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Canarii 9 - Tema Central

Historia del diferencial fiscal canario

Los cuatro pilares de las especificidades canarias

Desde la época de La Conquista, las islas ya contaban con condiciones tributarias especiales. Así se establece en el Privilegio y Franqueza de Gran Canaria de 1487, que aplica a la Isla el mismo tratamiento que se hacía en la Reconquista de las tierras de moros en la Península. “Porque mejor se pueble de aquí adelante, por esta nuestra Carta hacemos libres y exentos de pagar y que no paguen alcabalas ni monedas ni otros pechos ni tributos ni derechos algunos…hasta veinte años primeros siguientes”.

Esta Carta va a constituir el inicio del primer pilar del Acervo Canario (conocido hoy como REF), que consiste en una exención casi total de la imposición sobre los consumos, a excepción de la imposición sobre la “carga y descarga”. Pero se trataba de una exención temporal, con una fecha de caducidad, como se venía haciendo en la Península cuando se conquistaba una ciudad o territorio. Y esta situación no era acorde con la realidad geoeconómica isleña. Si se quería llevar un régimen de vida europeo, el coste era muy superior. Por eso, justo a los veinte años y cumplido el plazo, Fernando el Católico declara “mi merced y voluntad es que […] en adelante, para siempre jamás, gocen de la franqueza que les fue hecha[…]”. De este modo se consolida el citado primer pilar desde los inicios, “acatando las necesidades de la dicha Isla”.

Ya en el primer cuarto del siglo XVI, con pasmosa celeridad para los tiempos, la economía canaria se había especializado en la producción de productos exportables de alto valor en la época, los azúcares. Esto se hizo posible porque la accesibilidad del Archipiélago, última posta oriental de la Carrera de Indias, estaba garantizada; porque ya se habían hecho los repartimientos de tierras y aguas (habían entrado en el proceso de circulación mercantil) y porque algunos mercaderes de las zonas más ricas de Europa ya estaban asentados en las Islas y se iniciaba el capitalismo comercial atlántico. Por eso, en 1528 se amplía el alcance de las exenciones tributarias: “Porque la dicha Isla sea más poblada y ennoblecida y proveída de las cosas necesarias y porque la fabricación de azúcares no cese[…] confirmamos y aprobamos que gocen de ella [de la Franqueza de Gran Canaria] así los vecinos y moradores de la Isla, como a otras cualesquiera personas de cualquier nación o reinos, señoríos, condición y calidad que…de aquí adelante vinieren a cargar, descargar, vender, tratar y contratar[…]”.

Aquí se vislumbra el segundo pilar del REF, porque una fuerte especialización productiva sólo tiene sentido si, a continuación, se puede intercambiar, por supuesto, obteniendo ganancias. Y para eso las libertades comerciales, como el aire para respirar, son del todo imprescindibles. Es necesario anotar cómo, en el ciclo posterior de la especialización canaria –dedicada a los vinos, donde sí existió la competencia con las importantes producciones peninsulares-, se impidió a las Islas la libertad de exportación. El Consejo de Indias y la Casa de Contratación de Sevilla entraron en conflicto con la dirigencia canaria por la exportación de vinos a las Américas. Y a lo largo de un muy extenso período, con altibajos y avatares, se fue administrando la controversia, como es lógico, siempre a favor del más fuerte.

Este larguísimo contencioso tiene que esperar a que la corona española pierda las colonias americanas a principios del XIX para que, después de intentos de signo opuesto, se imponga la realidad de la necesidad del libre comercio que culmina en 1852 con la Declaración de Puertos Francos. El segundo pilar se consolidaba.

