbrado eléctrico del susodicho coliseo grancanario, si bien circunscrito, de momento, a la platea y al vestíbulo.

José Juan Jiménez Vega es licenciado en Historia y profesor jubiliado

Imágenes

Lápida conmemorativa

En la actual localidad de Baler, en la iglesia de San Luís de Tolosa, hay una extensa lápida, colocada en 1939, en la que se puede leer:

"Una guarnición española de cuatro oficiales y cincuenta soldados fue sitiada por los insurgentes filipinos entre el 27 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899. Los ofrecimientos de paz y las peticiones de rendición fueron rechazados cinco veces. Los sitiados supieron por los periódicos dejados en el patio por un emisario del general Ríos que España había perdido las Filipinas. Durante muchos meses la única bandera española que ondeó en Luzón fue esta de la iglesia de Baler. Rotos por la desnutrición y las enfermedades tropicales, el mando español negoció una tregua con los rebeldes para cruzar los montes. Dos oficiales y doce hombres murieron como consecuencia de las enfermedades, dos fueron ejecutados, dos oficiales y catorce soldados resultaron heridos, seis desertaron. La valentía de la guarnición fue reconocida por el general Aguinaldo en documento oficial hecho público en Tarlac el 2 de junio en 1899. A su regreso a España, los últimos de Filipinas fueron premiados por la reina regente doña María Cristina, en nombre de Alfonso XIII y de la nación española".

Cronología de la insurrección filipina

1892

José Rizal (el Martí filipino) funda la Liga Filipina, en cuyo programa se habla de la expulsión de los españoles –incluidas las órdenes religiosas-, así como de la confiscación de tierras y de la independencia.

1896

Se extiende la insurrección por la provincia de Manila. El general Polavieja es el encargado de reprimirla. Rizal es condenado a muerte y ejecutado. Emilio de Aguinaldo lo sustituye en la continuidad de la insurrección.

1897

El general Fernando Primo de Rivera derrota a los independentistas y, en el Pacto de Bial-Na-Bató, de diciembre de ese año, negocia su rendición.

1898

Exilio de Aguinaldo en Hong Kong, a cambio de una fuerte compensación económica.

6 de Marzo

Reinicio de la insurrección, enlazado con la declaración de guerra de Estados Unidos de América a España.

1 de Mayo

La escuadra al mando del almirante norteamericano Dewey, que había salido de Hong Kong, derrota ante Cavite, fuerte próximo a Manila, a la anticuada escuadra española, al mando del almirante Montojo.

14 de Agosto

Rendición de Manila.

10 de Diciembre

Tratado de Paz de París y cesión de Filipinas a Estados Unidos de América.

Reseña periodística de homenaje a Eustaquio Gopar

"… A fines de la semana próxima se celebrará en el Teatro Tirso de Molina la velada-concierto en honor del soldado del destacamento de Baler, Eustaquio Gopar.

[…] Los precios mínimos de las localidades para este acto son los siguientes: palcos y plateas, 10 pesetas. Palcos y plateas principales 1, 2, 3 y 4 y proscenios principales, 7 pesetas. Palcos segundos, 6 pesetas. Palcos segundos números 1, 2, 3 y 4 y proscenios segundos, 4 pesetas. Butacas con entrada, 2,50 pesetas, Anfiteatro, dos pesetas. Delantera de paraíso, 1,25 pesetas. Entrada general, 2 pesetas (el timbre a cargo del público).

[…] A los señores abonados de la última temporada teatral se les reservan sus localidades durante el día de mañana, pudiendo pasar a recogerlas de 12 a 13 de la tarde en la Librería Española, calle Obispo Codina nº 3”.

('Las Efemérides', Las Palmas de Gran Canaria, 21 de octubre de 1899)

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