Inicio > Revista Canarii > Canarii 9 (Febrero de 2008) > El origen de la caña de azúcar en Canarias

Canarii 9 - Historia Moderna

Alonso de Lugo y el primer ingenio de Agaete (1486-1494)

El origen de la caña de azúcar en Canarias

Es conocido el hecho de que la fabricación y comercialización del azúcar fue el principal motor económico de la colonización europea de las Islas Canarias tras la conquista. Gran Canaria se caracterizó desde los años finales del siglo XV por ser la isla donde más se intensificó el cultivo de la caña y la producción del azúcar blanco y sus derivados. En 1514 había más de veinte ingenios funcionando con plena rentabilidad. De todos ellos, al menos entre 1490 y 1510, el de Agaete fue el más grande y próspero.

Los últimos años del siglo XV vieron levantarse varios ingenios en la comarca de Gáldar, desde Lairaga hasta Agaete. El clima benigno de la zona, la facilidad de acceso a agua de riego, la proximidad de buenos puertos y de bosques madereros, fueron factores esenciales para que en pocos años se transformara el paisaje del noroeste de Gran Canaria, donde surgieron explotaciones de cultivo de la caña de azúcar de dimensiones más que respetables. Los beneficios del azúcar dieron de comer a toda la población de la zona durante décadas y trajeron riqueza a sus pobladores, que, gracias a sus ingresos, pudieron prosperar e importar todos aquellos productos europeos que no se fabricaban locamente, tanto los necesarios como los que les proporcionaban prestigio y les permitían ostentar, cuando podían, un cierto lujo.

La hacienda de Agaete tuvo su origen en un cercado que el por entonces alcaide de la torre de Agaete, Alonso Fernández de Lugo, futuro conquistador de La Palma y Tenerife, plantó de cañas en tierras donadas por la Corona. Según testigos de la época, el ingenio de Agaete fue el segundo que se levantó en Gran Canaria, posiblemente poco después del que construyó en Las Palmas el gobernador Pedro de Vera. En este artículo adelantamos noticias desconocidas de aquella fábrica de azúcar, que durante unos años fue la más importante de Canarias.

En torno a 1486, y con la ayuda económica de sus familiares, sobre todo de su hermano Pedro Fernández de Lugo Señorino, Alonso de Lugo despedregó y plantó de cañas un extenso terreno que iba desde lo que hoy es la población de Agaete hasta el actual Puerto de las Nieves. Del contenido de un proceso judicial desconocido que hemos encontrado en el Archivo de la Cancillería de Granada nos llegan datos inéditos sobre la ubicación y desarrollo de la hacienda de Agaete.

El ingenio se construyó al lado del mar, debajo de las tierras cultivadas y cerca de la antigua torre, en lo que pudo ser el germen del caserío adyacente al muelle actual. Las cañas estaban plantadas a ambos lados del barranco y eran regadas por dos acequias cuyas fuentes se encontraban al lado del caserío de “El Agaete”, como se llamaba entonces. La extensión de la hacienda en aquel tiempo era de noventa fanegadas, es decir, unos 495.000 metros cuadrados, lo que la hacía la mayor de la Isla.

El ingenio antes de su venta se componía de varias edificaciones. Además del molino en sí mismo, que recibía la denominación de “casas de prensas de madera” o “casas del ingenio”, estaba el horno o “casas de calderas”, que era donde se cocía el melado o líquido resultante de la molienda y se colocaba en las formas. A continuación otra estancia recibía el nombre de “casas de purgar”, que es donde se colocaban las formas hasta que cristalizaba el azúcar contenido en su interior.

El núcleo central del asentamiento fue la primitiva torre defensiva levantada durante la conquista en 1481. Según se desprende de las respuestas de los testigos de la época a los interrogatorios del mencionado proceso de Granada, la torre se encontraba al lado del mar, a la derecha del arroyo que venía del barranco de Agaete, mirando desde el mar. Al lado de la torre comenzó Lugo a plantar las primeras cañas en un terreno acotado que se denominó “cercado viejo”. El testimonio de Fernando de Guzmán es el siguiente: “Dixo que sabe que al tiempo que fue fecha la dicha merçed al dicho Adelantado, poseya e tenya un çercado de tierra que está junto a la torre, dende el açequya de las fuentes fasta la dicha torre, en que puede aver veynte fanegadas de senbradura poco mas o menos. E que lo sabe porque lo vyó”. Otro testigo es Pedro Maninidra: “A la segunda pregunta dixo que lo que sabe de esta pregunta es que este testigo vio que el dicho don Alonso Fernandes de Lugo tenia e poseya, al tiempo contenido en la dicha pregunta, çiertas tierras en el dicho valle del Agaete, e señaladamente el çercado que estava junto con la torre, e que no sabe sy tenia titulo a ello o non, ni este testigo oyó dezir que lo toviese. E el dicho çercado podia aver veynte fanegas de senbradura e dende arryba porque la ha visto muchas vezes senbrada”.