Y, en este apresurado resumen, tendremos que llegar hasta 1972 para comprobar la aparición de otros pilares del REF. (Dejamos aquí al margen el trato especial que se hace del intercambio de una serie de producciones que, en cada momento, se consideran “sensibles”, tanto en lo que se refiere a las importaciones -recuérdese la proteccionista “tarifa especial”-, como a las exportaciones, donde destacan hechos como hacer cautivo el mercado peninsular para el plátano canario; la regulación de las exportaciones del tomate del sureste peninsular; las específicas “reglas de origen” conocidas como Pérez de Bricio, etc.). Aparte de esto, en 1972, aparece un tercer pilar del REF que, de forma implícita, va a atender y a compensar el “coste de la insularidad”, centrándose sobre todo en el coste del transporte, pero también en el coste de la energía eléctrica y en el de la potabilización de agua de mar para consumo humano. Y ello, debido a que el hecho insular se caracteriza por la inexistencia del hinterland continental, donde se puede efectuar el transporte de estos elementos.

Aquí, se quiere destacar que los tres pilares descritos hasta ahora tienen una característica común. Todos ellos son percibidos y afectan directamente a la totalidad de los ciudadanos residentes en Canarias, que son sus directos beneficiarios. Y se quiere subrayar este importante dato porque el cuarto pilar, que también se establece en la Ley de 1972, tiene características diferentes.

El cuarto pilar lo conforman los diferentes “Estímulos a la Inversión Productiva”. Se trata de un tipo de instrumentos, utilizados en la Economía Occidental, que se pusieron de moda en la época y que venían ligados a la Planificación Indicativa y a los Polos de Desarrollo. En 1972, apareció el “Fondo de Previsión de Inversiones” que se caracterizaba por tener unas condiciones mucho más ventajosas que las existentes en el territorio común español. Se partía de la base que estos instrumentos eran los más adecuados para generar crecimiento económico. En cualquier caso, lo que resulta evidente es que este cuarto pilar de las especificidades canarias no se dirige directamente al conjunto de los ciudadanos canarios, sino a un tipo particular de agentes sociales, los empresarios, que asumían así la responsabilidad social de promover el crecimiento, la modernización y la creación de empleo. Esta fue la razón por la que algunos, en su momento, habláramos de una suerte de “privatización” del REF.

Antonio González Vieitez es economista

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El REF hoy: entre la generalización y la privatización

Para acabar con este resumen esquemático del REF, resulta imprescindible comentar la situación actual de esos pilares, después de las Leyes en vigor (La Ley Fiscal del REF de 1991, la Ley Económica del REF de 1994 y la normativa europea aplicable en la actualidad).

El primer pilar, la imposición indirecta, ha salido muy fortalecida, en tanto que la casi totalidad de este tipo de imposición tiene dos características bien claras. De una parte, se trata de una imposición de competencia exclusiva canaria (salvo algún fleco, que tiende a desaparecer), ni española, ni comunitaria. Y de otra, sus impuestos (del mismo carácter que los continentales) tienen siempre unos tipos inferiores, por ejemplo el IGIC y el Impuesto de Carburantes.

En cuanto al segundo, las libertades comerciales, legalmente ha desaparecido porque Canarias, al final, acabó plenamente incorporada al territorio común de la Unión Europea. Aunque en la práctica, por poderosas y evidentes razones, la realidad sea otra. Por un lado está el POSEICAN, para intentar compensar la mayor parte de las ventajas que nos producían los Puertos Francos. Y de otro, el reconocimiento por parte de la UE de las Regiones Ultraperiféricas (RUP), en el que no podemos entrar ahora.

En cuanto al tercer pilar, la compensación del coste de la insularidad, viene siendo reforzada y, además, disfruta de todas las sinergias del tratamiento especial que, a través de las RUP, tienen todas las cuestiones económico-fiscales de importancia.

Por último el cuarto pilar, los incentivos empresariales, es el que más se ha fortalecido. La Reserva de Inversiones de Canarias (RIC) es el instrumento más poderoso y socialmente conflictivo. Algunos hemos llegado a calificarlo de “antología del exceso”. Ha llegado a suponer hasta cinco veces el montante total de los Fondos Europeos en las Islas y, de otra parte, ha llegado a suponer cerca de la mitad de todos los recursos de los Presupuestos de la Comunidad Autónoma. Junto con ser el instrumento fiscal más poderoso, ha sido también un ciego instrumento de política económica. Es cierto, para lo que no estaba perfectamente diseñado. Pero de eso justamente es de lo que, a mi juicio, debería de discutirse.

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