Al otro lado del arroyo plantó el “cercado nuevo”. Entre estos cercados y el mar levantó el hacendado el primer ingenio, muy posiblemente en lo que hoy es el Puerto de las Nieves. Estos dos cercados estaban plantados de cañas y regados por dos acequias, las “acequias viejas”, que nacían cerca del lugarejo de Agaete y bajaban por ambos lados del barranco y, además de regar y mover la rueda del molino, servían de linderos para cada cercado. Encima del cercado nuevo, al otro lado de la acequia de la banda izquierda del barranco, la más próxima a Gáldar, se encontraba otro cercado de secano, al que se llamó “de Las Palmas”, por el palmeral existente en aquel lugar. Este cercado no se utilizó al comienzo de la explotación de la hacienda. Al otro lado del barranco, encima del “cercado viejo”, y al otro lado de la acequia, existía otro cercado también de secano donde se sembraron cereales, principalmente cebada.

Así lo describe el escribano Bartolomé Sánchez, actuando como testigo en el Proceso de Granada: ".. e porque sabe las dichas tierras e le vio tener al dicho Alonso de Lugo puesto de cañas un çercado grande que dizen el Çercado Viejo, e otro que dizen el Çercado Nuevo, que está de la vanda del arroyo hazia la parte de Galdar, e otros dos por poner, uno que dizen el de Las Palmas e otro que está ençima del dicho Çercado Viejo, donde está al presente el yngenio que hizo el dicho Françisco Palomar. E que en los dichos çercados ay higueras, e que le paresçe a este testigo que en los dichos quatro çercados avria las dichas çient hanegas de tierra, poco mas o menos…".

En este cercado superior, que llegaba barranco arriba más alto que el poblado de Agaete, que quedaba enfrente, al otro lado del arroyo, fue donde se levantó el segundo ingenio por Francisco Palomar años después y cuyos restos han sido descubiertos recientemente.

Alonso de Lugo se vio forzado a vender la hacienda e ingenio en 1494 para poder hacer frente a los gastos derivados del fracaso de la primera entrada en Tenerife y para afrontar los preparativos de la segunda. El comprador fue uno de sus socios en la conquista de Tenerife, el mercader genovés afincado en Valencia Francisco de Palomar, que poco después cambiaría el ingenio de localización y lo ampliaría, quedando su gestión en manos de su hermano Antonio Cerezo. Estos hermanos genoveses llevaron la hacienda a su máximo rendimiento; sin embargo, a Alonso de Lugo y a su familia, que le financió, les cabe el honor de haber sido unos de los primeros emprendedores de la empresa azucarera canaria. Sin el riesgo económico que afrontaron los primeros colonizadores al levantar ingenios en Gran Canaria, y que luego fue aprovechado y potenciado por mercaderes foráneos, la inserción de Canarias en el ámbito comercial y cultural europeo hubiera sido mucho más lenta. Gracias al esfuerzo de aquellos hombres, el Archipiélago tuvo un nombre y una fama creciente en los mercados europeos.

Mariano Gambín García es licenciado en Historia e investigador por la Universidad de La Laguna

Imágenes

Descripción de la Hacienda

La primera descripción general de la hacienda e ingenio de Agaete es de 1492, fecha en que se produjo la confirmación real de la data inicial. A través de dicho documento conocemos la extensión de la hacienda:

"Por quanto por parte de vos, Alfonso de Lugo, alcayde de Gaete, nos fue fecha relaçion que vos teneys e poseeys en la ysla de la Gran Canaria, en termino del lugar de Gaete, desde el dicho lugar fasta la mar noventa fanegadas de tierras se senbradura, donde dis que aveys plantado e puesto cañaverales e otros arboles".

En el contrato de la venta del heredamiento a Francisco Palomar de 1494 se contiene la primera descripción del estado de la hacienda e ingenio:

“Un yngenio de moler cañas de açucar con todos sus aparejos de calderas e tachas e cobre, formas, casa de purgar, casas del yngenio e de calderas, con un molino de moler pan e con todo lo a ello anexo e pertenesçiente que oy dia tengo e poseo e me pertenesçe en el valle de Agayete, que es en esta ysla de la Gran Canaria; e con todas las tierras puestas de cañas e çercadas e con todas las por poner e çercar que yo he e tengo…”.

Recursos relacionados

Buscar artículos por

Fundación Canaria Archipiélago 2021